El oficialismo nacional volvió a pisar territorio de campaña en la Ciudad de Buenos Aires con una estrategia que busca vincular al gabinete económico con referentes del empresariado local. Luis Caputo, ministro de Economía, estuvo presente en la inauguración de la sucursal número cien de una conocida cadena de heladerías durante la mañana de este martes, acompañado por Pilar Ramírez, diputada nacional del bloque libertario y figura política relevante en la Capital. El encuentro, que funcionó como disparador de una seguidilla de recorridas que la legisladora realizará junto a diversos integrantes del equipo gubernamental, marca un punto de inflexión en la modalidad de comunicación política que busca La Libertad Avanza en su zona de mayor concentración electoral.
La voz empresarial: optimismo moderado en tiempos de incertidumbre
Durante el encuentro, Christian Otero, propietario de la cadena comercial, se permitió dialogar directamente con la cartera económica sobre los desafíos que enfrenta el país. Su mensaje fue estratégico: no fue un discurso de alarma, sino una apuesta moderada al futuro. Otero manifestó su esperanza en que "se pueda reactivar un poco más la economía", admitiendo simultáneamente que su ramo empresarial no atravesó una crisis severa en los últimos tiempos, a diferencia de otros sectores que sí sufrieron contracciones significativas. La declaración del empresario resulta relevante porque, en contextos de turbulencia económica, los empresarios locales suelen medir sus palabras con cuidado extremo: Otero eligió no dramatizar la situación del país, pero tampoco ofreció un cuadro de recuperación sólida.
El dueño de Lucciano's reconoció públicamente la complejidad del escenario macroeconómico que heredó la administración actual, sugiriendo que los problemas económicos del país no son responsabilidad exclusiva de decisiones recientes, sino el resultado de un contexto "tan complejo" que se arrastró desde ejercicios anteriores. Sin embargo, su comentario más significativo fue de carácter expectante: pidió explícitamente que la reactivación económica continuara su curso. Esto implica, entre líneas, que la reactivación existe pero que su ritmo resulta insuficiente para quienes tienen expectativas más ambiciosas sobre el desempeño de la economía nacional.
Las herramientas oficiales: medidas de flexibilización y promesas de crecimiento
Caputo, en los días previos a este encuentro, había puesto en circulación una batería de medidas destinadas a destrabar el crédito en moneda extranjera. La flexibilización de los requisitos para que los bancos puedan prestar dólares depositados en sus arcas –una medida de corte tecnocrático que busca dinamizar la oferta de crédito sin alterar sustancialmente el marco regulatorio– fue presentada como un instrumento capaz de "ayudar a reactivar la economía". La lógica detrás de esta iniciativa es simple: si existen dólares ociosos en el sistema financiero y empresas que necesitan capital para invertir, permitir esa circulación debería estimular la actividad económica. Sin embargo, esta clase de medidas enfrenta un problema de fondo: el crédito solo acelera la economía si existe demanda dispuesta a endeudarse, y la demanda solo existe si los agentes económicos confían en que podrán repagar esas deudas con los ingresos futuros que genere su actividad.
Santiago Bausili, titular de la autoridad monetaria central, fue más franco en sus diagnósticos. Durante una gira por la provincia de Mendoza hace una semana, Bausili admitió un hecho que el gobierno prefiere matizar en sus comunicaciones públicas: la economía argentina crece, pero a un ritmo muy lento. Su estimación de aproximadamente el 2% anual representa una cifra alejada de las expectativas que muchos actores económicos albergaban cuando el nuevo gobierno asumió en diciembre de 2023. Para una economía que había contraído en años previos, un crecimiento del 2% anual es técnicamente positivo pero insuficiente como para generar dinámicas de inversión ambiciosa o creación masiva de empleo. Bausili mismo lo reconoció de manera implícita al afirmar que ese ritmo de expansión es "mucho más despacio de lo que nos gustaría".
El relato presidencial y la lectura de la realidad económica
Mientras se desarrollaba esta actividad de campaña, Javier Milei utilizaba sus redes sociales para lanzar críticas oblicuas dirigidas a la "alta política" del país, a la que acusó de carecer de "la capacidad mínima para leer números". El presidente sugirió que sus adversarios políticos prefieren construir narrativas basadas en "encuestas precarias" antes que en "datos duros". Paralelamente, Milei celebró la existencia de un superávit en las finanzas públicas durante el mes de julio, un logro que su administración considera emblemático de una gestión responsable. Esta dualidad comunicacional –crítica a otros combinada con celebración de logros propios– es característica de la estrategia discursiva del gobierno libertario: mientras reconoce que ciertos indicadores económicos avanzan lentamente, insiste en que las decisiones de política económica son las correctas y que los críticos carecen de rigor analítico.
La visita de Milei a la planta elaboradora de Lucciano's en Mar del Plata, ocurrida en enero pasado durante el verano, había funcionado como un primer gesto de conexión con este empresario. Aquel recorrido coincidió temporalmente con los debates parlamentarios sobre la reforma laboral, un proyecto que el gobierno consideraba esencial para modernizar el mercado de trabajo argentino. La aprobación de esa reforma el 28 de febrero –después de intensas negociaciones legislativas– representó una victoria política significativa para la administración, aunque también generó resistencias en sectores sindicales y académicos. El regreso del aparato oficial a esta cadena de heladerías, en esta ocasión con un énfasis más acentuado en la campaña electoral, sugiere que Lucciano's ha sido seleccionada como un ejemplo útil de empresa que "crece y apuesta por Argentina", en palabras de los voceros libertarios.
El significado electoral y político de las recorridas
La serie de visitas que iniciará Ramírez junto a distintos ministros debe interpretarse dentro de la lógica electoral que atraviesa al país. La Ciudad de Buenos Aires, territorio de origen político de La Libertad Avanza, es una zona donde el gobierno requiere consolidar apoyos y demostrar que sus políticas generan resultados visibles en la vida cotidiana. Elegir una empresa que, según el relato oficial, no ha cesado su expansión, sino que continúa sumando sucursales, permite construir un discurso sobre la viabilidad del modelo económico implementado. Christian Otero mencionó, en el contexto del encuentro, que la cadena planea abrir veintiséis locales adicionales en los próximos tiempos, una información que el equipo de campaña utilizará sin duda como evidencia de que la inversión privada continúa fluyendo a pesar de un contexto macroeconómico que, por otras fuentes, se describe como restrictivo.
Sin embargo, existe una tensión subyacente en este mensaje. Si bien Otero fue cuidadoso en no criticar directamente al gobierno ni culpar a sus políticas de problemas económicos, su comentario acerca de que su sector "no sufrió tanto" contiene una implicación: otros sectores sí sufrieron. Esta diferenciación sugiere que el impacto de las medidas oficiales ha sido desigual, beneficiando a algunas actividades económicas mientras perjudica a otras. Una heladería, particularmente una con modelo de franquicia, puede ser menos sensible a ciertas variables macroeconómicas que, por ejemplo, la industria manufacturera, la construcción o los sectores de servicios profesionales. Por lo tanto, el hecho de que Lucciano's sirva como emblema de recuperación económica podría ser problemático si se interpreta como evidencia de que la totalidad de la economía avanza al mismo ritmo.
Perspectivas sobre los efectos y alcances de estas políticas
Los próximos meses serán determinantes para evaluar si las medidas de flexibilización crediticia anunciadas por Caputo logran efectivamente estimular inversión privada significativa, o si por el contrario permanecen como cambios de corte técnico con impacto limitado en la dinámica general de la economía. Por un lado, existen argumentos económicos sólidos en favor de permitir mayor circulación de depósitos en dólares: si esos fondos permanecen ociosos, su liberación para crédito debería incrementar el stock de capital disponible para inversión. Por otro lado, el problema central reside en la demanda de ese crédito: si los empresarios mantienen una perspectiva cautelosa respecto del futuro económico, es poco probable que aumenten sus endeudamientos incluso si el costo financiero disminuye. Las recorridas de campaña y los encuentros con empresarios como Otero pueden servir para calibrar estas percepciones, pero también corren el riesgo de ser interpretadas como meros ejercicios de comunicación política desvinculados de transformaciones económicas profundas. La realidad que emergerá en los próximos trimestres –si efectivamente se aceleran las tasas de inversión y crecimiento del empleo, o si el ritmo actual se mantiene– será la que determine si estas iniciativas constituyeron puntos de inflexión genuinos o simplemente capítulos en un relato político más amplio.



