La provincia de La Rioja reinició este lunes una estrategia heterodoxa de financiamiento mediante la puesta en circulación de títulos denominados "Chachos" —Bonos de Cancelación de Deuda—, que representa el retorno a un mecanismo de política monetaria provincial que había sido descontinuado hace apenas unos meses. La decisión del gobierno de Ricardo Quintela implica la inyección de aproximadamente 4000 millones de pesos en esta cuasimoneda, beneficiando a alrededor de 80.000 personas que recibirán 50.000 chachos por cabeza como ayuda extraordinaria. Este movimiento vuelve a colocar a La Rioja en una posición singular dentro del mapa nacional: es la única jurisdicción que recurre a este tipo de instrumentos desde que la crisis de 2001 reorganizara el sistema financiero del país, y la única que permanece en estado de default con sus acreedores internacionales.
El regreso de una moneda provincial que funcionó
El primer ensayo de los "Chachos" comenzó en enero de 2024, cuando la Legislatura Provincial aprobó la emisión de 22.500 millones de pesos en estos bonos, autorizando el destino del 30% de esa suma hacia el pago de salarios. Tras varios meses de tramitación administrativa, los títulos comenzaron a circular en junio del mismo año y permanecieron en el mercado hasta el último día de 2024. Desde la perspectiva de las autoridades provinciales, la experiencia resultó positiva: no registraron inconvenientes operacionales significativos, lograron establecer una red de comercios adheridos, y generaron confianza en los operadores económicos locales. El ministro de Hacienda provincial, Fabián Blanco, justificó la nueva emisión señalando que durante ese período hubo ausencia de conflictividades y que, producto de esa aceptación inicial, diversos comercios manifestaron su interés en que la provincia reactivara el mecanismo.
La mecánica de funcionamiento de estos instrumentos es relativamente sencilla: operan con una equivalencia nominal de uno a uno respecto del peso argentino y pueden utilizarse en establecimientos comerciales adheridos para pagar impuestos provinciales, tasas municipales y servicios de empresas estatales. En esta oportunidad, la nueva serie de "Chachos" tendrá vigencia hasta el 29 de diciembre próximo, creando un horizonte temporal definido que evita la indefinición de circulación. Como incentivo para que los poseedores no especulen guardando los títulos, la provincia ofrecerá un rendimiento del uno por ciento para quienes los conserven hasta el vencimiento, bajo la lógica de fomentar su utilización efectiva en transacciones comerciales en lugar de su acumulación.
Una solución que apunta a dos frentes simultáneamente
Según explicó el funcionario de Hacienda, la decisión responde a una búsqueda de resolver de manera simultánea dos problemas que aquejan a la provincia: por un lado, la necesidad de brindar asistencia a los trabajadores del sector público, y por otro, la presión sobre la estructura comercial local. La emisión alcanza a empleados de planta del gobierno riojano, trabajadores vinculados a la administración pública, jubilados policiales que perciben quincena, y beneficiarios de diversos programas y contratos ligados al Estado. El mecanismo, entonces, funciona como una herramienta que busca dinamizar el consumo interno mientras atiende parcialmente la situación de ingresos de poblaciones dependientes del financiamiento estatal.
Blanco enfatizó en declaraciones que la confianza depositada por los comerciantes locales en la experiencia anterior fue determinante para retomar el instrumento. Según datos que manejó, aproximadamente 800 comercios riojanos se encuentran actualmente adheridos para recibir "Chachos", y el funcionario incluso mencionó que llegaron consultas desde localidades cordobesas vecinas interesadas en participar del esquema. Esto sugiere que la percepción de viabilidad y confiabilidad del mecanismo trascendió los límites territoriales de La Rioja, aunque la provincia no haya extendido formalmente su aceptación más allá de sus fronteras.
Las incógnitas sobre la continuidad y el futuro
Uno de los aspectos que introduce cierta incertidumbre en torno a esta medida es la cuestión de si será efectivamente permanente o constituye un remedio temporal. Blanco reconoció en sus declaraciones que la administración provincial se encuentra analizando la posibilidad de otorgar continuidad al monto de 50.000 chachos por persona, e incluso de incorporarlo de manera estructural a los esquemas salariales del sector público. Sin embargo, el funcionario fue cauteloso en sus expresiones, señalando que cualquier decisión en ese sentido dependerá de la evolución de las finanzas provinciales y de la evaluación que haga el gobernador Quintela respecto de la capacidad sostenible de mantener ese nivel de transferencias en el tiempo.
Esta cautela es comprensible a la luz de la situación fiscal de La Rioja: la provincia es actualmente la única jurisdicción argentina en estado de default, lo que significa que no ha regularizado sus pagos a acreedores internacionales. Esa condición de insolvencia está presente como telón de fondo en cualquier política fiscal que intente implementarse. El propio presidente Javier Milei había ironizado públicamente sobre la emisión anterior de "Chachos" mediante redes sociales, aclarando que el gobierno nacional no respaldaría ni rescataría monetariamente estas emisiones provinciales, marcando así un contraste con políticas de rescates financieros de jurisdicciones que fueron comunes en períodos anteriores. Esa declaración, más allá de su tono, establecía límites claros respecto de qué podía esperarse del gobierno central ante eventuales crisis de liquidez provinciales.
Contexto histórico y singularidad del instrumento
Los "Chachos" representan un fenómeno singular en la Argentina contemporánea: es la primera y única moneda emitida por una provincia desde la quiebra financiera de 2001. Ese antecedente es relevante porque permite contextualizar la magnitud del estrés fiscal que experimenta La Rioja. Durante la crisis de principios del siglo XXI, diversas provincias emitieron cuasimonedas (patacones en Buenos Aires, lecops, etc.) como mecanismo de última ratio para mantener funcionando la administración pública y circulante monetario en sus territorios. El hecho de que una provincia recurra nuevamente a este expediente en 2024, veintitrés años después, revela la profundidad de las dificultades fiscales que enfrenta.
La reactivación de "Chachos" también puede interpretarse como un indicador de los desafíos que experimentan múltiples jurisdicciones argentinas para financiar sus operaciones corrientes en un contexto de restricción crediticia internacional y presión sobre las finanzas públicas nacionales. La Rioja, al estar en default, tiene cerradas muchas de las puertas convencionales de acceso al crédito, lo que limita drásticamente sus opciones de política fiscal. En ese marco, la emisión de moneda cuasiprovincial se convierte en una alternativa disponible, incluso si no es la más ortodoxa desde una perspectiva de teoría económica tradicional.
El balance de resultados y la evaluación de viabilidad
Los responsables de implementar la política enfatizaron que el ciclo anterior de "Chachos" transcurrió sin inconvenientes operacionales significativos. Blanco subrayó que "no hubo ningún tipo de inconveniente" durante los meses en que circularon, lo que contrasta con los escenarios de potencial rechazo o desconfianza que podrían haber surgido. La aceptación comercial fue incluso superior a la esperada, con la consecuencia de que emprendedores locales comenzaron a solicitar la reactivación del instrumento. Esta demanda desde abajo—desde el sector privado local—sugiere que, al menos en términos de percepción de viabilidad y utilidad, el mecanismo fue considerado viable por los agentes económicos que debían utilizarlo.
Sin embargo, hay un aspecto que trasciende la anécdota operacional: el funcionario fue enfático en aclarar que el objetivo no es que los "Chachos" sean guardados como activo especulativo, sino que circulen efectivamente en la economía local. La oferta de un interés del uno por ciento para quienes los mantengan hasta el vencimiento busca equilibrar el incentivo a conservarlos con la necesidad de que fluyan en transacciones. Este diseño reconoce que el éxito de una moneda cuasi-provincial depende de que efectivamente se use como medio de pago y no se transforme en un activo inmovilizado. El ministro fue explícito en señalar que la "firme decisión" del gobernador era "inyectar esta ayuda extraordinaria" y que, aunque "no va a solucionar todos los problemas, sí va a atenuar en alguna medida la difícil situación que atraviesan los riojanos".
Implicancias y proyecciones futuras
La reactivación de los "Chachos" abre múltiples interrogantes sobre los caminos que podría seguir la política fiscal de La Rioja en los próximos meses. Por un lado, si la emisión logra mantener la confianza comercial y circula efectivamente, podría ser reiterada en nuevas series, transformándose en un mecanismo de gestión fiscal recurrente. Por el otro, si surgen complicaciones operacionales, rechazos comerciales, o devaluación de facto del instrumento respecto del peso, la estrategia resultaría comprometida. Adicionalmente, existe el interrogante de cómo interactuará esta política con las presiones macroeconómicas nacionales, la evolución de la inflación y la estabilidad cambiaria del país. Finalmente, está pendiente la cuestión de si otras provincias, enfrentadas a situaciones fiscales análogas aunque menos extremas, considerarían emular el modelo riojano o si, por el contrario, preferirían explorar otras alternativas de financiamiento.



