La política argentina vuelve a demostrar que los encuentros de dirigentes no necesariamente frenan las iniciativas territoriales en marcha. A días de la cumbre que reunió al gobernador bonaerense Axel Kicillof con Sergio Massa, Máximo Kirchner y otros referentes del peronismo, el mandatario porteño no modificó su calendario de giras provinciales ni desaceleró el armado del Movimiento Derecho al Futuro (MDF). Lo que sucedió fue todo lo contrario: mientras participa activamente del diálogo para reconstruir puentes dentro del partido histórico, continúa desplegando una estrategia de acumulación territorial que apunta más allá de los límites bonaerenses. Este enfoque dual revela una lectura clara del presente político: los encuentros pueden generar coincidencias tácticas, pero no garantizan que los protagonistas dejen en suspenso sus propios planes de mediano y largo plazo.
El encuentro entre los principales actores del peronismo fue interpretado en los círculos partidarios como un primer movimiento destinado a recomponer el diálogo fracturado y marchar hacia un esquema de mayor cohesión de cara a los comicios de 2027. Uno de los puntos en los que hubo convergencia fue la defensa de las PASO como mecanismo para ordenar la competencia interna. Sin embargo, desde el entorno de Kicillof transmiten un mensaje que resulta inequívoco: este acuerdo sobre el procedimiento electoral no significa que se frene la construcción propia. La Casa de Gobierno bonaerense mantiene una interpretación pragmática de lo acontecido: participar del diálogo no implica abandonar la acumulación de fuerzas. Es decir, la apertura al acercamiento convive con la profundización del despliegue territorial. Este equilibrio es lo que define la estrategia del gobernador en la etapa actual del ciclo político.
Un viaje a Chaco que marca el ritmo de la expansión
Para ilustrar la continuidad de sus planes, basta observar lo inmediato: Kicillof tiene previsto viajar el próximo miércoles a la provincia de Chaco. Allí participará en el acto de normalización de la CGT Regional, una actividad que lo vincula con el movimiento sindical nacional. Posteriormente, presentará su obra "De Smith a Keynes" en la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE). Esta secuencia de actividades no es casual. La presentación de un libro de corte económico en una universidad regional forma parte de una estrategia deliberada de fortalecimiento de vínculos con diversos sectores sociales y de expansión de la presencia del MDF en jurisdicciones fuera de Buenos Aires. La sinergia entre una actividad sindical y una académica habla de una intención clara: no circunscribir el movimiento al ámbito bonaerense, sino proyectarlo como una propuesta con alcance federal que dialoga con trabajadores, intelectuales y estudiantes del interior.
Mientras tanto, el trabajo en el territorio bonaerense continúa sin interrupciones. El último sábado, Fernando Espinoza encabezó un plenario del MDF en Ramallo, localidad ubicada en la Segunda Sección Electoral. Al encuentro asistieron dirigentes, referentes de organizaciones sociales y vecinos de los municipios integrados a esa división electoral. El evento contó con la presencia de varios intendentes identificados con el espacio, entre ellos Mario Secco, intendente de Ensenada, y Julio Alak, responsable municipal de La Plata. Durante su intervención, Alak expresó su convicción de que el peronismo debería reconocer a Kicillof como su único candidato presidencial. También formuló una crítica dirigida a la estructura partidaria tradicional, señalando que "la lapicera si no hay interna no sirve" y cuestionando la conducción del PJ de años anteriores por "no comprender a la gente". Estas declaraciones reflejan una visión que subraya la necesidad de que las decisiones surjan de procesos competitivos y no de imposiciones desde arriba.
Plenarios seccionales como hoja de ruta hacia un encuentro federal
El plenario de Ramallo fue el segundo en la cadena de encuentros territoriales programados. Hace siete días, en Alberti, localidad vinculada a la Cuarta Sección Electoral, se realizó un encuentro similar. En esa oportunidad, Espinoza afirmó que "está renaciendo el peronismo de la victoria" y enfatizó que "hay futuro y es en unidad y con Axel Kicillof". La intención declarada es completar este ciclo de plenarios en cada una de las distintas secciones electorales bonaerenses antes de que llegue septiembre. Una vez finalizado ese recorrido territorial, el plan es convocar a un encuentro de mayor envergadura que trascienda los límites provinciales. El objetivo estratégico de esa instancia sería proyectar una mirada federal, convocando a dirigentes y referentes del MDF de distintas provincias del país. Este calendario responde a una lógica de construcción: antes de avanzar hacia decisiones sobre candidaturas, se busca consolidar y ampliar la base territorial del movimiento.
En paralelo a estos encuentros regionales, el armado nacional del espacio continúa con recorridas de dirigentes bonaerenses por todo el país. En las últimas semanas, personalidades como Andrés Larroque, Jorge Ferraresi, Daniel Gollan y Gabriel Katopodis han participado de actividades en distintos distritos nacionales. Mendoza, Entre Ríos y Chubut fueron algunas de las provincias visitadas. Esta dispersión de referentes responde a un propósito inequívoco: generar presencia del MDF más allá de la provincia de Buenos Aires, establecer contactos con actores locales y demostrar que la propuesta política no se reduce a un fenómeno bonaerense, sino que pretende alcance nacional. La premisa que subyace en las declaraciones de los dirigentes cercanos a Kicillof es meridiana: 2026 debe ser un año de construcción, no de definición de candidaturas. El esfuerzo está puesto en ampliar la base del espacio y evitar que el MDF quede encapsulado únicamente en la identidad peronista bonaerense.
Desde el equipo del gobernador explican con claridad cómo conciben la expansión del movimiento: "El MDF no es una franquicia y nadie es el único representante en las provincias. La idea de Axel es representar a todos los sectores". Esta formulación indica una estrategia que busca diferenciarse del mapa tradicional de los movimientos políticos argentinos, que suelen organizarse en torno a liderazgos locales verticales o a estructuras cerradas. En contraste, Kicillof plantea un modelo más abierto, donde la participación de dirigentes de distintas provincias no responde a la delegación de un líder nacional, sino a la construcción conjunta de un proyecto. Además, el gobernador sostiene públicamente que las candidaturas deben definirse mediante mecanismos de competencia interna. Esta posición fue transmitida desde su entorno tras el encuentro con Massa y Máximo Kirchner con una frase que resume su enfoque: "Ni dedo ni rosca, la gente". La referencia alude al rechazo tanto de decisiones impuestas desde arriba como de acuerdos de cúpula entre dirigentes, privilegiando en su lugar procedimientos que involucren la participación amplia.
El acercamiento con otros sectores del peronismo durante la cumbre de hace pocas semanas generó un punto de contacto importante: la defensa compartida de las PASO. Sin embargo, desde La Plata evalúan que el momento actual no es apropiado para sellar un acuerdo político más abarcativo. La preferencia manifiesta es continuar acumulando volumen territorial antes de sentarse a la mesa de negociación sobre candidaturas y liderazgos. Esta decisión refleja una lectura del calendario político que prioriza la acumulación de poder sobre la formalización de alianzas. En ese contexto, mientras el peronismo intenta reconstruir una mesa común de diálogo, Kicillof preserva una estrategia doble: mantener canales abiertos con distintos sectores del partido y, simultáneamente, avanzar sin pausas en su propio armado territorial. Esta dualidad no debe interpretarse necesariamente como contradictoria, sino como una forma de navegar un escenario político de alta fragmentación donde los acercamientos pueden resultar efímeros si no se acompañan de construcción territorial sólida.
Los próximos pasos del gobernador bonaerense continuarán marcando el ritmo de esta expansión. La visita a Chaco la próxima semana será un hito en la proyección federal. Posteriormente, en septiembre, se llevará a cabo el plenario federal que buscará demostrar el alcance geográfico y sectorial que ha logrado acumular el MDF desde su conformación. Este encuentro funcionará como una medida de la magnitud que ha alcanzado la construcción política kicillofista y como un indicador de las posibilidades reales del movimiento para competir en un escenario nacional fragmentado. Los meses venideros determinarán si esta estrategia de construcción paralela al diálogo peronista logra consolidarse como un actor relevante en la política argentina de mediano plazo, o si las dinámicas internas del peronismo terminan gravitando sobre los cálculos políticos de la provincia más poblada del país. Lo cierto es que, por ahora, Kicillof mantiene ambas vías abiertas sin ceder en ninguna de ellas.


