Hay momentos en el automovilismo en los que una carrera cambia todo. Para Mari Boya, esa carrera fue en Macao. El piloto español terminó segundo en uno de los circuitos más exigentes y emblemáticos del mundo, rozó la victoria con los dedos y mandó una señal inequívoca al paddock europeo: está listo para dar el siguiente paso. Ese paso ya tiene nombre y apellido: Fórmula 2 con Prema Racing, a partir de la temporada 2026. El anuncio no es solo una buena noticia para un chico de 21 años; es un hito para el automovilismo español, que vuelve a tener a uno de sus representantes en una de las estructuras más poderosas y exitosas de las categorías de formación internacional.
Tres años de aprendizaje, un salto ganado a pulso
Boya no llegó a la Fórmula 2 por arte de magia ni por chequera. Llegó porque construyó su carrera ladrillo por ladrillo, con paciencia y rendimiento creciente. Sus dos primeras temporadas en la Fórmula 3 junto al equipo Campos Racing lo dejaron en los puestos 17° y 15° del campeonato respectivamente, posiciones que no entusiasman pero que forman parte del proceso de aprendizaje que exige este nivel de competencia. La Fórmula 3 del campeonato de la FIA es una categoría feroz, con pilotos respaldados por academías de los equipos más grandes de la Fórmula 1 y con presupuestos que a veces hacen la diferencia. Sobrevivir, aprender y crecer en ese ambiente ya dice algo de un piloto.
Pero fue la temporada 2025 la que cambió todo. Boya cerró el campeonato de Fórmula 3 en el tercer puesto, una posición que no admite dudas sobre su rendimiento. En el camino acumuló cinco podios, conquistó una victoria en el histórico circuito de Silverstone —la casa de la Fórmula 1 británica— y coronó el año con ese segundo puesto en el Gran Premio de Macao, una carrera que tiene un estatus casi mítico en el mundo del motorsport. Por allí pasaron figuras como Ayrton Senna, Michael Schumacher y muchos otros que luego marcaron época en la Máxima. Terminar segundo en Macao no es un dato menor; es un certificado de talento.
Prema: la fábrica de campeones que lo recibe con los brazos abiertos
No cualquier equipo confía en un debutante en Fórmula 2. Pero Prema Racing no es cualquier equipo. La estructura italiana es, desde hace más de una década, la referencia absoluta en las categorías de formación de la Fórmula 1. Por sus garajes pasaron pilotos que hoy ocupan los asientos más codiciados de la parrilla: Charles Leclerc, actual piloto de Ferrari; Oscar Piastri, que ganó carreras con McLaren; Lance Stroll, Pierre Gasly, Esteban Ocon, Oliver Bearman y el jovencísimo Andrea Kimi Antonelli, el gran proyecto de Mercedes. En términos porcentuales, más de un tercio de la parrilla actual de la Fórmula 1 se formó bajo el ala de Prema. Elegir a Boya para 2026 no es un gesto de buena voluntad: es una decisión estratégica basada en datos concretos.
René Rosin, director del equipo, fue claro al dar la bienvenida al español: destacó no solo la velocidad del piloto sino también su inteligencia de carrera y su capacidad de trabajo. En el mundo de las categorías de formación, donde los errores se pagan caro y la presión es constante, esas cualidades valen tanto o más que una vuelta rápida en clasificación. Boya será, además, el tercer piloto español en llegar a Prema, siguiendo los pasos de Dani Juncadella y Roberto Merhi, dos nombres que dejaron su marca en el automovilismo europeo de las últimas décadas.
El debut oficial no ocurrirá recién en 2026. Boya tendrá su primer contacto con el auto de Fórmula 2 bajo el paraguas de Prema en los test postemporada de Abu Dhabi, que se realizarán en paralelo al cierre de la temporada de Fórmula 1. Es una oportunidad de oro: aprender el auto, conocer al equipo y acumular kilómetros antes de que empiece la presión real de un campeonato. Muy pocos debutantes tienen ese privilegio, y Boya lo aprovechará desde el primer metro.
La academia Aston Martin y el camino hacia la Fórmula 1
Detrás de este salto hay también una estructura que lo respalda: Boya pertenece a la academia de pilotos de Aston Martin Racing, la escudería dirigida por Lawrence Stroll que viene invirtiendo fuertemente en el desarrollo de talentos jóvenes. Su historial previo a la Fórmula 3 también muestra una progresión sólida: fue segundo en el Campeonato de España de Fórmula 4 en 2020 y volvió a quedar segundo en la Eurocup-3 de 2023. Son resultados que hablan de un piloto consistente, que no gana siempre pero que nunca desaparece del mapa. En el automovilismo de formación, la regularidad es casi tan valiosa como la victoria.
El propio Boya expresó su entusiasmo ante el anuncio y puso el foco en los desafíos técnicos que lo esperan. Las carreras más largas de la Fórmula 2, la gestión de las paradas en boxes y el manejo del desgaste de los neumáticos son variables que no existen en Fórmula 3 y que exigen un salto de madurez importante. No alcanza con ser rápido: hay que pensar la carrera, leer los neumáticos, comunicarse con el equipo en tiempo real y tomar decisiones bajo presión. Es, en definitiva, el entrenamiento más cercano posible a lo que exige la Fórmula 1.
Lo que este salto implica para el automovilismo español
España tiene una relación compleja con la Fórmula 1. La era de Fernando Alonso generó una explosión de interés que dejó una huella cultural profunda, pero los años sin un piloto español en la parrilla enfriaron parte de ese fervor. Hoy, con Alonso todavía compitiendo a los 43 años y un joven como Boya escalando posiciones en el sistema de formación de la FIA, el automovilismo español tiene motivos concretos para mirar el futuro con optimismo. No es casual que el anuncio haya generado tanto revuelo: hay una generación que creció viendo ganar a Alonso y que ahora ve en Boya una posibilidad real de continuidad.
La Fórmula 2 será el gran examen. Si Boya se adapta rápido, si el equipo Prema logra sacarle el máximo rendimiento y si los resultados acompañan, el camino hacia la Fórmula 1 está más cerca que nunca. El sistema de formación de la FIA está diseñado exactamente para eso: identificar talentos, desarrollarlos y prepararlos para el máximo nivel. Boya ya pasó las primeras pruebas. La más importante empieza en 2026. Y con Prema de su lado, tiene todas las herramientas para hacer historia.



