La geografía económica argentina está siendo reconfigurada por fuerzas potentes que benefician a unos pocos territorios mientras castigan a la mayoría. El modelo de desarrollo que ha priorizado la apertura comercial y la explotación de recursos naturales no distribuye sus ganancias de manera uniforme. Algunas provincias experimentan un crecimiento acelerado con nuevas plantas de negocios, aumento de empleo y mayores ingresos tributarios; otras atraviesan una caída persistente sin que los incentivos económicos nacionales les permita recuperarse. Este desequilibrio territorial no es un fenómeno pasajero sino una consecuencia estructural de las políticas implementadas, y sus ramificaciones sociales apenas comienzan a manifestarse en el mapa socioeconómico del país.

Los ganadores: donde flota el petróleo y la logística crece

En la Patagonia norte, especialmente en Neuquén, sucede algo que parece anómalo en una Argentina donde el desempleo es generalizado y la actividad industrial sufre. Grandes empresas están instalando nuevas operaciones en la provincia, rediseñando completamente sus estrategias de negocios para abastecerla cadena de valor que genera Vaca Muerta. Durante 2024, la firma especializada en correo y servicios logísticos Andreani inauguró una nueva planta en territorio neuquino, decisión que refleja la magnitud de la expansión energética en la región. Tecmaco Integral, dedicada al alquiler y comercialización de equipamiento industrial pesado como grúas, desarrolló una unidad de negocio completa dentro de la cuenca productiva. Grupo L, conglomerado con experiencia en alimentación y servicios de catering, también sumó una planta de procesamiento y distribución de alimentos durante el mismo período.

Este movimiento empresarial no es accidental ni limitado al sector energético. Las dinámicas de inversión privada convergen en una dirección: la región neuquina se posiciona como el epicentro de una transformación económica que genera un círculo virtuoso de empleo, consumo y recaudación tributaria. Solo en la capital provincial, ciento veintisiete edificios estaban en construcción simultáneamente, según datos del sector público local. Esta aceleración constructiva representa algo más que cifras de obra: es la materialización física de una apuesta empresarial masiva por la zona. El promedio de gastos en supermercados también registró sus máximos históricos, indicador que revela no solo la llegada de trabajadores sino también su poder adquisitivo.

Río Negro, provincia vecina, transita un camino paralelo aunque todavía menos espectacular que el neuquino. Sin embargo, los números de empleo y recaudación colocan a Río Negro entre los pocos territorios con indicadores positivos. La provincia aguarda inversiones que refuercen su posición: la construcción de un nuevo conducto para transporte de petróleo y la instalación de una terminal de exportación de Gas Natural Licuado (GNL) prometen amplificar significativamente su rol en la cadena de valor de los hidrocarburos en los próximos años. Este proyecto de infraestructura fue concebido explícitamente para convertir a Río Negro en un puerto energético de importancia regional.

La recaudación como espejo de la desigualdad territorial

Los datos tributarios desenmascararan la realidad de esta reconversión asimétrica. En los primeros cinco meses de 2024, únicamente seis provincias exhibieron un incremento positivo en la recaudación de impuestos propios cuando se las compara con idéntico período del año anterior: Neuquén encabezaba con un aumento del 21,9%, seguida por Río Negro con 18,6%. Luego aparecían Córdoba, Entre Ríos, Tucumán y Santa Fe, pero con crecimientos muy menores, inferiores al 7% en los casos más favorables. El Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) documenta que cuando la comparación se restringe únicamente a Ingresos Brutos—el tributo que grava las actividades comerciales, industriales y de servicios que pertenecen a las jurisdicciones locales—apenas tres provincias exhibían números positivos: Neuquén alcanzaba 19,2%, Río Negro 15%, y Catamarca apenas 0,1%.

En el lado opuesto del balance, la situación es decididamente sombría. Veintiuna provincias registraron caídas en sus ingresos de Ingresos Brutos cuando el análisis compara 2024 con los números de 2023. Misiones experimentó la mayor contracción, con una caída de 29,7% en Ingresos Brutos y 29,8% en el conjunto de impuestos propios. Tierra del Fuego, Tucumán y el Gran Buenos Aires merecen atención especial según los análisis de especialistas, pero por razones distintas que regiones como Formosa, La Rioja o Chaco. En estos últimos casos, la estructura tributaria depende excesivamente del empleo público, lo que distorsiona el diagnóstico. En los primeros, en cambio, existe una base más sólida de empleo privado formal que está sufriendo la transformación económica sin encontrar nuevos motores de actividad.

El analista Jorge Vasconcelos, investigador de la Fundación Mediterránea, identifica un segundo pelotón de provincias que podrían eventualmente acoplarse al modelo de crecimiento neuquino, aunque con menor intensidad: San Juan, Jujuy y Mendoza muestran indicadores que no desmeritan completamente comparados con el promedio nacional. Sin embargo, son claras las excepciones: Neuquén lidera indiscutiblemente, Río Negro la acompaña, y el resto del territorio nacional lucha contra corrientes desfavorables. Esta división bipolar del país—ganadores y perdedores—tiende a profundizarse con cada trimestre que transcurre.

El empleo como termómetro de la fractura regional

En materia de empleo, la fotografía es igualmente desalentadora para la mayoría de las regiones. Un informe elaborado por la consultora Politikon Chaco, utilizando datos del Ministerio de Trabajo y del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), reveló que en abril solo dos provincias registraban un aumento en la cantidad de puestos de trabajo cuando se comparaba con noviembre de 2023: una vez más, Neuquén con un crecimiento de 7,1% y Río Negro con 2,8%. Todas las demás jurisdicciones experimentaron reducciones en sus niveles de empleo. Las provincias más afectadas fueron Santa Cruz y Tierra del Fuego, aunque las razones de sus crisis difieren considerablemente. Santa Cruz sufre la transformación simultánea de la industria petrolera nacional sumada al freno en la construcción de grandes represas hidroeléctricas y la contracción en la extracción aurífera. Tierra del Fuego, en cambio, fue golpeada directamente por la eliminación de aranceles a equipamiento electrónico y la apertura de importaciones, sectores en los que la provincia había construido una base industrial que aprovechaba protección arancelaria.

El fenómeno minero agrega capas adicionales de complejidad al cuadro general. Las provincias productoras de litio—Salta, Catamarca y Jujuy—experimentaron caídas en sus ingresos de impuestos propios tanto cuando se comparan con 2023 como con años anteriores. A pesar de que en 2025 estas tres jurisdicciones elevaron significativamente sus exportaciones de minerales, el crecimiento en volúmenes de envíos no se tradujo en recuperación tributaria ni en expansión del consumo interno. Según análisis de la Fundación Mediterránea, el consumo en estas provincias muestra un desempeño débil sin que se haya consolidado una recuperación sostenida que acompañe paralelamente al crecimiento de las exportaciones. San Juan, donde opera la mina de oro más importante del país (Veladero, explotada por Barrick Gold), y que también aguarda inversiones en cobre, también presenta números negativos cuando se compara 2024 con 2023, aunque exhibe mejoras cuando la comparación se extiende a 2025 versus 2024.

La brecha salarial como expresión de productividades dispares

Un indicador pocas veces destacado pero profundamente revelador es la divergencia de remuneraciones según sectores y regiones. El sueldo promedio de un trabajador en la industria petrolera de Neuquén alcanza actualmente los $8.400.000, mientras que un trabajador textil en el Gran Buenos Aires percibe $1.400.000. Esta diferencia no es meramente numérica sino que refleja trayectorias completamente opuestas de productividad sectorial. Bautista Santamarina, economista de Empiria Consultores, explica que el sector petrolero ha incrementado consistentemente su productividad en los últimos años, mientras que el sector textil porteño experimenta la tendencia inversa.

Los datos salariales reales amplían esta brecha de manera dramática. Desde noviembre de 2023 hasta la actualidad, el salario promedio de los petroleros neuquinos creció un 20% en términos reales, es decir, descontando inflación. En contraste, los salarios textiles en el Gran Buenos Aires cayeron 21% en iguales términos de poder de compra. Esta divergencia no es el resultado de políticas salariales discriminatorias sino de la dinámica inherente a cada sector: uno crece en inversión, tecnología y demanda internacional; el otro se contrae bajo presión de importaciones y caída de consumo local. Los trabajadores de Neuquén acumulan poder adquisitivo mientras que los del Gran Buenos Aires pierden capacidad de compra mes a mes.

Las provincias mineras aún no despegan: la paradoja de la exportación sin consumo

Una paradoja particularmente intrigante caracteriza a las provincias mineras: sus exportaciones crecen mientras que sus ingresos tributarios y niveles de consumo se contraen. Este fenómeno sugiere que la extracción de recursos naturales, tal como está estructurada actualmente, genera valor agregado en mercados internacionales pero no dinamiza suficientemente las economías locales. Las tres provincias de litio (Salta, Catamarca y Jujuy) ilustran perfectamente este divorcio entre crecimiento exportador y bienestar territorial.

Juan Carlos Hallak, profesor de la Universidad de Buenos Aires e investigador del Conicet especializado en estructura industrial, identifica el problema central en lo que denomina una "mala calibración de los tiempos". En su perspectiva, la apertura comercial se ejecutó demasiado rápidamente cuando debería haberse realizado de forma más gradual. "La velocidad de lo que se destruye es más rápida de lo que se construye", observa Hallak. Existe incertidumbre profunda respecto a qué se está edificando y cómo responderá la economía a estas transformaciones. Si los tiempos no se calibran adecuadamente—si la velocidad de destrucción de actividades previas supera significativamente la de construcción de nuevas—entonces regiones enteras sufrirán desempleo masivo mientras otras apenas comienzan a prosperar.

La preocupación de los proveedores: ¿comprará Argentina a sus propias empresas?

Existe un aspecto que preocupa profundamente a empresarios locales y puede determinar si la reconversión efectivamente impulsa a otros sectores o simplemente importa todo desde el exterior. La apertura comercial y la eliminación de aranceles a bienes de capital, previstos en el Régimen de Inversión Garantizada (RIGI), incrementan la competencia para los proveedores locales de los sectores energéticos y mineros. Juan Carlos Vincenzini, director comercial de Cinter, empresa radicada en las afueras de Santa Fe dedicada a construcciones industrializadas, plantea la cuestión con claridad: "Para que esos desarrollos económicos impulsen a otros sectores, tienen que existir políticas industriales que lo promuevan, que premien a las empresas comprometidas con mayores porcentajes de compre nacional".

Vincenzini reconoce que "el potencial de los recursos no hay duda que existe", pero cuestiona si "la industria argentina va a capturar la oportunidad de manera significativa o si los insumos, tecnología y bienes van a provenir únicamente desde el exterior". Advierte que en caso de que prevalezca la segunda opción, se estaría desperdiciando una oportunidad histórica. El empresario santafesino señala que Argentina debería replicar el modelo de desarrollo que implementaron países como Noruega: transformar recursos naturales en cadenas de valor agregado local, generando empleo de calidad en el propio territorio y no simplemente exportando materias primas mientras el beneficio se concentra en pocas manos y jurisdicciones.

Las provincias que en Mayo integraron la Mesa Federal Minera—Córdoba y Santa Fe—buscaban explícitamente incorporarse a la cadena de valor de inversiones en cobre en la Cordillera. Sin embargo, sin políticas que favorezcan la compra local y el desarrollo de capacidades técnicas locales, estas provincias podrían terminar siendo simples territorios de tránsito para recursos extraídos, sin capturar los beneficios de la actividad.

Neuquén como laboratorio de la nueva Argentina

Fernando Schpoliansky, secretario de Finanzas de Neuquén capital, grafica la magnitud del fenómeno con datos microeconómicos: ciento veintisiete edificios en construcción simultáneamente en la ciudad y el mayor ticket promedio en supermercados registrado en los últimos años. Estos números no son estadísticas abstractas sino manifestaciones visibles de una migración empresarial y laboral interna. "Hay una migración de empresas y trabajadores que ven a Neuquén con interés porque ven que una parte significativa del desarrollo económico de Argentina sucede aquí", explica Schpoliansky.

Esta concentración de dinámicas positivas en Neuquén ha transformado completamente la estructura tributaria provincial. Los recursos propios ya representan el 81% del total de ingresos, mientras que la coparticipación federal apenas alcanza el 19%. Esta independencia fiscal es inusual en Argentina y refleja la magnitud de la actividad económica local. El efecto multiplicador de Vaca Muerta no solo genera empleo directo en la extracción sino que dinamiza la construcción, los servicios, el comercio minorista y todas las actividades asociadas. Neuquén se ha convertido en el laboratorio viviente de la Argentina que el Gobierno propone: abierta al comercio exterior, enfocada en exportación de recursos, con empresas privadas liderando la inversión.

Simultáneamente, este modelo concentrador de oportunidades plantea interrogantes sobre la viabilidad política y social de una Argentina fragmentada en dos velocidades. Las regiones que pierden empleo, que ven caer sus ingresos tributarios, que experimentan caídas