La arquitectura de una propiedad puede contar historias que sus actuales ocupantes preferiría mantener en silencio. En la mansión ubicada en Fincas de San Vicente, los rastros físicos de modificaciones realizadas en sus espacios internos comenzaron a revelar un patrón consistente: algo fue deliberadamente removido, alterado o transformado. El análisis técnico de la Policía Federal incorporado a la investigación que conduce el fiscal Sergio Mola pone de manifiesto que el ambiente donde se presume fueron captadas las grabaciones de videos ya no existe con las características que se pueden apreciar en las imágenes. Este hallazgo adquiere relevancia porque añade una nueva dimensión a una causa que desde su origen ha generado interrogantes sobre la autenticidad, la procedencia y el contexto de material audiovisual sensible.

El relevamiento detecta un patrón de transformaciones

Cuando los peritos especializados en arquitectura de la Policía Federal realizaron el relevamiento de la propiedad, su tarea no fue simplemente fotografiar espacios. Los especialistas debían establecer si los ambientes que aparecen en las grabaciones coincidían con la estructura física del inmueble. Lo que encontraron fue un escenario complejo: el vestidor tal como se lo ve en las imágenes simplemente no estaba allí. Sin embargo, en su lugar y en las áreas circundantes, existían múltiples indicios de que transformaciones sustanciales habían ocurrido. El documento técnico, elaborado por la División Arquitectura y Contralor Técnico Bancario de la institución, describe una serie de modificaciones que conforman un cuadro coherente de alteraciones deliberadas.

El cielorraso fue uno de los sectores que mayor atención recibió durante la inspección. Los peritos observaron marcas perpendiculares a las paredes laterales, con longitudes que oscilaban entre 0,50 y 0,60 metros, indicadores de que antiguamente existía algo fijado en ese sector. Estas marcas no son casuales ni producto del desgaste natural de una vivienda; representan la huella física de elementos que fueron removidos de manera deliberada. Junto a esto, las paredes extremas del pasillo presentaban marcas y rastros de desprendimiento de material de color gris. Según el análisis, estos rastros podrían estar vinculados con la adherencia previa de algún tipo de elemento a la superficie.

Las puertas y sus marcos también exhibían alteraciones notables. Tanto los marcos como una de las puertas presentaban salpicaduras de pintura blanca, lo que sugiere que repinturas o trabajos de acondicionamiento se realizaron en tiempos posteriores al supuesto período de grabación. Complementando este cuadro, los especialistas encontraron faltantes de zócalos en los laterales y en sectores donde hay tomas eléctricas, carencia de continuidad en los revestimientos basales, autoadhesivos adheridos a las paredes y una caja de instalación eléctrica. Incluso los escalones que comunican con la planta alta mostraban marcas de arrastre, evidencia de desplazamiento de objetos pesados sobre su superficie.

Las coincidencias que enlazan imágenes con realidad

A pesar de que el ambiente específico donde supuestamente fueron grabados los videos ya no existe como tal, la División de Arquitectura concluyó que existe suficiente compatibilidad entre las imágenes y el pasillo general de la planta alta para establecer que se trata del mismo lugar. Esta conclusión no resulta de una única coincidencia sino de múltiples puntos de convergencia identificados durante el análisis comparativo. Las rejillas de aire acondicionado, los sistemas de ventilación y las luminarias presentan características similares en ambas documentaciones. Asimismo, la configuración del cielorraso muestra patrones compatibles.

El piso fue otro elemento determinante. Los peritos identificaron similitudes significativas en la tipología del revestimiento, cuyo aspecto es compatible con porcelanato. Además, detectaron dos orificios ubicados al final del pasillo con una separación equivalente a la que se observa en las imágenes de las grabaciones. Los artefactos de iluminación situados en el centro del sector también presentan características concordantes con los que aparecen en el material audiovisual. Sin embargo, la imposibilidad de identificar un ambiente con las mismas dimensiones, configuración de carpintería y mobiliario fijo que el vestidor visible en las imágenes añade un elemento oscuro a la investigación: ¿por qué se molestaron en eliminar completamente un espacio que, de todas formas, sería identificable mediante el cotejo de sus características arquitectónicas?

Cronología de eventos y documentación audiovisual

La investigación incorporó videos adicionales más allá de aquellos que presumiblemente capturan las escenas comprometedoras. Entre este material constan registros del gimnasio, la sala de juegos, el living y habitaciones destinadas a invitados. Algunas de estas grabaciones mostraban detalles perturbadores: cámaras de seguridad arrancadas, cajones de vestidores vaciados, grifería de baños y distintos objetos que ya no estaban presentes en la vivienda al momento del allanamiento realizado el 24 de octubre de 2023. Este panorama sugiere un patrón de acción que trasciende el simple desmantelamiento de un único ambiente.

Los videos incorporados a la investigación poseen características técnicas que permiten precisar su origen y fecha de creación. Entre ellos, seis fueron fechados el 19 de abril de 2023, otros dos el 5 de diciembre de 2025 y uno adicional el 23 de mayo de 2023. La relevancia de las grabaciones de abril y mayo radica en que corresponden al período temporal en el cual se completó el proceso de separación matrimonial entre los actores involucrados en el caso. Esta alineación cronológica entre los videos y los eventos personales de las partes interesadas no es un detalle menor en el contexto de una investigación que busca establecer intencionalidades y circunstancias de la producción del material.

El juez Tomás Rodríguez Ponte, a cargo de la causa, recibió este informe arquitectónico como elemento probatorio adicional en un expediente que ha transitado por múltiples giros y complejidades. La investigación, conducida por el fiscal Mola, enfrenta ahora la realidad de que las evidencias físicas del lugar de grabación fueron deliberadamente alteradas, un hecho que no solamente complica la línea investigativa sino que genera nuevas interrogantes sobre el tiempo, el método y quiénes estuvieron involucrados en tales modificaciones.

Implicancias y perspectivas futuras del caso

La confirmación de que el vestidor fue modificado o eliminado de la propiedad plantea múltiples aristas interpretativas. Desde una perspectiva procesal, las alteraciones físicas del lugar representan un elemento que puede vincularse con conductas orientadas a obstruir investigaciones o destruir evidencias. Desde otra óptica, es posible argumentar que tales modificaciones responden a motivos completamente distintos: renovaciones ordinarias de una propiedad, decisiones arquitectónicas independientes del contenido de las grabaciones o cambios realizados en períodos posteriores a los hechos investigados. Lo cierto es que la mansión de San Vicente, mediante los testimonios mudos de sus paredes, techos y pisos, ha permitido establecer que su estructura no permanece inmutable frente al tiempo ni frente a intervenciones deliberadas. El expediente que investiga estos hechos deberá continuar su marcha a través de los tribunales, donde corresponderá a magistrados e instancias superiores sopesar el significado y las implicancias de cada hallazgo, cada coincidencia y cada interrogante abierto por la evidencia técnica. La arquitectura, nuevamente, demuestra ser testigo de la historia de quienes habitan sus espacios.