El tablero político nacional enfrenta una encrucijada electoral que trasciende los despachos capitalinos. Mientras la agenda pública se debate en otras controversias, el Ejecutivo despliega una operación silenciosa pero sistemática en las provincias: construir coaliciones territoriales capaces de impulsar cambios profundos en las reglas del juego electoral. Diego Santilli, quien ocupa la cartera de Interior, fue asignado como operador político de esta estrategia federal y en los últimos días concretó un encuentro con Rogelio Frigerio, gobernador de Entre Ríos, uno de los mandatarios que ya públicamente respalda la idea de eliminar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias. La relevancia de este movimiento radica no solo en los acuerdos alcanzados, sino en lo que evidencia: un gobierno que reconoce que sin apoyo provincial es imposible avanzar con cambios electorales de envergadura.
Recorridas provinciales y negociaciones por bloques
La intensidad de las reuniones mantenidas por Santilli con distintos ejecutivos provinciales describe un patrón claro de búsqueda de consensos amplios. Más allá del encuentro con Frigerio, el funcionario nacional ha tejido una red de contactos que incluye a Raúl Jalil en Catamarca, quien luego de dialogar con el Gobierno expresó su adhesión a la eliminación de las PASO bajo el argumento de que "las competencias internas deben resolverse dentro de cada organización partidaria". También converso con Rolando Figueroa de Neuquén, Gustavo Sáenz de Salta y otros referentes del mapa territorial. Esta peregrinación política responde a un cálculo electoral específico: sin gobernadores propios o afines, los proyectos de reforma enfrentan una resistencia legislativa casi insalvable.
Lo singular de esta estrategia radica en que no se trata de negociaciones aisladas. El Gobierno ha diseñado una mecánica que entrelaza discusiones sobre cambios electorales con demandas históricas de las provincias en materia de infraestructura, recursos fiscales y obras públicas. Frigerio, en particular, emerge como una pieza clave dentro de este engranaje. El gobernador entrerriano no solo ha expresado su respaldo a eliminar las PASO, sino que además integra la red de mandatarios que negociaron acuerdos políticos con la administración nacional de cara a desafíos electorales futuros. En Mendoza, según reportes de funcionarios cercanos al gobernador Alfredo Cornejo, existe también una predisposición favorable hacia reformas en el sistema electoral, aunque expresada de manera menos estruendosa.
El nudo gordiano de las primarias y las resistencias aliadadas
Sin embargo, el panorama de apoyos logrados hasta el presente no ha sido suficiente para desbloquear el proyecto completamente. La reforma electoral continúa atrapada en un conflicto de visiones irreconciliables entre el oficialismo y varios de sus aliados parlamentarios. El punto más espinoso sigue siendo el futuro de las PASO. Mientras que sectores del radicalismo, el PRO y otros espacios que dialogan con el Gobierno condiciono su acompañamiento legislativo a que se introduzcan modificaciones profundas en este aspecto específico del proyecto. Esta resistencia ha obligado a la Casa Rosada a replantearse su estrategia inicial y reconocer que la elimación directa de las primarias genera fricción política más costosa que lo previsto.
Ante este escenario de negociación complicada, el Ejecutivo ha comenzado a explorar una alternativa que templa posiciones. Eduardo Vischi, quien conduce el bloque radical en el Senado, ha impulsado una iniciativa que propone convertir las PASO en optativas en lugar de eliminarlas directamente. Esta propuesta establece que la participación ciudadana en las primarias deja de ser obligatoria y autoriza a los partidos sin competencia interna a no participar de esa instancia electoral. El proyecto incorpora además mecanismos de preinscripción de electores, ajustes administrativos y herramientas tecnológicas para validación de identidad a través de plataformas oficiales. La flexibilización de esta postura representa un giro táctico importante: el Gobierno decidió ceder terreno en aquello que consideraba prioritario para ganar votos donde importa, en el parlamento.
Una reforma que trasciende las primarias
Más allá de lo que ocurra con las PASO, la propuesta de reforma electoral del oficialismo incluye modificaciones de igual o mayor relevancia institucional. El proyecto contempla la incorporación de un casillero en la Boleta Única Papel que permita votar listas completas, una iniciativa que ha generado debates sobre su impacto en el comportamiento electoral. También propone avanzar con Ficha Limpia, mecanismo diseñado para impedir que personas condenadas en segunda instancia puedan ser candidatas, tema que genera resistencias específicas en varios bloques opositores. Adicionalmente, la reforma toca aspectos del financiamiento partidario, eliminando aportes estatales e introduciendo límites modificados para contribuciones privadas. Estos cambios, considerados en conjunto, representan una transformación significativa del andamiaje electoral que ha regido el país durante décadas.
La complejidad de la reforma electoral refleja, en última instancia, las dificultades estructurales que enfrenta todo gobierno para introducir cambios en las reglas del juego político. Las PASO, instituidas en 2009 como mecanismo para democratizar las selecciones de candidatos, se convirtieron en un campo de batalla ideológico donde confluyen debates sobre representatividad, costo electoral y control partidario. Distintos sectores políticos visualizan la institución de formas radicalmente opuestas: para algunos, representa un avance democrático; para otros, un gasto innecesario que complica la competencia electoral. El hecho de que el Gobierno esté dispuesto a transformarlas en optativas en lugar de eliminarlas evidencia que esta controversia es más profunda que lo que indicadores superficiales sugieren. No se trata simplemente de una discusión técnica sobre procedimientos electorales, sino de visiones contrapuestas sobre cómo debe organizarse la competencia política en democracia.
Perspectivas y desenlaces posibles
Los movimientos desplegados por la Casa Rosada en las últimas semanas abren varios escenarios posibles. Si la estrategia de construcción de consensos territoriales prospera y logra acumular suficiente voluntad legislativa, el proyecto de reforma podría avanzar en el Congreso, aunque probablemente con las modificaciones que sectores aliados exigen. En ese caso, las PASO permanecerían en el sistema pero bajo una modalidad distinta a la actual, transformando la naturaleza de las primarias sin eliminarlas completamente. Alternativamente, si las resistencias se mantienen firmes y el Gobierno no consigue los votos necesarios, la reforma quedaría nuevamente postergada, lo que significaría mantener el sistema electoral vigente con todos sus conflictos pendientes. Un tercer escenario implicaría una aprobación parcial del proyecto, donde ciertos aspectos como Ficha Limpia o la Boleta Única avanzarían mientras que otros quedarían en suspenso. Cualquiera de estos desenlaces tendrá implicancias para la competencia electoral de los próximos años y para la dinámica de coaliciones políticas que caracterizan al sistema representativo argentino.



