El escenario político argentino comienza a moverse con renovada intensidad. Después de meses relativamente tranquilos, la maquinaria del PRO acelera sus motores y se prepara para una batalla electoral de gran envergadura. El disparador fue el regreso del expresidente Mauricio Macri al territorio nacional, un evento que funcionó como catalizador para relanzar las operaciones del partido que fundó hace más de una década. Este movimiento no es menor: marca el inicio de una carrera electoral de dos años donde la disputa de gobiernos municipales se posiciona como terreno estratégico fundamental. Lo que ocurre ahora en las entrañas del PRO define buena parte del mapa político que Argentina enfrentará en los próximos años.

Durante gran parte de 2024 y lo que va de 2025, la estructura macrista se mantuvo en una especie de compás de espera. Sin embargo, el regreso del líder histórico del partido marca un quiebre en esa dinámica. Los referentes del espacio ya trabajan con una consigna clara y ambiciosa: presentar candidatos propios en 150 municipios de todo el país. Según trascendió en círculos cercanos al partido, los nombres ya estarían identificados, aunque se mantienen en reserva hasta que las autoridades consideren oportuno revelarlos públicamente. Esta cifra no es caprichosa. Representa un despliegue territorial sin precedentes para una fuerza que, aunque gobierna importantes bastiones urbanos, ha visto fragmentarse su influencia en los últimos años. La estrategia busca recuperar presencia en rincones del país donde el PRO perdió relevancia durante la etapa kirchnerista y se vio limitado durante los años posteriores.

La gira del interior como acto de reafirmación política

Macri ya tiene una agenda preliminar trazada para el segundo semestre. En agosto llegará a Jujuy para encabezar un acto denominado "Próximo Paso NOA" —la sigla refiere a Noroeste Argentino—, aunque la fecha exacta aún se confirma. Posteriormente, en septiembre, la caravana se dirigirá hacia la Patagonia, aunque la provincia específica todavía está en definición. Estos movimientos son mucho más que simples actos de campaña. Funcionan como actos de presencia, señales de que el PRO sigue siendo una fuerza viva en el territorio nacional, capaz de movilizar recursos y convocar militancia. Las giras son ejercicios de liderazgo donde Macri se posiciona como el portavoz de un "proyecto de cambio", frase recurrente en el discurso del partido. Históricamente, el ciclo "Próximo Paso" ha servido como plataforma para identificar candidatos locales, fortalecer estructuras territoriales y, fundamentalmente, reafirmar la cohesión interna de un partido que, como toda formación política, está sujeto a tensiones y fragmentaciones.

En paralelo al despliegue territorial, el PRO ha reactivado su aparato de capacitación política. La Escuela de Dirigentes del partido funcionará a pleno rendimiento durante las próximas semanas, ofreciendo formación a través de modalidades virtuales que permitan alcanzar a referentes en todo el territorio nacional. Simultáneamente, han comenzado encuentros y asesorías para concejales y legisladores. Este movimiento revela una estrategia integral que va más allá del mero armado de candidatos. El PRO busca fortalecer sus estructuras de base, garantizar que sus referentes tengan los conocimientos necesarios para gestionar campañas competitivas y, en última instancia, prepararse para un escenario donde la competencia electoral será feroz. La reactivación llega en un momento estratégico: el Congreso Nacional aún está en receso y el calendario permite concentrar energías en la construcción política sin las presiones derivadas de sesiones legislativas.

Las negociaciones internas y la alianza con La Libertad Avanza

Más allá del despliegue comunicacional y territorial, existen dinámicas menos visibles pero igualmente relevantes ocurriendo en las entrañas de la estructura macrista. Fuentes cercanas al partido indican que el expresidente convocará próximamente a la que se conoce como su "mesa chica", un grupo reducido de colaboradores estratégicos que define la política de mayor envergadura del espacio. En esta reunión participarían el diputado nacional Fernando De Andreis, la intendenta de Vicente López Soledad Martínez, la consejera de la Magistratura Jimena de la Torre y el exministro de Transporte Guillermo Dietrich, entre otros dirigentes. Aún no hay fecha confirmada, pero la convocatoria es esperada con cierta urgencia por estos referentes. El objetivo central será definir la estrategia para los próximos meses, particularmente cómo negociar con La Libertad Avanza sin perder autonomía ni espacios territoriales conquistados.

La provincia de Buenos Aires emerge como el epicentro de estas negociaciones. Con más de un tercio del padrón electoral nacional concentrado en territorio bonaerense, la disputa por cómo se armarán las listas electorales en 2025 y hacia 2027 resulta determinante. Desde el PRO se mantiene una posición clara: preservar los municipios que actualmente gobierna es la prioridad máxima. Sin embargo, los detalles de cómo lograr esto a través de alianzas con el gobierno nacional siguen siendo materia de discusión. Lo complejo es que La Libertad Avanza, la fuerza que responde al presidente Javier Milei, también tiene sus propias aspiraciones territoriales. En los últimos días, dentro del círculo oficialista comenzó a circular la idea de que sea La Libertad Avanza quien tome el control del armado de listas en Buenos Aires. El designado para llevar adelante esas conversaciones sería el jefe de Gabinete Diego Santilli, un hombre con trayectoria en el PRO que mantiene buenos vínculos con diversos sectores políticos. La apuesta por Santilli, según analistas políticos consultados, responde a que representa una alternativa de diálogo más flexible que Sebastián Pareja, el titular libertario en la provincia, con quien las tensiones han sido mayores.

Las diferencias entre el PRO y La Libertad Avanza siguen siendo considerables, especialmente en la Ciudad de Buenos Aires, donde el macrismo mantiene una presencia institucional fuerte y donde los libertarios buscan expandir su influencia. Pese a esto, los dirigentes del PRO reconocen que las listas electorales no serán "puras", es decir, integradas únicamente por candidatos de una sola fuerza. El consenso apunta a que habrá candidatos del PRO, independientes de raíz vecinalista y radicales conviviendo en las boletas. Esta configuración refleja la naturaleza de la política argentina: la necesidad de construir coaliciones amplias, aunque sea de manera tensa y bajo presiones constantes. El desafío para Macri y su círculo íntimo será navegar estas negociaciones sin perder la identidad de su partido ni sacrificar conquistas territoriales que le costó años consolidar.

Perspectivas y escenarios que se abren hacia adelante

El movimiento del PRO en estos meses define varios escenarios posibles. Si el partido logra consolidar su presencia en 150 municipios y negocia con inteligencia sus alianzas con La Libertad Avanza, podría emerger como una fuerza territorial relevante en 2027, capaz de disputar espacios de poder más allá de Buenos Aires. Por el contrario, si las negociaciones con el gobierno libertario se deterioran o si no logra retener sus bastiones municipales, el partido podría verse limitado a una esfera de influencia reducida. La capacidad de Macri para mantener la cohesión interna del espacio mientras dialoga con otros actores será determinante. Además, cualquier giro en la política económica o cambios en la popularidad del gobierno nacional afectará directamente las dinámicas electorales que el PRO intenta construir ahora. El éxito o fracaso de estas operaciones políticas se medirá en las urnas, pero sus consecuencias moldearan el escenario político nacional durante años.