La máquina judicial avanza con metodicidad en torno a las presuntas agresiones ocurridas en la madrugada del 4 de agosto en un departamento ubicado en la avenida del Libertador de la zona norte porteña. Este jueves, tres nuevos testigos comparecieron ante la Fiscalía Penal, Contravencional y de Faltas N° 3 para relatar sus versiones sobre lo que presenciaron o conocen de los hechos que mantienen bajo investigación al exdiputado Facundo Moyano por lesiones leves y privación ilegítima de la libertad en un contexto vinculado a violencia de género. El organismo persecutor continúa con su estrategia de desplegar un amplio abanico de testimonios que permita reconstruir la secuencia de eventos de esa madrugada tumultuosa.

Los primeros relatos: desde adentro y desde afuera del edificio

Los empleados Juan Ramón Pavón y Diego Nahuel Astrada, ambos integrantes del personal de seguridad de la torre ViewPoint sobre la avenida del Libertador al 5400, fueron convocados a declarar en calidad de testigos presenciales. Estos trabajadores, que tienen responsabilidad en el monitoreo y control de accesos del complejo residencial, se encuentran en una posición privilegiada para describir qué sucedió en las primeras horas de la madrugada, cuándo ocurrieron los eventos, y cuál fue el comportamiento de las personas involucradas. Su perspectiva resulta especialmente relevante dado que se desempeñan en un lugar desde el cual es posible tener información sobre ingresos, egresos y el estado de las personas que transitan por los espacios comunes.

Por su parte, Nélson David Maza, residente del edificio, también prestó declaración. Su importancia radica en que fue quien efectuó la llamada al sistema de emergencias 911 durante la madrugada del martes 4 de agosto. Este gesto de alertar a las autoridades resulta determinante para establecer una línea temporal de los sucesos y para conocer qué fue lo que motivó al vecino a contactar a las fuerzas de seguridad. Su testimonio contribuye a esclarecer el contexto inmediato en el que se desarrollaron los hechos investigados.

La arquitectura probatoria: catorce testigos en el calendario fiscal

El equipo fiscal ha estructurado un plan ambicioso de recopilación de prueba testimonial que abarca un total de catorce declaraciones programadas hasta finales de agosto. Esta metodología responde a la necesidad de contar con múltiples perspectivas sobre los sucesos, desde quienes estuvieron presentes en el edificio hasta profesionales de la salud que atendieron a la víctima, pasando por agentes de las fuerzas de seguridad que intervinieron en el operativo de emergencia. La extensión temporal de este período de testimonios permite que la Fiscalía construya una narrativa detallada y multifacética de lo ocurrido.

Para la jornada del 18 de agosto están convocados el inspector Matías Ríos, perteneciente a la Policía de la Ciudad, junto con Estefanía Verón, la agente que trasladó a la víctima Candela Arizaga hasta el hospital Pirovano. También comparecerá Silvana Salerno, que integra la Brigada de Género de la Policía de la Ciudad y realizó la entrevista con la joven mientras permanecía en internación. Al día siguiente, el 19 de agosto, declararán Rocío Mariel Averanga, médica del SAME que asistió a Arizaga en el lugar de los hechos, y Karina Pinto, médica legista de la División Medicina Legal de la Policía de la Ciudad, responsable del informe médico forense confeccionado durante la detención del imputado.

Las voces desde el ámbito sanitario y cercano a la víctima

El jueves 20 de agosto está previsto que declaren tres personas cuya relación con los hechos reviste particular importancia. Lucrecia María Guinle, médica del hospital Pirovano que atendió a Arizaga durante su internación, podrá proporcionar detalles médicos sobre el estado de la joven al momento de su llegada al nosocomio y su evolución clínica durante la permanencia hospitalaria. Miriam Josefina García, empleada doméstica de Moyano, tiene el rol de testigo que llegó al departamento instantes después de los sucesos, lo que la ubica en una posición temporal próxima a los eventos. Por su parte, Sol Estrada Hildebrandt, identificada como amiga de la víctima, fungirá como testigo de contexto que acompañó a Arizaga tanto durante su internación como en el momento del alta médica, brindando elementos sobre su estado anímico y físico en los momentos posteriores a los hechos.

Finalmente, la última jornada de testimonios quedó fijada para el lunes 31 de agosto, ocasión en la cual comparecerán Miriam Puntonet y Victoria Arizaga, madre y hermana de la víctima respectivamente. Sus declaraciones pueden resultar cruciales para la investigación, dado que se trata de personas del círculo íntimo de la joven que pueden aportar información sobre su estado previo a los hechos, sus características personales, y el impacto emocional y físico que los sucesos generaron en ella.

Los hechos que originaron la investigación

La cadena de eventos que motivó la apertura de esta causa se remonta a la madrugada del 4 de agosto, cuando una joven fue avistada corriendo por la avenida del Libertador en estado de alteración manifiesta. El exdiputado Facundo Moyano quedó imputado por dos delitos específicos: lesiones leves y privación ilegítima de la libertad, enmarcos que la Fiscalía vincula a una presunta situación de violencia de género. Tras prestar su declaración indagatoria ante la justicia, Moyano quedó en libertad, lo que permite que continúe su vida cotidiana mientras avanza la investigación de los hechos que se le atribuyen.

La dinámica de este caso, al igual que muchos otros que involucran presuntas situaciones de violencia de índole sexual o física, refleja los desafíos inherentes a la investigación de delitos que ocurren en espacios privados y sin múltiples testigos directos. Por ello, el trabajo fiscal se enfoca en recabar la mayor cantidad de testimonios complementarios que permitan reconstruir la secuencia cronológica, las circunstancias, y los detalles que rodean a los sucesos investigados.

Implicancias y perspectivas hacia adelante

La estructura de esta investigación, con su metodología ordenada de recopilación de pruebas testimoniales a lo largo de varias semanas, puede interpretarse desde distintos ángulos. Por un lado, representa un ejercicio de diligencia institucional tendiente a esclarecer los hechos de manera exhaustiva, recolectando información desde múltiples fuentes y perspectivas. Por otro, la extensión temporal del proceso pone de manifiesto los tiempos que requieren las investigaciones judiciales en casos de esta envergadura, donde la calidad y profundidad de la indagación requiere paciencia procesal. Algunos actores del sistema de justicia podrían argumentar que esta metodología refleja un compromiso con los estándares de investigación rigurosa; otros podrían señalar que la prolongación del calendario testimonial dilata la definición de situaciones que generan debate público. Lo cierto es que la acumulación de testimonios y pruebas en los próximos días contribuirá a que el ministerio público tenga mayores elementos para evaluare los méritos del caso y tomar decisiones sobre cómo proceder en las etapas subsecuentes de la investigación.