La prórroga se convirtió en contrato. Lo que durante años funcionó como una extensión temporal de un acuerdo previo acaba de transformarse en un vínculo formal que atará a Boldt con la provincia de Buenos Aires hasta el año 2046. El Instituto Provincial de Lotería y Casinos oficializó el resultado de una licitación pública que, en los hechos, legalizaba una situación ya consolidada en el terreno. La resolución 677/2026, que aprobó el procedimiento licitatorio 2/2025, adjudicó a la compañía la operación integral de tres complejos de entretenimiento: las salas de Mar del Plata, Tandil y Miramar. Se trata de dos décadas de exclusividad para administrar máquinas tragamonedas, sistemas de control digital, obras de acondicionamiento y servicios asociados a la actividad lúdica.

El resultado de la convocatoria pública no sorprendió a los actores del sector. Boldt se presentó a la contienda junto a Casino de Victoria S.A., otro operador con trayectoria en el negocio de apuestas argentino. Cuando la comisión evaluadora completó su análisis técnico y financiero de las propuestas, asignó al operador ganador el mayor puntaje en las tres jurisdicciones disputadas. Las cifras que definen el acuerdo muestran el peso específico de la empresa: percibirá el 58% de la rentabilidad mensual que generen las máquinas de Mar del Plata, el 59% en Tandil y el 59,8% en Miramar. Los funcionarios del organismo provincial comunicaron que no existieron impugnaciones posteriores de ninguna de las empresas oferentes una vez notificada la decisión final. El trámite, insistieron, respetó cada una de las fases técnicas y legales establecidas en el pliego de bases y condiciones.

Una continuidad con nuevo marco legal

Entender la magnitud de esta adjudicación requiere mirar hacia atrás. Boldt ya operaba las salas de Mar del Plata, Tandil y Miramar mediante sucesivas ampliaciones de contratos anteriores. El panorama se remonta a 2019, cuando la provincia lanzó una licitación para contratar la explotación de máquinas tragamonedas en varios establecimientos bonaerenses. En esa oportunidad, el proceso fracasó: los términos económicos que el gobierno provincial de entonces —conducido por María Eugenia Vidal— consideraba aceptables no coincidieron con lo que las empresas interesadas estaban dispuestas a ofertar. Ante el impasse, la solución fue pragmática: se extendieron los contratos en vigor. Boldt continuó prestando sus servicios bajo ese esquema de prórrogas sucesivas, año tras año, hasta que finalmente en 2025 se convocó a una nueva licitación. Ahora, la resolución 677/2026 institucionaliza lo que ya era una realidad operativa, pero con el respaldo legal de un procedimiento competitivo y con horizonte de dos décadas.

Este movimiento consolida la posición de Boldt como uno de los operadores más influyentes en el mercado del entretenimiento lúdico dentro de la provincia de Buenos Aires. Su presencia trasciende los casinos tradicionales. Durante los últimos años, la corporación expandió significativamente su apuesta por la digitalización del juego. Bplay, su marca de plataforma de apuestas en línea, opera en múltiples provincias argentinas y se convirtió en uno de los motores de expansión más dinámicos del grupo. Los registros muestran crecimiento en jurisdicciones como Córdoba, Mendoza, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y, naturalmente, en Buenos Aires. Paralela a esta actividad de entretenimiento, Boldt mantiene negocios vinculados a Santa Fe, Melincué y otras plazas del interior. A eso se suma una arquitectura empresarial más compleja: la compañía participa en procesamiento de datos, desarrollo de software, infraestructura tecnológica y telecomunicaciones. También invierte en activos inmobiliarios, hotelería y alquileres corporativos.

Números en alza, desafíos financieros en el fondo

Los números de facturación pintaban un cuadro de expansión acelerada. Durante el ejercicio fiscal 2025, Boldt registró ingresos aproximados de $143.000 millones, lo que significó un salto superior al 70% respecto del año anterior. Cuando se contabilizan los ingresos acumulados de los últimos doce meses, la cifra alcanza los $148.000 millones. El combustible de este crecimiento fue, principalmente, la explosión del negocio de apuestas online y la recuperación progresiva de las operaciones presenciales en las salas de juego. Sin embargo, por debajo de estos números positivos se esconde una complejidad financiera que los reportes revelan: en algunos ejercicios recientes, los estados contables reflejaron resultados netos negativos. Las razones son múltiples y están entrelazadas: el impacto erosionador de la inflación, la escalada de costos operativos, y la necesidad de reestructurar pasivos en un entorno de volatilidad económica. Este es el telón de fondo en el que la empresa asegura dos décadas de operación en tres complejos clave.

El segmento de procesamiento de datos y servicios tecnológicos ligados al juego electrónico y sistemas online es el que históricamente genera la mayor proporción de facturación del grupo. Dicho de otro modo: Boldt no es solamente un operador de casinos, sino también un proveedor de infraestructura tecnológica para la industria del entretenimiento lúdico. Esta característica dual —operador directo y proveedor tecnológico— le otorga una posición particular dentro de la cadena de valor. La expansión de Bplay en el territorio digital fue, precisamente, la apuesta que permitió al grupo mantener trayectoria de crecimiento incluso cuando las operaciones presenciales enfrentaban restricciones o incertidumbre. El mercado regulado de apuestas online en Argentina, fragmentado por jurisdicciones pero con reglas cada vez más claras, se transformó en un espacio donde compañías como Boldt pudieron consolidar presencia significativa.

La adjudicación que acaba de oficializarse mediante la resolución provincial abre una serie de escenarios posibles. Por una parte, refuerza la permanencia de Boldt como actor estructural del entretenimiento lúdico bonaerense durante las próximas dos décadas, lo que permite a la compañía planificar inversiones de largo plazo en infraestructura, tecnología y recursos humanos en esas tres sedes. Para la provincia de Buenos Aires, significa ingresos previsibles y estables derivados de los porcentajes de rentabilidad pactados. Por otra, la concentración de la operación en una sola empresa plantea interrogantes sobre dinamismo competitivo: ¿qué incentivos existen para innovación o mejora si el contrato garantiza exclusividad hasta 2046? Desde la perspectiva de Casino de Victoria S.A., la empresa que compitió pero no resultó adjudicataria, queda la pregunta sobre sus planes alternativos en un mercado donde la competencia por espacios de juego presencial es limitada. En términos más amplios, el crecimiento del juego online como proporción de los ingresos totales en el sector sugiere que las salas presenciales, aunque seguirán siendo relevantes, enfrentarán una transformación en su rol dentro del universo de entretenimiento de apuestas en Argentina.