Un equilibrista en la Casa Rosada

Las negociaciones que Mauricio Macri sostiene de forma quincennal con emisarios del Gobierno en la Casa Rosada mientras su precandidato a presidente recorre el país con vocación de competir en las presidenciales de 2027 marcan el pulso de una batalla que apenas comienza a visibilizarse dentro del espacio político que alguna vez dominó el expresidente. El escenario que se despliega a mediados de 2024 revela a un Macri que calibra cuidadosamente cada movimiento: por un lado, sus delegados trabajan en mesas de diálogo buscando un acuerdo electoral de alcance nacional con La Libertad Avanza; por el otro, permite que Hernán Lacunza, su exministro de Hacienda, despliegue una campaña presidencial sin restricciones públicas. Esta dualidad de estrategias genera una tensión creciente que define la reconfiguración de las fuerzas políticas que competirán dentro de poco más de dos años. El economista que condujo el Ministerio de Hacienda en los últimos meses de la administración macrista tomó licencia recientemente como vicepresidente de Racing Club, decisión que marca el punto de no retorno de su inserción en la competencia electoral nacional.

Lacunza, quien asumió su rol en la institución deportiva hace aproximadamente dieciocho meses, fundamentó su alejamiento en incompatibilidades de agendas que se hicieron insostenibles luego de su retorno al primer plano de la política. Su lanzamiento como precandidato presidencial sucedió hace apenas poco más de treinta días, pero ya genera movimientos contradictorios dentro de Pro. Algunos dirigentes de ese partido lo respaldan activamente; otros reconocen su trayectoria pero mantienen distancia estratégica; un tercer grupo, integrado mayoritariamente por quienes impulsan acuerdos con el Gobierno, rechaza su candidatura de manera frontal. Este fraccionamiento interno evidencia que la cuestión de Lacunza no es meramente personal, sino que toca el corazón de decisiones mayores sobre la orientación política y electoral de Pro de cara a los próximos treinta meses.

La Unión Cívica Radical ofrece un salvavidas alternativo

Ernesto Sanz, exsenador e histórico referente de la Unión Cívica Radical, accionó el miércoles de la semana que aquí se comenta un mecanismo de protección hacia Lacunza cuando afirmó públicamente que los radicales saldrían a "rescatarlo" si Pro decidiera abandonar la candidatura presidencial del exministro en virtud de un pacto con La Libertad Avanza. Sanz desplegó un lenguaje diplomático pero contundente, describiendo a Lacunza como un "buen tipo" y una figura "valiosa para los desafíos que enfrenta la Argentina en el futuro inmediato". La declaración del dirigente radical no fue casual ni improvisada: representa una oferta institucional clara a un precandidato que podría quedar sin apoyo partidario si las negociaciones de Pro con el Gobierno fructifican en un acuerdo electoral.

Sanz agregó un ingrediente adicional al plantear públicamente su entusiasmo por recrear una coalición que evoque el espíritu de Cambiemos 2015, aquella alianza que agrupó a la Unión Cívica Radical, la Coalición Cívica y el Partido Socialista. La propuesta incluye un esquema de competencia interna mediante Primarias Abiertas Simultáneas Obligatorias (PASO) en caso de que el oficialismo no logre derogar este mecanismo electoral en el Congreso. En conversación posterior, Sanz reafirmó que su movimiento obedecía a dos propósitos simultáneos: "un mensaje de fortalecimiento a Lacunza" y "una alerta para Pro" sobre las consecuencias potenciales de abandonar su propio precandidato. El dirigente mencionó además que mantiene diálogos con otras figuras políticas relevantes de orientaciones similares, entre ellas el exdiputado Emilio Monzó, el legislador de la Coalición Cívica Maximiliano Ferraro y la referente socialista Mónica Fein.

Lacunza respondió a esta oferta de forma prudente pero significativa, indicando que aceptaría una candidatura por un frente que recreara el modelo de Cambiemos, aunque con una salvedad importante: caracterizó esa posibilidad como "el final, no el principio" de su carrera presidencial. La matización revela una estrategia de Lacunza que combina pragmatismo con ambición: no cierra la puerta a una alianza más amplia, pero mantiene abierta la posibilidad de competir dentro de Pro si las circunstancias lo permiten. Su entorno describió la situación con términos que reflejan escepticismo respecto de que Pro logre un acuerdo electoral con La Libertad Avanza, argumentando además que el economista se muestra "entusiasmado" con su postulación presidencial y "no ve un escenario de bajarse de la contienda".

Macri mantiene en suspenso sus verdaderas intenciones

El expresidente encabezará un acto partidario el próximo viernes en Jujuy, una nueva parada de su gira "Próximo Paso" que iniciara en marzo pasado. Esta etapa del noroeste argentino adquiere especial relevancia porque constituirá el primer evento masivo de Macri luego de tres meses sin actividades de este tipo, período que coincide precisamente con el inicio de las negociaciones con el Gobierno y la emergencia de la candidatura de Lacunza. El silencio relativo de Macri durante estos noventa días, explicado por sus colaboradores como cuestiones de "agenda" que incluyeron su participación en el Mundial de fútbol celebrado en Estados Unidos, México y Canadá en su calidad de titular de la Fundación FIFA, genera interrogantes sobre sus verdaderas prioridades políticas.

Un detalle aparentemente menor pero políticamente cargado de significado es la ausencia de Lacunza de la lista de oradores del acto de Jujuy. Una fuente de nivel jerárquico dentro de Pro confirmó que el precandidato no figuraba en el elenco de disertantes, que incluye al expresidente Macri, al secretario general del partido Fernando De Andreis y a dirigentes provinciales. El entorno de Lacunza justificó esta ausencia argumentando que el economista cuenta con una "agenda propia en el interior y en Buenos Aires" relacionada directamente con su postulación, y que cancelar compromisos ya establecidos le generaría un "costo político" innecesario. Relativizaron además la importancia del evento, definiéndolo como un "acto regional" donde "no se va a decidir nada", aunque no descartaron que Lacunza visite la provincia posteriormente. Sin embargo, cualquier omisión o alusión que Macri formule durante su discurso en Jujuy será analizada bajo la lupa política, transformando cada palabra en un mensaje cifrado sobre sus verdaderas preferencias electorales.

En sus intervenciones anteriores de la gira federal, Macri no se abstuvo de cuestionar con dureza al gobierno nacional. La pregunta que flota sobre Jujuy es pertinente: ¿qué tono adoptará ahora un expresidente que envía emisarios de forma quincennal a Balcarce 50 para negociar? La respuesta a esa interrogante podría contener más información sobre sus intenciones que cualquier declaración explícita. Se conoció además que Macri mantendrá un encuentro con el gobernador radical de Jujuy, Carlos Sadir, durante su estadía en la provincia, y que no está descartada alguna "participación" del mandatario provincial en el evento, que se realizará en el Hotel Altos de la Viña ubicado en San Salvador de Jujuy. Esta confluencia entre Macri y Sadir introduce otro nivel de complejidad a las conversaciones políticas que se tramitan a nivel nacional.

Las consecuencias de este encrucijada política

El escenario que se configura en el mediano plazo presenta múltiples derivaciones posibles cuyas consecuencias impactarán en la conformación de las fuerzas políticas que competirán en 2027. Si Macri logra materializar un acuerdo electoral con La Libertad Avanza en términos amplios y territoriales, existe una probabilidad cierta de que figuras como Lacunza, María Eugenia Vidal o Silvia Lospennato queden "en libertad de acción", para usar los términos del propio Sanz, permitiendo su migración hacia coaliciones alternativas. Esa eventualidad tendría como consecuencia la fragmentación visible de lo que alguna vez fue la base del macrismo, con la paradoja de que el propio Macri sería quien catalizaría esa dispersión al buscar acuerdos con el Gobierno. Desde otra perspectiva, si las negociaciones entre Pro y La Libertad Avanza naufragan, Lacunza podría consolidarse como precandidato de ese espacio con mayores probabilidades de obtener respaldo institucional y financiero, aunque enfrentando resistencias internas significativas. Un tercer escenario contempla la viabilidad de una coalición opositora amplia que reproduzca el molde de Cambiemos, integrando a radicales, socialistas y miembros disidentes de Pro, con Lacunza como posible estandarte de esa alianza. Cada uno de estos futuros posibles contiene implicancias distintas para la estructura de poder de la oposición argentina y para la dinámica electoral de los comicios presidenciales de 2027.