En el marco de una reestructuración silenciosa pero firme de su plantel para enfrentar la segunda mitad del año, Racing Club concretó este lunes la incorporación de Ulises Ortegoza, un mediocampista de 29 años procedente de Talleres de Córdoba. La operación marca el primer movimiento significativo del cuerpo técnico comandado por Juan Pablo Vojvoda en este mercado de pases, mientras la institución de Avellaneda se debate entre las ausencias forzadas de lesionados y las transferencias de elementos clave. El arribo del jugador nacido en San Nicolás responde a una estrategia clara: ocupar espacios vacíos en un mediocampo que ha sufrido cambios abruptos y que requiere de experiencia para sostener la competencia doméstica y continental.

La llegada de Ortegoza no fue una sorpresa para quienes siguen de cerca los movimientos internos de la institución. El volante había manifestado con claridad sus intenciones de abandonar la ciudad de Córdoba y trasladarse hacia Buenos Aires, ejerciendo una presión constante que las autoridades de Talleres decidieron no confrontar. La dirigencia académica negoció directamente con el conjunto cordobés la compra del cien por ciento de la ficha por un monto de 1.500.000 dólares, una cifra que permitió cerrar las conversaciones en plazos relativamente breves. El acuerdo incluyó los tiempos para que el futbolista se presentara el lunes en las instalaciones del club para completar los reconocimientos médicos obligatorios, paso previo a la firma de un contrato que lo vinculará con Racing por tres años. Una vez superada esa etapa, Ortegoza se dirigiría hacia Cardales, localidad ubicada a aproximadamente ochenta kilómetros del centro porteño, donde la Academia mantiene su centro de entrenamiento y concentración durante la pretemporada.

Un reemplazo necesario en tiempos de urgencias

La partida de Bruno Zuculini hacia Nacional de Uruguay abrió un espacio en el volante central que el cuerpo técnico consideraba prioritario cerrar antes de que avanzara el calendario competitivo. Pero no fue la única baja que golpeó al mediocampo racinguista. Alan Forneris, quien se desempeñaba en una de esas posiciones de contención, sufrió una rotura del ligamento cruzado anterior de su rodilla izquierda el 10 de mayo durante un encuentro frente a Estudiantes, partido válido por los octavos de final del Torneo Apertura. Esa lesión lo marginará del juego durante varios meses, ampliando aún más la necesidad de refuerzos en ese sector del campo. Ortegoza, con su trayectoria y sus características técnicas, representaba la respuesta más accesible y viable para cubrir esas ausencias sin esperar a que las negociaciones se diluyeran en el tiempo.

Durante la primera mitad de 2026, el futbolista disputó diecisiete partidos con la camiseta de Talleres, quince de ellos por la competencia de campeonato y dos en la Copa Argentina. De esos encuentros, fue titular en diez ocasiones, aunque en los últimos cinco compromisos del Apertura vio reducido su protagonismo inicial, ingresando desde el banco en tres oportunidades. Su aporte ofensivo se materializó en dos asistencias, una contra Instituto y otra frente a Rosario Central, cifras modestas pero consistentes que reflejan su capacidad para participar en la generación de juego. Ortegoza es un mediocampista versátil que puede ocupar tanto la posición de volante de contención puro como la de doble cinco, características que lo hacen adaptable a los esquemas tácticos que Vojvoda prefiera implementar. Su perfil incluye cualidades defensivas destacables, un despliegue físico importante y apariciones esporádicas en ambas áreas, lo que lo posiciona como un jugador integral para la zona media.

Un proceso de formación que recorrió varios caminos

La carrera de Ortegoza antes de arribar a Racing trazó un recorrido que lo llevó por varios clubes, aunque siempre dentro del fútbol argentino. Inició su trayectoria en Los Andes, club con base en la provincia de Mendoza, para luego pasar por Gimnasia, también radicado en esa región andina. A mediados de 2022 tomó el rumbo hacia Córdoba, donde se incorporó a Talleres y pasó a ser un elemento visible en la estructura de ese equipo durante las últimas temporadas. Su nacionalización como chileno permitió que accediera a diferentes mercados y oportunidades, aunque finalmente su apuesta más ambiciosa lo llevó de regreso a Buenos Aires. Con 29 años cumplidos, Ortegoza se encuentra en una etapa de su carrera donde la experiencia acumulada puede resultar decisiva para un proyecto que busca competir en múltiples frentes durante la segunda mitad del año.

Mientras Racing completaba los detalles de la contratación de Ortegoza, la institución avanzaba también en otras negociaciones que forman parte de un plan más amplio de renovación. La dirigencia acordó verbalmente con Alfonso Espino, un lateral izquierdo uruguayo de 34 años, quien firmará un contrato por dos temporadas. Sin embargo, Espino no podrá arribar de inmediato a la Argentina porque aún mantiene un vínculo contractual con el Rayo Vallecano de España, club que debe esperar hasta finales de mes para liberar al futbolista en condición de agente libre. Su incorporación responde a la venta de Gabriel Rojas, uno de los defensores de mayor rendimiento en el equipo, quien fue transferido al Cruzeiro de Brasil por 5.000.000 de dólares en cifra neta. Diego Milito, presidente de la Academia, justificó la apuesta por Espino destacando que el lateral "puede aportar liderazgo y su experiencia será valiosa para el proyecto". Además, las conversaciones con Cruzeiro continúan en torno a Lautaro Díaz, delantero que recientemente terminó su préstamo en Santos, club brasileño del cual es accionista Neymar. Vojvoda, quien ya había dirigido a Díaz en ese contexto, solicitó específicamente su llegada para reforzar el ataque. El atacante es hijo de Ricardo, apodado "Ropero", un wing que vistió la camiseta de Racing durante los años setenta y ochenta, dato que agrega un matiz familiar a su posible llegada.

Implicancias deportivas y perspectivas futuras

La llegada de Ortegoza se inscribe dentro de una estrategia más amplia que busca compensar las pérdidas de jugadores clave y responder a las urgencias que plantea el calendario. El fútbol argentino de 2026 exige que los equipos que aspiren a competir mantengan cuadros actualizados y versátiles, capaces de adaptarse a diferentes sistemas tácticos sin que ello implique una caída en el rendimiento. Racing, como institución tradicional, se encuentra bajo presión constante para mantener su competitividad en la Primera División y también en los torneos continentales. Las ausencias de Zuculini y Forneris generaban un vacío que podía resultar peligroso si no era cubierto a tiempo, especialmente considerando que ambos habían ocupado roles importantes en el esquema táctico que Vojvoda venía implementando. El volante cordobés, con su versatilidad y su experiencia, representa una solución práctica que permite al equipo seguir adelante sin depender de improvisaciones o de jugadores jóvenes que aún no han demostrado su capacidad en el máximo nivel.

Sin embargo, las operaciones de mercado que realiza Racing también revelan un modelo de gestión donde la venta de activos representa una fuente de financiamiento crucial. La transferencia de Gabriel Rojas a Cruzeiro por una cifra significativa permite que el club cuente con recursos para invertir en otros sectores del plantel, aunque también plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de mantener un equipo competitivo si continúan las departures de figuras importantes. Este equilibrio entre vender y comprar, entre renovar y conservar, es uno de los mayores desafíos que enfrenta la dirigencia de cualquier institución de Primera División en Argentina. La chegada de Ortegoza, Espino y posiblemente Díaz sugiere que Racing está dispuesta a invertir en futbolistas de experiencia que puedan aportar estabilidad, aunque también implica que la apuesta por la formación de jugadores propios puede verse relegada a un segundo plano en el corto plazo. Las próximas semanas determinarán si estas incorporaciones resultan suficientes para que el equipo encuentre un equilibrio competitivo que le permita sostener su presencia tanto en la liga como en las competiciones internacionales que le aguardan.