La muerte de Nirmal Purja a los 43 años en una avalancha en el Broad Peak, una cumbre de 8.051 metros en territorio pakistaní, marca el fin de una trayectoria que transformó radicalmente la forma en que millones de personas perciben y practican el alpinismo de altura. Su desaparición, junto a nueve compañeros de expedición, cierra un capítulo turbulento y fascinante en la historia reciente del montañismo himalayo: el de un hombre que llevó la conquista de cimas extremas desde los círculos exclusivos de especialistas hasta las pantallas de streaming, generando una revolución en el acceso, la visibilidad y la controversia alrededor de las montañas más peligrosas del planeta.
Purja no era simplemente un alpinista más. Durante la última década, se posicionó como la figura más celebrada y, simultáneamente, más cuestionada del montañismo mundial. Su filosofía, resumida en la creencia de que "con una fe implacable en uno mismo, todo es posible", lo llevó a desafiar los protocolos establecidos, acortando dramáticamente los tiempos de ascensión, priorizando la velocidad sobre la cautela tradicional, y broadcasting en directo desde campamentos situados a altitudes donde el cuerpo humano comienza a morir. Esta aproximación sin límites transformó el montañismo de altura en un espectáculo mediático sin precedentes, atrayendo a aspirantes que décadas atrás habrían sido considerados completamente inapropiados para estas empresas letales.
De soldado de élite a pionero de la velocidad en altura
La trayectoria de Purja comenzó muy lejos de las cimas nevadas. Nacido en Dana, un poblado remoto del distrito de Myagdi en Nepal, creció en una familia donde la pobreza rural ofrecía pocas salidas. Su padre, Nanda Bahadur Purja, había sido soldado Gurkha en el ejército indio, abriendo un camino que miles de jóvenes nepaleses seguían como única alternativa a la subsistencia agraria. A los cuatro años, su familia se reubicó al distrito de Chitwan, en las llanuras meridionales del país, alejándose aún más de aquellas montañas que lo definirían. En 2003, Purja se enlistó en el 1er Batallón de los Rifles Gurkha Reales, superando pruebas de selección brutales que incluían correr largas distancias cargando pesadas canastas de arena suspendidas de la frente mediante tiras de cuero.
Su carrera militar fue ascendente. Fue desplegado en Afganistán y, tras seis años de servicio ejemplar, ingresó en 2009 a la Unidad Especial de Botes (SBS) de la Marina Real Británica, una de las fuerzas de operaciones especiales más exigentes del mundo. Un año después, mientras cumplía misiones en una ubicación no revelada, una bala de francotirador impactó contra la culata de su rifle, enviando esquirlas directamente a su rostro y cuello. Sobrevivió. Durante su tiempo en las fuerzas especiales británicas, obtuvo la ciudadanía británica. Fue precisamente en esta etapa cuando comenzó a explorar el montañismo, escalando cimas menores en Nepal como Ama Dablam y Lobuche East, antes de atacar en 2014 su primer pico de 8.000 metros: el Dhaulagiri, que conquistó en solo quince días. Ese ascenso marcó un punto de inflexión. Purja reconoció en sí mismo una capacidad anómala para funcionar en la zona de la muerte.
El hombre que comprimió ocho años en seis meses
Después de sus aclamados ascensos al Everest en 2018 —donde lideró a trece soldados Gurkha, rescató a un escalador en peligro y batió tres récords mundiales de velocidad—, Purja decidió abandonar la SBS y dedicarse por completo al montañismo. En 2019 lanzó lo que denominó Project Possible: una misión audaz de escalar las 14 cimas de 8.000 metros o más en tan solo seis meses y seis días. El récord anterior requería casi ocho años. Lo que hace una década era impensable, Purja lo realizó en medio año, documentando cada paso, cada gesto, cada respiración dificultosa para las redes sociales y, eventualmente, para el documental de Netflix "14 Peaks: Nothing Is Impossible" (2021) y su autobiografía "Beyond Possible" (2020).
Este logro proyectó a Purja hacia una órbita de celebridad reservada a muy pocos: la de pioneros históricos como Reinhold Messner y Edmund Hillary. Sin embargo, su éxito también catalizo su transformación empresarial. Fundó Elite Exped, una compañía de expediciones que reclutaba aspirantes sin experiencia previa y los llevaba a cimas que hace poco parecían inalcanzables. Lanzó una marca de equipamiento denominada Nimsdai Store, adquirió participación en una empresa de saltos en paracaídas, invirtió en un servicio de charter de helicópteros en Nepal equipado con un Eurocopter B3e de color negro con su logo personal en letras blancas, y estableció la Nimsdai Foundation para beneficiar a comunidades de montaña. En mayo de 2024 inauguró un refugio para porteadores en Lobuche, cinco millas al sur del campo base del Everest.
Su ascenso fue meteórico, pero también controvertido. El argumento de que acumuló un total de 57 ascensos de picos de 8.000 metros, incluyendo 29 sin oxígeno suplementario, y que en 2021 logró la primera ascensión invernal del K2 junto a nueve compañeros gurkhas que cantaron el himno nacional desde la cumbre, coexistía con críticas severas. Montañeros de la vieja guardia, como Sir Chris Bonington, cuestionaban públicamente si lo que Purja hacía era realmente montañismo o una performance comercial. En mayo de 2024, dos alpinistas mujeres lo acusaron de asalto sexual en un artículo publicado por un medio internacional; Purja negó categóricamente las acusaciones a través de su abogado, calificándolas de falsas y difamatorias. Otros en la industria alegaban que su enfoque agresivo y autopromocionista ponía en riesgo innecesario tanto a él como a sus clientes, transgrediendo la ética medida tradicionalmente asociada con el alpinismo de élite.
El último proyecto y el desastre en Broad Peak
Cuando falleció, Purja perseguía lo que denominaba su proyecto "hat-trick": convertirse en el primer ser humano en escalar los 14 picos de 8.000 metros tres veces en total, incluyendo dos ocasiones sin oxígeno suplementario. Había completado la mayoría de estos ascensos múltiples. Si hubiera llegado a la cúspide del Broad Peak, solo una montaña habría permanecido entre él y un récord que expertos de la industria describían como casi imposible de superar. En cambio, el 15 de octubre de 2024, una avalancha en el Broad Peak mató a diez personas, incluyendo a Purja y otros nueve escaladores y guías, varios de los cuales perseguían sus propios proyectos de los 14 picos.
La muerte de Purja en la montaña que lo hizo famoso genera múltiples reflexiones sobre el legado que dejó. Su influencia democratizó el acceso a cimas históricamente reservadas a unos pocos especialistas, permitiendo que personas ordinarias realizaran hazañas extraordinarias. Simultáneamente, su comercialización y aceleración del ritmo de ascensión modificaron el perfil demográfico de quienes ahora intentan estas travesías extremas, no necesariamente con la preparación o experiencia adecuadas. Las montañas de 8.000 metros siguen siendo lethales: en 2023 fallecieron aproximadamente un escalador por cada cinco que lograron alcanzar el Everest. Las metodologías impulsadas por Purja no han reducido estas tasas de mortalidad; algunos especialistas argumentan que las han complicado. Su muerte, sin embargo, no representa el fin del movimiento que inauguró: representa su consolidación. Miles de aspirantes continuarán buscando romper récords, acortando tiempos, filmando cada paso. La pregunta que permanece es si el legado de Purja será recordado como una revolución democrática del montañismo o como una advertencia sobre los costos de priorizar la visibilidad sobre la prudencia en ambientes donde un error es definitivo. Sobreviven su esposa, Suchi, a quien se casó en 2006, y su hija, Himani.



