El Ejecutivo nacional acaba de poner en marcha una reconfiguración de sus estructuras internas que promete rediseñar los equilibrios de poder en la toma de decisiones. Ignacio Devitt asume ahora como vicejefe de Gabinete, en una jugada que consolida un modelo de funcionamiento basado en la división de responsabilidades entre dos figuras de peso: mientras que Diego Santilli concentrará la conducción política global y la interlocución con los gobernadores, Devitt se hará cargo de la operatoria diaria, los contactos legislativos y los diálogos con los sectores opositores dispuestos a colaborar. Este esquema replica una fórmula que ya fue implementada durante la gestión de Guillermo Francos en la jefatura de Gabinete, demostrando que ciertos patrones organizacionales tienden a perpetuarse en las estructuras gubernamentales. La modificación integra también a Gustavo Coria, quien transitará desde la secretaría de Interior hacia la vicejetatura de esa cartera, cerrando un círculo de ascensos que refleja las preferencias de poder de los núcleos decisivos del Gobierno: Karina Milei y Santiago Caputo.

Un recorrido por la gestión pública y privada

Antes de ocupar su nuevo cargo, Devitt se desempeñaba en la Secretaría de Asuntos Estratégicos, una posición que, aunque técnica en apariencia, le permitía ejercer tareas de índole fundamentalmente política y de confianza dentro de lo que se conoce como el "triángulo de hierro" de la administración. Su presencia en la mesa de seguimiento legislativo que coordina la vicepresidenta, junto a los diputados de la familia Menem, evidencia su gravitación en los mecanismos de articulación parlamentaria. Sin embargo, su trayectoria previa traza un itinerario más vasto y diverso que el que muchos conocen. Formado en la Universidad Católica Argentina y posteriormente en el IAE Business School, Devitt inició sus pasos en la administración pública en 2011 como responsable de Entidades Intermedias en el municipio de Vicente López, donde trabajaba bajo las órdenes de Jorge Macri. Durante ese período también accedió a una banca en el cuerpo deliberativo local, acumulando experiencia en la gestión municipal y en los vínculos con instituciones intermedias.

Su carrera experimentó una expansión hacia el nivel nacional cuando el gobierno de Mauricio Macri lo convocó para ocupar la dirección de Asuntos Territoriales dentro del Ministerio de Educación de la Nación. Esta designación le permitió interactuar con jurisdicciones provinciales y municipales en temas educativos, acumulando know-how en negociaciones federales. Tras la alternancia de 2019, Devitt navegó hacia el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, donde lideró iniciativas vinculadas a la reconfiguración urbana y proyectos de vivienda hasta 2021, desempeñándose como responsable de reurbanización en varios distritos porteños. Su paso por el sector público durante casi una década lo posicionó como un gestor con experiencia multiescalar, capaz de transitar entre municipios, provincias y organismos nacionales.

Experiencias internacionales y vínculos asiáticos

Un aspecto singular en el perfil de Devitt emerge al revisar su historial de formación internacional. En 2016, fue seleccionado por la Liga de la Juventud Comunista de China para participar en una beca del programa "Puente al Futuro", que lo llevó a viajar a la República Popular China para formación de cuadros políticos y administrativos. Este dato revela un lado menos conocido de su trayectoria: tras su regreso, se integró a la Cámara de Comercio Argentino-China, donde llegó a presidir la comisión de Turismo. La participación en estos espacios lo vinculó con redes de comercio bilateral y con profesionales involucrados en la relación entre ambos países. Resulta paradójico que alguien con esta experiencia en vínculos con Beijing ahora forme parte de un Gobierno alineado de manera consistente con los intereses de Estados Unidos en términos de política exterior. Curiosamente, toda esta experiencia relacionada con China ha sido eliminada de sus perfiles en plataformas profesionales como LinkedIn, lo que sugiere una intención deliberada de no exhibir esa etapa de su trayectoria.

La desaparición de estos antecedentes de sus registros públicos en redes sociales profesionales no es un dato menor. En contextos donde las narrativas sobre alineamientos geopolíticos resultan centrales para la comunicación política, la supresión de información sobre formación o participación en programas de países considerados competidores o adversarios puede responder a consideraciones estratégicas sobre cómo se desea que el funcionario sea percibido públicamente. Esta práctica de revisión de historiales digitales es cada vez más común entre figuras que acceden a posiciones sensibles en gobiernos de orientaciones ideológicas marcadas.

Consolidación en el sector privado antes del regreso a la política

Antes de integrarse al Gobierno nacional actual, Devitt transitó por el mundo de las grandes corporaciones privadas. Su paso por empresas como Genneia, dedicada a la generación de energías renovables, y Massalin Particulares, brazo local de Philip Morris Internacional, lo posicionó en roles de Relaciones Institucionales y Asuntos Regulatorios. Estos cargos le permitieron desarrollar competencias vinculadas con la negociación con gobiernos, reguladores y stakeholders clave en sectores estratégicos. La experiencia en energías renovables, en particular, lo expuso a los complejos trámites de autorización ambiental, permisos municipales y provinciales, así como a las dinámicas de influencia sobre marcos regulatorios. Su trabajo en una tabacalera multinacional, por su parte, le ofrecería familiaridad con presiones regulatorias, defensa de intereses corporativos ante organismos estatales y gestión de asuntos públicos en industrias bajo escrutinio.

La acumulación de estas experiencias en el sector privado, combinada con su historial en gestión pública multiescalar, parece haber configurado el perfil buscado para ocupar ahora una posición que requiere tanto conocimiento técnico como capacidad de negociación política. Su nombramiento como vicejefe de Gabinete no es un ascenso improvisado, sino el resultado de una trayectoria que lo ha posicionado en intersecciones clave entre Estado, empresas y actores políticos diversos.

Implicancias de la reorganización administrativa

La estructura que ahora se implementa, con Santilli comandando el frente político-territorial y Devitt manejando la ingeniería legislativa diaria y los diálogos con la oposición dialoguista, responde a una lógica de especialización funcional. El antecedente de esta división de tareas bajo la conducción de Francos sugiere que el Gobierno ha identificado en este modelo una fórmula efectiva para canalizar presiones simultáneamente desde múltiples direcciones: la necesidad de mantener gobernadores unidos alrededor de los objetivos nacionales, la urgencia de construir mayorías legislativas en un Congreso fragmentado, y la conveniencia de no descuidar a sectores de la oposición que podrían resultar aliados en votaciones específicas. Con Coria fortalecido en la vicejetatura del Ministerio del Interior, absorbiendo competencias que antes dependían de otras áreas, el nuevo organigrama busca también centralizar el manejo de asuntos provinciales y municipales bajo un núcleo más compacto y coordinado.

Las consecuencias de estos cambios pueden interpretarse desde varias perspectivas. Por un lado, una lectura optimista sugiere que la institucionalización de estos roles especializados permitirá una gestión más ordenada y eficiente de la relación entre el Ejecutivo y otros poderes e instituciones. Por otro, algunos podrían advertir que la concentración de poder en manos de un núcleo reducido y de confianza podría cristalizar un modelo cada vez más cerrado a la participación de otras voces dentro de la administración. Lo cierto es que los cambios en las estructuras internas de gobierno frecuentemente generan ganadores y perdedores administrativos, alteran equilibrios de influencia y redirigen flujos de información y decisión. El desembarco de Devitt, así como la elevación de Santilli y Coria, marca un hito en la evolución de las formas de hacer política desde Casa Rosada, cuyos efectos se evaluarán no solo en términos de eficiencia administrativa, sino también en términos de cómo estas decisiones permean en la construcción de consensos legislativos y en la gobernanza federal que caracteriza al sistema político argentino.