Los tribunales de Bolivia vuelven a poner bajo la lupa uno de los casos más controvertidos de las últimas semanas: la detención de Fernando Cerimedo, un consultor político con vínculos con la administración Milei, acusado de ser el autor intelectual de un ataque a balazos contra la activista Nadia Beller. La postergación de la audiencia que debería definir su situación procesal revela no solo las complejidades judiciales del caso, sino también cómo un episodio de violencia se ha convertido en un escenario de disputa política que trasciende las fronteras nacionales. Lo que comenzó como una investigación por intento de homicidio ha evolucionado hacia un laberinto de acusaciones cruzadas, teorías de conspiración y cuestionamientos sobre la independencia de los procesos judiciales en la región.
El pasado viernes, la justicia boliviana decidió reprogramar para hoy el encuentro ante el magistrado en el que se resolverá si Cerimedo permanece en prisión preventiva por 180 días, como solicita la fiscalía. El cambio de fechas se produjo simplemente porque tanto los fiscales como los defensores no llegaron a tiempo a la cita original. Este retraso administrativo, aparentemente menor, contrasta con la urgencia que rodea el caso. Cerimedo fue detenido el pasado lunes por la noche en el aeropuerto internacional de Santa Cruz de la Sierra, apenas horas después de que Beller recibiera disparos en las afueras de un hotel de la ciudad. Desde entonces, permanece bajo custodia en las celdas de la Dirección de Fuerza Especial de Lucha contra el Crimen, a la espera de que la fiscalía logre trasladarlo hacia un penal de seguridad máxima.
El ataque y sus circunstancias
Según la reconstrucción de los hechos, dos individuos, aparentemente disfrazados como trabajadores de delivery, se acercaron a Beller en la puerta del hotel donde ella había sido citada. Uno de ellos le disparó múltiples veces mientras el otro le arrebataba su cartera y teléfono celular. Las cámaras de seguridad del lugar captaron toda la secuencia: la llegada de los atacantes en una motocicleta, la agresión y su huida en una moto diferente. Beller sobrevivió a lo que podría haber sido fatal simulando estar sin vida, una estrategia que evitó que sus agresores volvieran a disparar. El informe médico que circuló días después confirma que sufrió heridas múltiples por proyectiles de arma de fuego, fractura expuesta de húmero, compromiso de mama derecha y brazo derecho, además de lesiones en cuello y hombro izquierdo. También reveló que Beller estaba embarazada al momento del ataque.
El relato que brinda Beller sobre cómo fue atraída al lugar del incidente abre interrogantes sobre la responsabilidad penal de Cerimedo. Ella asegura que fue citada por alguien que pretendía ser un denunciante relacionado con el exmandatario Evo Morales y que le ofrecería información reveladora. Cerimedo, según su versión, la alentó a que fuera e incluso permanecía al otro lado de la línea telefónica en el momento en que recibió los disparos. Los investigadores consideran estas circunstancias como elementos que sustentan la hipótesis de que el exasesor actuó como cerebro de la operación, aunque los tiradores materiales fueron las dos personas capturadas en video.
Las defensas en tensión y la narrativa política
Desde su llegada al Palacio de Justicia para la audiencia reprogramada, Cerimedo proyectó una imagen de vulnerabilidad. Las grabaciones lo muestran de espaldas, visiblemente afectado emocionalmente, llorando mientras aguardaba el ascensor que lo llevaría a las salas de tribunal. En ese momento, respondió con gestos a las preguntas de los periodistas. Cuando le consultaron si creía que las acusaciones eran de naturaleza política, asintió con la cabeza. Cuando le preguntaron si sabía quién estaría detrás de una supuesta operación en su contra, negó rotundamente. Frente a las acusaciones sobre haber citado a Beller y haberla amenazado, también rechazó participación alguna. Su único ruego fue escuchar la posibilidad de reunirse con sus hijos.
La estrategia defensiva que su equipo legal ha desplegado adopta un tono cada vez más agresivo en lo que respecta a desacreditar el relato de la víctima. Sus abogados no solo cuestionan los hechos, sino que construyen una narrativa alternativa donde Cerimedo aparece como víctima de una trama política destinada a desestabilizar al gobierno del presidente Rodrigo Paz. Una de sus defensoras, Margarita Arce, llegó a insinuar que se trataba de un "autoatentado" orquestado por Beller misma, argumentando que ella siempre fue cercana al Movimiento Al Socialismo y buscaba perjudicar al actual mandatario. De acuerdo con esta versión, el supuesto enriquecimiento ilícito que investiga la justicia boliviana también sería parte de una conspiración más amplia. Cerimedo, por su parte, se ha negado a prestar declaración, siguiendo las recomendaciones de su defensor penal.
Mientras tanto, en Argentina la cuestión ha trascendido las fronteras bolivianas. Beller, hablando desde su cama de hospital, afirmó que Cerimedo no era un simple asesor sino una figura con poder real dentro del gobierno de Paz, operando desde las sombras. Más controvertible aún fue su aseveración de que Cerimedo fue quien filtró los audios del exfuncionario Diego Spagnuolo, información que desencadenó investigaciones en la Agencia Nacional de Discapacidad. Esta última declaración llamó la atención de autoridades argentinas: la diputada Marcela Pagano solicitó formalmente a la justicia argentina que cite a Beller como testigo de oficio en esa causa. Por su parte, el presidente Milei ha mantenido un silencio público sobre Cerimedo, aunque en los últimos días ha retuiteado mensajes que cuestionan la credibilidad de Beller y que subrayan supuestas inconsistencias en la narrativa oficial del ataque. Entre esos mensajes se cuentan los de la diputada libertaria Lilia Lemoine, quien describió el caso como una "opereta" estilo Hollywood, y los de un youtuber cercano al asesor Santiago Caputo, quien puso en duda el buen estado de salud de una mujer que habría sufrido disparos.
Las investigaciones paralelas y el patrimonio cuestionado
Más allá de la causa por intento de femicidio, existe otra investigación abierta por presunto enriquecimiento ilícito. Esta segunda línea de pesquisa se originó cuando Beller denunció haber hallado grandes sumas de efectivo en los cajones de la vivienda que compartía con Cerimedo. El posterior allanamiento del departamento de Cerimedo en el condominio La Arboleda de La Paz reveló un panorama que los fiscales consideran revelador: dinero en cantidades que no guardan proporción con sus ingresos declarados, compartimentos secretos en muebles donde reposaban objetos de valor, y un vehículo equipado de manera tal que simulaba ser un automóvil oficial. Además, se encontró una camiseta de la Policía boliviana. El fiscal departamental Carlos Torrez informó sobre estos hallazgos, sugiriendo un patrón de conducta que podría indicar un funcionamiento irregular. Cerimedo, pese a no ocupar cargo alguno en la administración Paz, aparentemente se desplazaba y actuaba con el estatus de un funcionario de alto rango.
La trayectoria de Cerimedo como consultor político abarca un arco que incluye su trabajo con Milei, Paz, el expresidente brasileño Jair Bolsonaro y otros líderes conservadores de América Latina. Fue actor central en la campaña presidencial de Milei, reconociendo públicamente haber supervisado a miles de usuarios en redes sociales que amplificaban mensajes de campaña. Durante un tiempo, Milei incluso le delegó funciones de fiscalización electoral, aunque posteriormente lo apartó de esa responsabilidad. Fundó y fue propietario de "La Derecha Diario", un medio de comunicación afín al gobierno argentino que el presidente retuitea asiduamente. Hasta hace poco continuaba siendo uno de los dueños del portal, según registros del propio medio. Su entrada en la esfera política boliviana se produjo a través de su relación con Paz, donde llegó a ocupar un rol de asesor personal con una influencia que varios actores consideran desproporcionada respecto a su cargo formal.
Implicancias y perspectivas inciertas
El resultado de la audiencia de hoy llevará a decisiones que transcenderán lo puramente penal. Si el magistrado resuelve mantener a Cerimedo bajo prisión preventiva por seis meses, se producirá un punto de quiebre en la narrativa que sus defensores han construido. Si, por el contrario, le otorga libertad condicional o revoca las medidas cautelares, ello reforzaría las teorías sobre persecución política. Lo que resulta evidente es que el caso ha dejado de ser únicamente un asunto de violencia común para convertirse en un espejo donde se reflejan las tensiones políticas actuales en Bolivia, Argentina y otros países de la región. Las acusaciones cruzadas, las teorías alternativas y la participación de figuras públicas de ambos lados del espectro político sugieren que cualquier fallo judicial será interpretado no como resultado de pruebas y procedimiento legal, sino como victoria o derrota en una batalla política más amplia. Esto genera un escenario donde la justicia ordinaria debe navegar no solo los hechos del caso, sino también las presiones políticas que lo rodean, lo cual complica sustancialmente la búsqueda de claridad sobre qué sucedió realmente en esa puerta de hotel en Santa Cruz de la Sierra.



