La Fórmula 2 escribió un nuevo capítulo en su expansión hacia los mercados norteamericanos cuando Nikola Tsolov, el búlgaro que comanda la clasificación general de la temporada 2026, se adjudicó la prueba de corta distancia disputada en Miami con un movimiento de maestría en el giro conclusivo. Su victoria con Campos Racing selló una contienda de alta tensión que mantuvo a los aficionados al borde del asiento durante los veintitrés minutos de competencia, resolviendo así una lucha constante por la supremacía en la pista que se extendió prácticamente hasta la bandera a cuadros. Para la escuadra española, el resultado constituye un logro significativo en una categoría donde los márgenes entre ganador y perdedor se miden en milisegundas.

Contratiempos previos que marcaron el ritmo

Antes incluso de que la competencia propiamente dicha comenzara, los organizadores enfrentaron un panorama caótico en los preparativos. El cronómetro retrasó el inicio en diez minutos, tiempo durante el cual los equipos debieron resolver imprevistos técnicos. El episodio más significativo involucró a Kush Maini, el piloto indio del equipo ART GP, quien experimentó una avería en su monoplaza durante la vuelta de calentamiento previa al arranque. Los comisarios de pista debieron intervenir para trasladar su vehículo hacia los boxes, lo que le obligó a abandonar su privilegiada posición en parrilla. Maini, quien apenas veinticuatro horas antes había conquistado la pole position para esta misma jornada gracias al sistema de parrilla invertida implementado en las carreras de sprint, se vio forzado a reintegrarse a la competencia desde el carril de boxes. Esta circunstancia modificó sustancialmente su estrategia y sus opciones de puntuación.

Paradójicamente, esta adversidad benefició a Tsolov, quien se beneficiaba de la inversión de posiciones. Habiendo clasificado en la décima posición la víspera, el búlgaro heredó la primera línea de salida cuando se aplicó el sistema invertido. Esta ventaja inicial resultó capital: desde el banderazo inicial, el piloto de Campos se posicionó al frente sin necesidad de maniobras arriesgadas. Laurens Van Hoepen, competidor del equipo Trident, se alineó segundo, mientras que Jannes Durksen completaba los tres primeros lugares.

Una batalla que no cede: el sistema DRS potencia la igualdad

La competencia experimentó un giro radical apenas dos vueltas después del arranque cuando se habilitó el sistema de alerón móvil. La activación del DRS transformó la dinámica estratégica de los pilotos. Lo que en principio parecía una carrera controlada por Tsolov se convirtió en un duelo sin tregua. Van Hoepen, respaldado por la asistencia aerodinámica, comenzó a ejercer una presión constante sobre el líder. Detrás de ellos, Durksen y otros competidores vieron sus opciones multiplicadas. Pronto se conformó lo que los especialistas denominan un «tren de DRS», una configuración donde entre cinco pilotos consecutivos se mantenía una cercanía tal que todos podían beneficiarse de la zona de rebasamiento. Juan Manuel Correa (Varrone) y Alex Dunne (Rodin) completaban este quinteto de combatientes que literalmente luchaban palmo a palmo.

Durante la quinta vuelta, el esfuerzo de Correa por recuperar posiciones le permitió ascender a la segunda plaza, desplazando momentáneamente a Van Hoepen. Sin embargo, el holandés de Trident no tardó en reclamar su territorio e inmediatamente retomó la segunda posición. Mientras tanto, Tsolov maniobraba con inteligencia para mantener una brecha viable respecto a sus perseguidores. El panorama general sugería que la prueba se decidiría en los giros finales, cuando el desgaste de neumáticos y la acumulación de fatiga física entre los competidores generara oportunidades definitivas.

La tensión escaló nuevamente en la vuelta 11 cuando Tsolov, acosado constantemente por Van Hoepen, casi impacta contra la barrera de seguridad al intentar defender su posición. El búlgaro se vio obligado a saltarse la chicane de la pista, una maniobra que lo mantuvo en pista pero que evidenciaba el margen microscópico entre el éxito y el error en este nivel de competencia. Dos giros después, Van Hoepen ejecutó un adelantamiento limpio y se colocó en la primera posición. Por aquella época, en la mitad de la carrera, Dunne lograba adelantar a Durksen, reordenando nuevamente los primeros lugares.

Vueltas finales: el ajedrez de la velocidad

Conforme avanzaba la competencia, los elementos que moldean estas contiendas de corta duración comenzaron a evidenciarse con crudeza. El desgaste de los compuestos de caucho, la gestión del combustible en cantidades limitadas y la precisión quirúrgica requerida en cada trazada de curva se convirtieron en factores determinantes. En la vuelta 15, apenas ocho giros antes del final, Tsolov ejecutó una maniobra de recuperación que le permitió retomar la delantera frente a Van Hoepen. Pero el piloto de Trident, lejos de desmoralizarse, respondió inmediatamente con otro adelantamiento. Esta alternancia de liderato en el tramo decisivo de la carrera reflejaba una igualdad técnica y física entre ambos contendientes que raramente se ve en las categorías menores del automovilismo.

A falta de apenas tres giros para la conclusión, Van Hoepen volvió a colocarse al frente. En esas circunstancias, parecía que el holandés podría conservar el triunfo hasta la bandera. Sin embargo, el epílogo no se escribiría con esa tinta. En la penúltima vuelta de la competencia, Tsolov logró nuevamente recuperar la primera plaza. La tensión alcanzó su punto máximo en la última vuelta cuando Van Hoepen, con un esfuerzo de desesperación, consiguió rebasar al búlgaro y encaminarse hacia lo que parecería el triunfo final. Pero en la curva conclusiva de la pista, en el instante donde menos lo esperaba su rival, Tsolov ejecutó una maniobra que había estado planeando desde hacía varias vueltas. Con precisión y valentía, el piloto de Campos Racing recuperó la delantera en el giro de cierre y cruzó la línea de meta con los brazos levantados en celebración.

Podio y rezagados: la otra cara de Miami

Alex Dunne, que había estado presente en la batalla de los primeros lugares durante toda la competencia, finalmente aseguró una plaza en el podio al culminar tercero. Su consistencia durante los veintitrés minutos de carrera le permitió capitalizar el trabajo realizado por su equipo Rodin.

Lejos de los reflectores y de los premios, se encontraba Mari Boya, el representante español en esta contienda. El piloto no logró mejorar su posición de salida y cruzó la meta en la decimoséptima posición, completamente alejado de los puntos que otorga la categoría. Su desempeño en Miami, al menos en esta primera carrera, quedó alejado de lo esperado por sus equipos y seguidores.

Otros pilotos como Villagómez e Inthraphuvasak se vieron forzados al abandono, sumándose a la lista de quienes no pudieron completar la distancia establecida. Estos retiros, aunque no son inusuales en las categorías menores, siempre representan un impacto significativo en las aspiraciones de puntuación de cualquier escudería.

Las consecuencias y el domingo que se aproxima

La victoria de Tsolov consolida su posición como el referente de la temporada 2026 en la categoría. Para Campos Racing, el triunfo en la primera carrera de F2 disputada en suelo estadounidense proyecta la marca española hacia nuevas audiencias en un mercado de considerable relevancia económica. La combinación de competencia cerrada, cambios de liderato constantes y un final apasionante deja expectativas elevadas para la próxima contienda, programada para el domingo a las 18:30 horas de España, donde nuevamente se competirá por los puntos en juego. Van Hoepen tendrá la oportunidad de reivindicarse; Dunne buscará mejorar; y Boya intentará ubicarse en la zona de premios. Los equipos, por su parte, ya trabajan en los ajustes técnicos y estratégicos que permitan optimizar el rendimiento en la prueba de mayor distancia que se aproxima. La competencia de la F2 en Miami ha abierto un capítulo que apenas comienza a escribirse.