La estrategia política toma forma sobre el terreno. Mientras en los pasillos de poder se tejen acuerdos y conversaciones entre distintos espacios, La Libertad Avanza despliega una agresiva campaña de territorialización en la Ciudad de Buenos Aires, decidida a consolidar su presencia de cara a los comicios de 2027. Este movimiento, lejos de ser una simple actividad de difusión, constituye un posicionamiento claro: el partido libertario no abandona sus aspiraciones electorales en su principal bastión urbano, incluso mientras mantiene negociaciones políticas con otros actores del espacio político. Lo que cambia es la intensidad, la velocidad y la incorporación de figuras de primer nivel del Gabinete nacional en una agenda territorial que se acelera conforme se acerca el próximo turno electoral.
Desde hace meses, la estructura del libertarianismo porteño venía desarrollando actividades descentralizadas en distintos barrios de la capital. Pilar Ramírez, quien comanda el bloque legislativo de La Libertad Avanza en la Ciudad, encabezaba estos recorridos junto a funcionarios de relevancia nacional como Federico Sturzenegger y Patricia Bullrich. Sin embargo, la coyuntura electoral ha modificado los tiempos y las prioridades. La conducción partidaria, tras una reunión de relevancia celebrada el mes pasado en la Casa Rosada donde Karina Milei convocó a sus legisladores porteños, decidió elevar los estándares del despliegue territorial. La orden fue explícita: reforzar la marca de La Libertad Avanza en la Ciudad y comenzar a construir una candidatura propia capaz de disputar la administración local cuando se abran las urnas. Esta decisión representa una ruptura parcial con la lógica de la negociación política que se desarrollaba en simultáneo con otras fuerzas políticas.
Ministerios en las calles: la táctica del contacto directo
El calendario de actividades que se despliega en las próximas semanas constituye un caso de estudio sobre cómo trasladar la acción de Gobierno hacia la construcción de poder político local. Luis Caputo, ministro de Economía, visitará junto a Ramírez una sucursal de la cadena Lucciano's, donde recorrerá las instalaciones y se vinculará con su propietario. En paralelo, Karina Milei participará de una visita en el sur capitalino para recorrer la fábrica de sillones Fontenla acompañada de sus dueños. Estas no son visitas circunstanciales ni actos de protocolo. Según las explicaciones que circulan en los círculos de decisión del partido, cada actividad responde a un objetivo concreto: llevar de manera tangible ante los vecinos, comerciantes y empresarios cuáles son las políticas que impulsa el Gobierno nacional. Los ejes temáticos elegidos —actividad económica, producción, comercio y seguridad— no son aleatorios. Responden a la necesidad de conectar la gestión nacional con las preocupaciones cotidianas de la población porteña.
El alineamiento de funcionarios continúa en expansión. Diego Santilli, jefe de Gabinete, y Alejandra Monteoliva, ministra de Seguridad, se sumarán próximamente a las actividades territoriales en distintas comunas. De hecho, Monteoliva ya tiene una presencia programada en la Ciudad esta semana, participando junto a Ramírez en la Conferencia Internacional para el Control de Drogas, un encuentro coorganizado por el Estado argentino y la Administración para el Control de Drogas de los Estados Unidos. Este tipo de eventos, que combinan la dimensión internacional con la presencia local, permite a los funcionarios proyectarse como gestores activos en cuestiones que inquietan a los porteños. El patrón es claro: cada despliegue busca construir narrativa de Gobierno, vinculando medidas nacionales con realidades locales, y consolidando la marca libertaria en la ciudad.
Las negociaciones con el PRO: límites y presiones sin acuerdo definitivo
Este despliegue territorial no emerge en un vacío político. Ocurre precisamente mientras La Libertad Avanza y el PRO mantienen una instancia de diálogo que se ha reactivado recientemente, orientada a garantizar respaldo legislativo y a explorar posibles espacios de cooperación electoral futura. Sin embargo, desde la conducción libertaria porteña insisten en que no existe pacto electoral alguno en Buenos Aires. Esta aclaración no es menor: funciona como una advertencia al PRO sobre la persistencia de las ambiciones electorales del oficialismo en su principal distrito. El mensaje implícito es contundente: mientras conversamos, nosotros construimos poder territorial. En las próximas semanas, la cúpula de ambas fuerzas continuará con reuniones quincenales en la Casa Rosada para discutir temas legislativos y, próximamente, las condiciones bajo las cuales competirían electoralmente en 2025. Pero estas mesas de diálogo no han zanjado la cuestión fundamental: qué sucederá en la Ciudad en 2027.
Dentro de este tablero de tensiones, Patricia Bullrich, quien ocupa actualmente la jefatura de la bancada oficialista en el Senado, mantiene abierta una puerta que el PRO preferiría que cerrara. A sus colaboradores les ha transmitido un mensaje inequívoco: no se baja de una posible candidatura a la jefatura de Gobierno porteña en 2027. Esta postura contrasta con las relativizaciones que había hecho hace poco tiempo, cuando el acercamiento con el PRO parecía consolidarse. La exministra de Seguridad, cuya experiencia en gestión de orden público es ampliamente conocida, representa una alternativa competitiva frente a Jorge Macri, el actual jefe de Gobierno. Aunque en círculos cercanos a la legisladora reconocen que sus intereses prioritarios apuntan más hacia una postulación a la vicepresidencia que hacia un cargo local, la amenaza de disputar la administración porteña funciona como un elemento de presión en las negociaciones futuras sobre la conformación de una eventual alianza electoral.
Lo que se desarrolla, entonces, es una estrategia de doble vía: mientras las mesas políticas funcionan y las conversaciones continúan, La Libertad Avanza refuerza su estructura territorial y no cierra ninguna puerta sobre sus aspiraciones locales. Este tipo de operativo comunica a los socios políticos una lección clara sobre la relación de fuerzas: el libertarianismo no se subordina, sino que construye desde una posición de poder. La mano de Karina Milei en la capital, ejercida a través de Pilar Ramírez, ha recibido instrucciones precisas: transformar la Ciudad en un bastión propio. El resultado de esta táctica dependerá de la capacidad del partido para trasladar la presencia de ministros y referentes nacionales en una verdadera construcción de poder político local que trascenda los actos y las visitas puntuales.
Las consecuencias de esta estrategia pueden leerse desde múltiples ángulos. Por un lado, si La Libertad Avanza logra consolidar una estructura territorial sólida en Buenos Aires, podría modificar significativamente el mapa electoral de 2027, generando una competencia genuina que obligaría a todas las fuerzas a redefinir sus alianzas. Por otro, la intensidad de este despliegue podría deteriorar la relación negociadora con el PRO si este último percibe que se busca desplazarlo de su territorio. Alternativamente, los hechos demostrarán si la incorporación de ministros en actividades territoriales logra traducirse en voto y construcción política duradera, o si quedan circunscriptos a actos de comunicación sin raíces profundas en el tejido social porteño. La dinámica que se abre es de alta complejidad, donde el resultado electoral está lejos de estar definido y las presiones políticas jugarán un rol determinante en las opciones que finalmente adopten los distintos actores.



