La historia de Maxi Salas en River Plate se parece cada vez más a esas novelas que comienzan con promesas de éxito y terminan en tragedia silenciosa. Lo que hace poco más de un año se presentó como un movimiento audaz en el mercado de transferencias —la ejecución de una cláusula de rescisión por 8 millones de euros para abandonar Racing e incorporarse al Millonario— hoy se lee como un capítulo de errores no subsanados. La aparición de Athletico Paranaense en el horizonte del atacante de 28 años abre una puerta inesperada hacia Brasil, aunque todavía con obstáculos que las partes deberán superar en las negociaciones que recién comienzan.
A mediados de 2025, cuando el delantero oriundo de Corrientes decidió formalizar su salida de la Academia mediante ese mecanismo contractual, todo parecía indicar que Núñez representaba un punto de inflexión en su carrera. La dirigencia riverplatense apostó fuerte: no solo desembolsó una cifra considerable, sino que además le ofreció un proyecto deportivo que, en teoría, lo reposicionaría en la élite del fútbol argentino. Sin embargo, el correr de los meses evidenció que la apuesta no produjo los rendimientos esperados. El zaguero completó 37 partidos con apenas siete goles, un promedio que en una institución de las características del Millonario nunca podría considerarse satisfactorio, mucho menos cuando el costo de oportunidad es tan elevado.
La temporada de desvanecimiento en el Monumental
Lo que resultó especialmente llamativo fue la trayectoria descendente del futbolista dentro de la competencia. Lejos de consolidarse como una pieza fundamental en el mediocampo ofensivo o en la delantera, Salas vio cómo su gravitación merengaba semana tras semana. Su último encuentro oficial en cancha de River fue prácticamente testimonial: apenas un minuto de acción en la final del Apertura. Ese dato por sí solo resume la distancia cada vez mayor entre lo que la institución esperaba y lo que el jugador pudo entregar. Incluso en los momentos más significativos de la temporada, cuando su presencia habría podido hacer la diferencia, quedó fuera de los planes de quien lo había reclamado con tanta insistencia desde el banquillo técnico.
Un episodio particularmente incómodo ocurrió cuando fue convocado para enfrentar a Blooming en la Copa Libertadores: allí, un remate desde los doce pasos terminó en las manos del arquero rival, generando una frustración que parecería haber marcado un antes y un después en su estadía. Aunque minutos después logró convertir con complicidad de la defensa visitante, la ejecución fallida del penal aparentemente pesó más en la percepción colectiva que el tanto posterior. Desde entonces, su nombre desapareció de conversaciones y estrategias. Los hinchas en el Monumental dejaron de esperarlo, los técnicos dejaron de invocarlo, y el propio jugador parece haberse resignado a ocupar un rol marginal hasta que se abriera una salida.
Desde el Camp hacia una oportunidad en el Brasileirao
En la actualidad, Salas forma parte de un grupo de futbolistas que River mantiene apartados del plantel principal, utilizando las instalaciones del predio para sostener su forma física mientras se buscan destinos alternativos. Es desde ese limbo institucional que la dirigencia brasileña comenzó a interesarse en su perfil. Athletico Paranaense, que terminó cuarto en la primera ronda del torneo de Brasil, visualizó la posibilidad de incorporar a un atacante con experiencia en el fútbol argentino de alto nivel. Las primeras aproximaciones ya concretaron una oferta formal que llegó a las oficinas del Monumental en las últimas horas, aunque los números no convencieron a los dirigentes de Núñez, quienes la descartaron de inmediato por considerarla insuficiente.
Lo interesante es que el rechazo no cerró las puertas a nuevas conversaciones. Desde el estado de Paraná trascendió que la institución millonaria maneja como piso una valorización cercana a los 6 millones de dólares para permitir la salida del futbolista, quien mantiene un vínculo contractual que se extiende hasta el 31 de diciembre de 2029. Aunque River es plenamente consciente de que no podrá recuperar la inversión inicial realizada hace aproximadamente un año, existe una predisposición clara en las negociaciones para avanzar hacia un acuerdo si el equipo brasileño está en condiciones de aumentar su propuesta. El Millonario no se cierra a ninguna modalidad: una venta definitiva sería lo ideal, pero también evaluaría esquemas de préstamo con opciones de compra atadas a objetivos deportivos alcanzables. Athletico Paranaense, por su parte, contempla precisamente esa alternativa: transferencia temporal del salario completo del jugador más una cláusula de adquisición que dependa de cumplimientos futuros en el campo de juego.
El interés del delantero por jugar en el fútbol brasileño agrega un componente favorable a las tratativas. A diferencia de otras situaciones donde el futbolista rechaza propuestas, en este caso existe una disposición genuina de Salas hacia explorar una nueva experiencia profesional fuera de Argentina. Esto facilita potencialmente los acuerdos sobre los términos personales, una variable que frecuentemente complica las negociaciones en el mercado de pases. Sin embargo, quedan todavía varios pasos antes de que cualquier resolución se concrete. La oferta inicial fue descartada, lo que significa que Athletico Paranaense tendrá que regresar a la carga con números más competitivos si realmente quiere avanzar en su objetivo.
Lo cierto es que la experiencia de Maxi Salas en River Plate quedará inscrita en la historia del club como un recordatorio sobre los riesgos inherentes a las grandes inversiones sin garantías de rendimiento. Las circunstancias que lo llevaron a ejecutar su rescisión de Racing, las expectativas que generó su llegada, y el eventual desvanecimiento de su participación conforman una narrativa que probablemente seguirá siendo referencia en futuras evaluaciones de decisiones de mercado. Su potencial traslado a Brasil, en caso de concretarse, representaría el cierre de un capítulo frustrado y la apertura de una segunda oportunidad en otro contexto competitivo. Para River, significaría liberarse de una inversión no amortizada. Para Athletico Paranaense, supondría la incorporación de un futbolista con recorrido en uno de los mejores campeonatos del continente. Para el propio Salas, podría ser el escenario donde recobre esa efectividad que lo caracterizaba en Racing, antes de que todo cambiara.



