El escenario que enfrenta San Lorenzo ha llegado a un punto de inflexión donde sus autoridades no descartan recurrir a mecanismos legales de reestructuración financiera. Durante las últimas semanas, el debate interno en la dirigencia cuerva ha gravitado sobre la viabilidad de convocar a un concurso de acreedores, una herramienta que podría permitir reorganizar pasivos y proyectar un futuro menos asfixiante para las finanzas del club. Este movimiento, aunque aún no definido formalmente, representa un cambio sustancial en la forma de encarar la crisis que atraviesa la institución desde hace años.
Las conversaciones al respecto no son recientes. Dentro de las oficinas del club ubicadas en el barrio de Boedo circulan desde hace tiempo especulaciones sobre esta posibilidad. Marcelo Culotta, quien lidera la Comisión Directiva, realizó una mención sugestiva durante el último encuentro del órgano ejecutivo que alimentó aún más estos rumores. En esa ocasión, el presidente expresó que "la AFA nos apoya en cualquier decisión que tomemos para sacar el club adelante", frase que funcionarios y observadores internos interpretaron como una señal de respaldo tácito hacia la iniciativa que se estaba evaluando. Aunque Culotta no mencionó explícitamente el concurso en esa declaración, el contexto sugiere una coordinación previa con las estructuras superiores del fútbol argentino.
La consulta con el organismo rector del fútbol argentino
Las gestiones no se limitaron a conversaciones domésticas. De acuerdo a información que circula en los pasillos administrativos, dirigentes de San Lorenzo se trasladaron hasta el predio de Ezeiza, donde funcionan las oficinas centrales de la AFA, para sostener encuentros con Claudio Tapia, máxima autoridad de la entidad que nuclea al fútbol profesional del país. En esos encuentros, los representantes cuervo expusieron su intención de avanzar hacia un concurso de acreedores y, según lo que trascendió, la respuesta no fue de rechazo. Esta validación informal desde la cúpula del fútbol organizado constituye un aspecto crucial, ya que cualquier decisión de este calibre requiere verificar que no genere conflictos con los marcos regulatorios existentes ni con los acuerdos que el club mantiene vigentes.
Sin embargo, la decisión definitiva todavía no ha sido tomada. Desde la dirigencia hacen énfasis en que existen múltiples cuestiones que necesitan ser analizadas en profundidad antes de avanzar hacia una determinación. Uno de los aspectos más delicados se vincula con los acuerdos de cesión de terrenos en la avenida La Plata a favor de la cadena de supermercados Carrefour. Este convenio, que en su momento fue celebrado como una oportunidad para obtener recursos frescos, incluye cláusulas y garantías que podrían verse comprometidas si se dispara un proceso de concurso de acreedores. Los abogados del club estudian exhaustivamente cómo un procedimiento de esta naturaleza podría impactar en la vigencia y exigibilidad de esas garantías, puesto que un concurso genera modificaciones significativas en la capacidad del deudor para cumplir obligaciones derivadas de contratos previos. Además de esto, la dirigencia está explorando la viabilidad de contar con el acuerdo de la mayor cantidad posible de acreedores antes de hacer cualquier movimiento formal.
Los escollos del sistema de decisión interna
Desde lo estrictamente institucional, San Lorenzo enfrenta un escenario que no presenta facilidades inmediatas. La Comisión Directiva, donde el oficialismo mantiene control mayoritario, podría aprobar una iniciativa de esta naturaleza sin dificultades. No obstante, el verdadero desafío radica en la Asamblea de Afiliados, órgano de deliberación superior donde la balanza de poder luce completamente distinta. Los noventa asambleístas que integran esa estructura fueron elegidos en 2023 cuando triunfó en las urnas la fórmula encabezada por Moretti. En los comicios más recientes, efectuados en el presente año, solo se renovó la Comisión Directiva debido a que se trataba de elecciones extraordinarias, lo cual significa que los miembros de la Asamblea continuaron siendo los mismos de aquella época. Para que una convocatoria a concurso prospere en ese ámbito, se requiere la aprobación de la mitad más uno de los presentes que asistan al acto, un umbral que el oficialismo no posee garantizado. En ese contexto, la aprobación de una medida de este alcance se presentaría sumamente complicada.
Curiosamente, el debate sobre el concurso de acreedores no emerge de la nada dentro del mapa político interno de San Lorenzo. Esta herramienta fue presentada como propuesta de campaña por Movete Boedo Movete, la agrupación liderada por Manuel Agote y Sebastián Pareja, figura cercana a los círculos de poder nacional. El grupo, que cosechó el cuarto lugar en los últimos comicios disputados en el club, incluso propuso a uno de sus integrantes para encabezar la comisión transitoria que debería asumir en caso de que se disolviera la CD, pero esa postulación no obtuvo respaldo suficiente en la Asamblea. Desde sectores opositores al oficialismo se sugiere que podría existir un acuerdo implícito entre la conducción actual y Movete para avanzar conjuntamente en esta iniciativa, incorporando de esta forma una medida que originalmente fue bandera de esa agrupación. Desde la dirigencia actual niegan categóricamente cualquier tipo de pacto de esa naturaleza, pero la especulación persiste en los circuitos informales donde se tejen las intrigas institucionales del fútbol argentino.
El proceso de evaluación sigue en marcha y, por el momento, nada está cerrado. Los funcionarios de turno continúan ponderando los beneficios y riesgos que conllevaría iniciar un procedimiento de concurso. Los próximos pasos dependerán de cómo evolucionen las negociaciones con los acreedores principales, de la solidez del respaldo que pueda consolidarse desde la AFA y, fundamentalmente, de si es posible construir mayorías en la Asamblea que permitan viabilizar esta alternativa. Todo indica que las próximas semanas serán determinantes para definir si San Lorenzo avanza en esta dirección o si opta por continuar buscando salidas alternativas a través de negociaciones bilaterales con sus deudores.
Perspectivas sobre las implicancias futuras
Las consecuencias de que San Lorenzo termine decidiéndose por un concurso de acreedores podrían ser variadas y alcanzarían múltiples dimensiones. Desde una óptica favorable, quienes respaldan esta medida argumentan que permitiría limpiar la estructura de pasivos de forma ordenada, ofreciendo a los acreedores un mecanismo transparente para recuperar parte de sus créditos según un plan de pagos preestablecido, y liberando al club de la presión constante de litigios y embargos. Otros analistas señalan que un concurso podría facilitar que San Lorenzo acceda a nuevas líneas de crédito o acuerdos de refinanciación en el futuro, al legalizar su situación frente al sistema financiero. Por el contrario, quienes expresan preocupaciones sostienen que un procedimiento de esta naturaleza podría afectar la capacidad operativa del club en el corto plazo, generar complicaciones en la relación con Carrefour y los términos del acuerdo sobre los terrenos, y potencialmente limitar la autonomía de decisión en aspectos administrativos mientras dure el proceso. También existe perspectiva que subraya el riesgo de que la decisión termine siendo utilizada como herramienta política dentro de la pugna faccional interna, independientemente de sus méritos técnicos. Lo cierto es que el próximo movimiento de la dirigencia cuerva será observado con atención no solo por los afiliados, sino por toda la industria del fútbol argentino, donde los mecanismos de resolución de crisis financiera enfrentan constantemente el desafío de equilibrar sostenibilidad económica con gobernanza institucional democrática.



