A horas de que se abre el sobre con las propuestas económicas en una licitación que revolucionará la logística de exportaciones nacionales, la competencia entre dos corporaciones europeas entra en su fase definitoria. El martes próximo, a las 13 horas, el Gobierno revelará cuánto está dispuesto a cobrar cada postulante por mantener operativa la arteria fluvial que canaliza cuatro de cada cinco pesos de comercio exterior argentino. Esta decisión no es menor: el concesionario elegido gobernará durante dos décadas y media una infraestructura vital para la rentabilidad de productores agrícolas, industriales y comerciantes que dependen de esta vía para alcanzar mercados globales.

Mientras el escenario técnico ya comenzó a perfilarse, con una evaluación completada hace diez días, falta el desenlace más crucial: el análisis de las cifras. Ambos competidores —el consorcio belga Jan de Nul asociado con la empresa argentina Servimagnus, y la también belga DEME— superaron los requisitos exigidos sin presentar recursos que cuestionaran el proceso, según lo comunicado por la Agencia Nacional de Puertos y Navegación. Ninguna de las dos firmas interpuso impugnaciones administrativas tras conocer los puntajes técnicos hace poco más de una semana. Este silencio marca un contraste con lo sucedido el año anterior, cuando reclamaciones y conflictividad descarrilaron una convocatoria similar, generando tensión entre usuarios de la Hidrovía y funcionarios.

La ventaja técnica que podría inclinar la balanza

Los números del análisis técnico adelantan tendencias. Jan de Nul, en su alianza con Servimagnus, acumuló 66,20 puntos en la evaluación de propuestas operacionales, mientras que DEME obtuvo 42,14 puntos. Esta diferencia de más de 24 unidades representa una brecha significativa en factores como capacidad de maquinaria, experiencia comprobada, cronogramas de trabajo y garantías de cumplimiento. Sin embargo, estos números corresponden a apenas el 40% del total de la calificación final. La ecuación cambia radicalmente cuando entra en juego la variable económica: el precio que cada empresa propone constituirá el 60% restante, otorgando hasta 120 puntos adicionales a quien presente la oferta más competitiva.

La estructura del proceso establece un piso mínimo de 3,40 dólares por tonelada de carga neta registrada. Este valor representa la barrera inferior, el punto por debajo del cual ningún oferente puede caer. Dado que ambas empresas cuentan con suficiencia técnica demostrada y que el margen de maniobra económica es limitado, existe una alta probabilidad de que ambas hayan presentado propuestas cercanas al techo de competitividad posible. En ese escenario, la ventaja técnica previa de Jan de Nul podría actuar como desempate definitivo. Sin embargo, no es imposible que una de las ofertas sorprenda con una propuesta significativamente más agresiva que la otra, alterando cualquier pronóstico.

Una inversión descomunal con proyección de dos décadas y media

La concesión en cuestión implica una inversión total superior a 10.000 millones de dólares distribuidos a lo largo de 25 años. Este monto descomunal refleja la magnitud de las obras necesarias: dragado permanente de los ríos Paraná y Paraguay, mantenimiento de la infraestructura de navegación, señalización acuática, operación de esclusas y, en términos generales, garantizar que las barcazas cargadas de soja, maíz, girasol y productos derivados circulen sin obstáculos hacia puertos de aguas profundas. La Hidrovía no es meramente un río: es un corredor económico compartido por tres naciones —Argentina, Paraguay y Brasil— que dependen de su funcionalidad para sostener competitividad agroindustrial en mercados internacionales.

Este proceso de licitación transcurrió sin los conflictos que caracterizaron al intento anterior. Las autoridades atribuyen el orden a cambios realizados en los pliegos y en la metodología de evaluación. El Gobierno, a través de la ANPyN, comunicó que la conclusión de la fase técnica "reafirma el compromiso por modernizar una infraestructura estratégica para el país, mejorar la conectividad logística y potenciar la competitividad de la producción argentina en los mercados externos, con beneficios concretos en reducción de costos y mayor previsibilidad operativa". La administración subraya que el objetivo es asegurar la tarifa más competitiva para productores nacionales, reduciendo así la carga de costos logísticos que actualmente impacta en márgenes de ganancia.

No obstante, días antes de la apertura de sobres económicos, la Procuraduría de Investigaciones Administrativas presentó un dictamen señalando presuntas irregularidades en el pliego de condiciones. Este documento fue elevado al fiscal Guillermo Marijuan, generando interrogantes sobre la legalidad del proceso en un contexto donde la opinión pública Argentina mantiene cierta desconfianza hacia privatizaciones de infraestructuras estratégicas. Los cuestionamientos, aunque no impidieron que ambas empresas avanzaran sin interponer impugnaciones, sugieren que el escrutinio público permanecerá atento hasta la resolución final.

La definición del martes tendrá consecuencias que se proyectarán décadas adelante. Si Jan de Nul y Servimagnus resultan adjudicatarios, se ratificaría la apuesta por la propuesta técnicamente más robusta, bajo el supuesto de que ofertas económicas similares sellan el triunfo del mejor proyecto operacional. Si DEME lograra vencer con una propuesta económicamente superior a la esperada, demostraría que el criterio de precio puede prevalecer sobre credenciales técnicas cuando la competencia es suficientemente intensa. En cualquier caso, los productores agrícolas, transportistas fluviales y operadores logísticos observan con atención qué empresa asumirá la responsabilidad de mantener expedita la arteria que da movimiento a la economía de exportación argentina, y a qué tarifa lo hará durante los próximos veinticinco años.