Mendoza enfrenta un escenario político singular que diferencia a la provincia del resto del territorio nacional: la imposibilidad constitucional de que su actual gobernador continúe en el cargo más allá de este mandato abre un interrogante de dimensiones electorales que ya ha comenzado a estructurarse con movimientos concretos entre las fuerzas radicales. Alfredo Cornejo, quien no puede ser reelecto por limitaciones de la Constitución provincial, atraviesa los últimos años de su gestión con el desafío añadido de proyectar hacia adelante una propuesta que garantice lo que él mismo denominó durante la apertura de sesiones como "continuidad" de su administración. Este concepto clave, repetido durante su alocución del 1 de mayo en la Asamblea Legislativa, no es meramente retórico: encubre una puja interna en el oficialismo que promete ser intensa en los próximos meses.
Una provincia sin reelección: el marco constitucional que marca el juego
A diferencia de otras provincias donde el mandatario en ejercicio participa activamente en la construcción de su sucesor con mayores márgenes de libertad, Mendoza opera bajo reglas distintas. La prohibición de reelección consecuente inscrita en su carta magna crea un vacío de poder que múltiples actores políticos ya comienzan a disputar. Este factor introduce una variable que complica la tradicional transferencia ordenada del poder dentro de una misma alianza: no hay tiempo para ensayos ni pausas estratégicas. Todo debe acelerarse para que, cuando llegue el momento de las competiciones internas, los aspirantes se hayan posicionado adecuadamente ante la ciudadanía y sus bases electorales.
El oficialismo radical, hoy íntimamente ligado a La Libertad Avanza en el territorio provincial, debe resolver internamente quién será su carta para disputar la gobernación en la próxima cita electoral. Pero esa resolución no será unilateral ni libre de conflictividades. Durante el acto legislativo del viernes pasado, la presencia simultánea de diversos aspirantes, expuestos en carteles y banderas de militantes en los alrededores del edificio, visibilizó de manera elocuente la fragmentación que ya existe bajo la superficie de la unidad aparente. Ministros como Tadeo García Zalazar, de Educación; Rodolfo Montero, del área de Salud; Natalio Mema, de Gobierno; y Jimena Latorre, responsable de la cartera energética, así como intendentes de magnitud territorial como Diego Costarelli de Godoy Cruz y Marcos Calvente de Guaymallén, se hacen presentes en el espacio político, cada uno probando su peso específico y su capacidad de convocatoria.
Petri y los ministros: la batalla que anticipa el 2027
Sin embargo, el eje de la contienda parece estar claramente marcado. Por un lado, está Luis Petri, ex ministro de Defensa de la administración Milei y actual diputado nacional por La Libertad Avanza. Petri representa la continuidad de la alianza con el proyecto nacional mileísta y posee un antecedente electoral de considerable relevancia: en las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias del 2023, obtuvo el 40% de los sufragios en una interna que lo enfrentó directamente con Cornejo. Esa cifra no es para desestimar; marca una base de apoyo que ha demostrado tener presencia en las urnas. Actualmente, Petri transita por la provincia, realizando actividades y recorridas, aunque mantiene una estrategia comunicacional cauta respecto a sus aspiraciones electorales futuras. En sus declaraciones recientes, ha evitado hablar explícitamente de candidaturas, prefiriendo enfatizar el diálogo con actores locales y la recopilación de demandas que enfrenta la provincia.
Del otro lado está lo que podría denominarse como el "proyecto Cornejo": una construcción que apunta a que sea el propio gobernador quien designe a su sucesor, seleccionándolo de entre sus colaboradores más cercanos o considerando al intendente capitalino Ulpiano Suárez. Este último representa un perfil particular: si bien forma parte del oficialismo, ha demostrado cierta autonomía respecto a las directrices cornejistas, ha abierto diálogos con otras fuerzas políticas y ha mostrado, en las métricas de las encuestas, una solidez electoral propia que lo posiciona como una alternativa viable. Las sondeos de opinión pública suelen ser determinantes en estos escenarios, tal como sucedió históricamente con su tío Rodolfo Suárez, quien llegó a la gobernación respaldado por cifras de popularidad que le permitieron superar resistencias internas.
El discurso de Cornejo: entre lo técnico y lo político
La alocución del gobernador durante la apertura de sesiones ordinarias no fue accidental en su estructura ni en sus énfasis. A diferencia de años anteriores, donde prevalecían los detalles técnicos y administrativos, este discurso adoptó un tono notoriamente más político e ideológico. Cornejo dedicó casi una hora a exponer su visión, pero las palabras clave giraron alrededor de la idea de continuidad. "La continuidad es fundamental para que la administración estatal mantenga su atención sobre aquello que genuinamente importa," señaló en uno de los pasajes centrales de su intervención. Esta insistencia no puede desligarse del contexto de sucesión que ya está operativo: es un mensaje dirigido tanto a la ciudadanía como a sus propios correligionarios y aliados, intentando establecer que cualquier cambio debe respetar la dirección que la provincia ha tomado.
El mandatario también hizo referencias explícitas a la necesidad de un "contexto de racionalidad económica" y destacó la adhesión de Mendoza al "cambio de modelo" que Argentina atraviesa bajo la administración nacional. Esto no es menor: está ratificando públicamente la alineación con el proyecto mileísta, probablemente como una señal de que la continuidad que reclama incluye esa orientación económica y política. Cornejo expresó convicción en que, si el "cambio de paradigma en la economía nacional" prospera, Mendoza crecerá "con fuerza" dado que posee "gente trabajadora, cultura empresarial, talento, oportunidades, reglas de juego claras, paz social y un Estado ordenado, más profesional, austero y proempresa." Este fragmento describe no solo lo que considera que es Mendoza, sino también qué tipo de gobernante desearía que la suceda: alguien que perpetúe esa orientación.
Los movimientos de campaña: candidatos visibles, candidatos en la sombra
Los movimientos en torno a la sucesión ya son perceptibles en la calle y en los espacios de poder. La presencia de múltiples aspirantes en la Asamblea Legislativa, algunos claramente posicionados con carteles y otros simplemente circulando entre los pasillos del edificio legislativo, revela una competencia que aún no es declarada abiertamente pero que funciona de manera activa. Cada presencia, cada foto, cada acto público en el que estos personajes participan forma parte de una construcción de imagen y visibilidad que será crucial cuando llegue el momento de la competencia interna formal.
Fuentes del oficialismo han confirmado que Mendoza tendrá PASO en 2027, lo que significa que la resolución de candidatos no será procesada a través de acuerdos clandestinos sino mediante una competencia electoral interna. Esto agrega complejidad al escenario: Cornejo deberá permitir que se enfrenten en las urnas un candidato afín a su gestión contra la figura de Petri, quien ya ha demostrado capacidad de obtener votos significativos en contiendas internas. No queda mucho tiempo para posicionar las fichas: para esta misma fecha el próximo año, si las PASO locales se mantienen en el calendario, toda la provincia estará en modo campaña, y los espacio para maniobra se habrán reducido drásticamente.
El desafío de la gobernabilidad en transición
En paralelo a esta disputa política sucesoria, Cornejo enumeró durante su discurso varios proyectos que su administración impulsa. Mencionó el fortalecimiento del crédito para el sector productivo mendocino, la actualización de la Ley de Hidrocarburos para brindar mayor previsibilidad a operadores del sector energético, con nuevos planes de perforación, y la extensión del Tren de Cercanías, que conecta el Este con el Gran Mendoza. Estos anuncios buscan proyectar tanto logros como perspectivas de crecimiento futuro, pero también responden a una necesidad política: demostrar que la gestión mantiene capacidad de impulsar cambios relevantes pese al contexto de sucesión.
Sin embargo, la provincia enfrenta desafíos estructurales de considerable envergadura. Lleva más de una década en una situación de estancamiento en materia de creación de empleo, con un mercado laboral prácticamente sin crecimiento neto. Las apuestas de Cornejo a una diversificación de la matriz productiva, con énfasis en minería metalífera "sostenible" en convivencia con la vitivinicultura tradicional, representa una estrategia a mediano y largo plazo. Pero esa temporalidad complica la visibilización de resultados tangibles en el corto plazo, precisamente cuando la ciudadanía tiende a evaluar el desempeño de las administraciones. El gobernador fue consciente de esto en su exposición, pidiendo a la ciudadanía que "esté atenta porque romper siempre es más fácil que construir," en referencia implícita a la necesidad de mantener políticas de continuidad que no interrumpan los procesos iniciados.
Proyecciones y escenarios abiertos
La configuración política que emerge de estos movimientos permite múltiples lecturas sobre lo que sucederá en 2027. Un primer escenario es que Cornejo logre imponer su candidato de transición a través de las PASO, asegurando una victoria del oficialismo en la general. Esto dependerá crucialmente de quién sea designado como carta radical: si es alguno de los ministros cercanos, la continuidad será más directa; si es Ulpiano Suárez, habrá un cambio de liderazgo pero dentro del marco ideológico establecido. Un segundo escenario implica que Petri logre ganar las PASO, lo que significaría una victoria de la corriente mileísta más ortodoxa sobre la gestión cornejista, aunque seguiría siendo dentro de la coalición de gobierno nacional. Un tercer escenario, menos probable pero no imposible, sería que otros actores políticos que no están dentro del oficialismo radical logren capitalizar el desgaste de la administración saliente para competir efectivamente en la general, lo que introduciría un elemento de incertidumbre mayor.
Los próximos meses serán determinantes. La provincia continúa su trabajo administrativo ordinario, pero bajo la superficie, la maquinaria electoral ya está en movimiento. Cornejo cierra este capítulo de su gestión enfatizando continuidad, pero sabe que esa continuidad deberá ser negociada, disputada y finalmente validada por los votantes de Mendoza en una competencia interna que promete ser una de las más competidas en años, dada la ausencia de claridad sobre quién será el candidato del oficialismo y la presencia de un rival interno de considerable peso electoral como lo es Petri. La provincia entra en una fase donde la política electoral comienza a permear todas las decisiones administrativas, las prioridades presupuestarias y la comunicación pública, marcando un cambio de ritmo que caracteriza siempre a los últimos años de una gestión gubernamental.



