La maquinaria electoral argentina ya se pone en marcha a pleno motor, aunque oficialmente falta casi tres años para los comicios de 2027. En los pasillos del poder, en las oficinas ministeriales y en las conversaciones privadas de los operadores políticos, existe un debate que crece en intensidad: quién será la candidata a vicepresidenta de Javier Milei en su búsqueda por mantenerse en la Casa Rosada. Mientras el Ejecutivo nacional capitaliza gestos de comunicación relacionados con cuestiones de soberanía territorial, la verdadera batalla por los espacios de poder se despliega en las sombras. Lo que parecía definido —el presidente ya anunció que tiene claridad sobre su acompañante de fórmula— convive con una realidad muy diferente: la danza de nombres continúa sin pausas, alimentada por ambiciones propias, cálculos electorales y la necesidad de construir consensos que garanticen la continuidad del proyecto libertario.
El círculo de confianza: Márquez y Diez, las opciones del establishment karinista
Dentro de la estructura de poder del oficialismo, específicamente en los espacios que controla Karina Milei, presidenta de La Libertad Avanza, existe un criterio claramente definido para la selección de la candidata que acompañe al presidente. "Debe tratarse de una mujer y debe provenir del Interior del país", repiten como consigna quienes trabajan en el diseño electoral de la gestión. Esta imposición de género y geografía no responde a caprichos, sino a la necesidad de equilibrar una fórmula que represente tanto a la capital como a las provincias, y que ofrezca una composición que no replique los errores del mandato actual. El recuerdo de Victoria Villarruel en la vicepresidencia, caracterizada por fricciones públicas con el jefe de Estado, pesa como una losa en las decisiones de estos días.
En ese contexto, la senadora nacional neuquina Nadia Márquez emerge como una de las principales opciones que se baraja en los espacios cercanos a los hermanos Milei. La legisladora cuenta con el respaldo explícito de la estructura bonaerense del partido oficial y goza de credibilidad tanto en el círculo presidencial como en la estructura partidaria. Sin embargo, existe una complicación no menor: Márquez trabaja activamente para convertirse en candidata a gobernadora de Neuquén, provincia donde el mandatario actual, Rolando Figueroa, buscará renovación por cuatro años más. Esta ambición territorial podría entrar en colisión con una posible nominación para la fórmula nacional, generando tensiones internas imposibles de resolver a corto plazo.
La otra opción que circula con frecuencia entre los despachos es Romina Diez, diputada nacional que se posiciona como la principal referente del espacio libertario en Santa Fe, provincia donde gobierna el radical Maximiliano Pullaro. A diferencia de Márquez, Diez no tiene conflictos manifiestos con sus aspiraciones provinciales, lo que la convierte en una alternativa más "limpia" desde el punto de vista de las negociaciones internas. Quienes trabajan en el cálculo político sostienen que ambas candidatas generan una ecuación peculiar: no representan figuras que sumem votos de forma ostensible, pero tampoco los restan. Este perfil de "colaboradora confiable" es justamente lo que busca la estructura karinista tras evaluar el costo político de los desacuerdos públicos entre Milei y Villarruel.
Más allá de Karina: Pettovello y Bullrich en la competencia por la legitimidad
Fuera de la órbita de decisiones que controla Karina Milei, existen otras dos mujeres del gobierno que cuentan con proyectos políticos propios y que, en el imaginario colectivo de ciertos sectores, podrían ocupar el lugar de acompañante presidencial. Sandra Pettovello, ministra de Capital Humano, representa una propuesta distinta. Su gestión ha generado una imagen positiva tanto en círculos empresariales como en la población general, según datos que circulan en espacios cercanos a la presidencia. En términos electorales, Pettovello habría capturado electores que previamente votaban en espacios radicales o moderados. Su desempeño al frente del ministerio la posiciona como una figura con "libertad de movimiento" propia, menos dependiente de las estructuras palermitanas que Márquez o Diez. Desde ciertos sectores del oficialismo, se considera que Pettovello podría representar una opción de "libertarianismo puro", sin las complicaciones de negociaciones federales que acarrean las otras candidatas.
Patricia Bullrich, quien lidera el bloque de senadores libertarios en la Cámara Alta, completa el cuadro de mujeres que suenan para la vicepresidencia, aunque con una particularidad: la exministra de Seguridad ha manifestado explícitamente su falta de interés en abordar este tema en la actualidad. Su entorno responde con frases que parecen estar diseñadas para marcar distancia: "Para construir el futuro es necesario transformar el presente". Esta postura no es ingenua; refleja las diferencias que Bullrich mantiene con la dirección que los hermanos Milei imprimen a la gestión. A diferencia de Pettovello, cuya lealtad al proyecto parece inquebrantable, Bullrich representa a un sector más crítico dentro del oficialismo, lo que la convierte simultáneamente en más atractiva y más problemática como opción de fórmula.
Los aliados externos y la maniobra de Lacunza: PRO en movimiento
Más allá de las cuatro mujeres que monopolizan las conversaciones internas del gobierno, existe un escenario adicional que nadie descarta completamente: la posibilidad de que 2027 traiga consigo un acuerdo entre el oficialismo libertario y otras fuerzas políticas, lo que podría modificar toda la ecuación. En este contexto, comienza a tomar relevancia la figura de Hernán Lacunza, economista que se posiciona como precandidato presidencial del espacio PRO con el entusiasmo explícito de Mauricio Macri. La actividad de Lacunza en las últimas semanas sugiere un movimiento táctico orientado a tejer alianzas de "centro" que podrían rediseñar el mapa electoral.
Hace poco, Lacunza se desplazó hacia Mendoza, uno de los bastiones históricos de la Unión Cívica Radical donde se perciben gestos de apertura hacia el gobierno nacional. La excusa oficial fue participar en actos relacionados con la industria local, lo que le permitió aparecer públicamente con Esteban Allasino, intendente PRO de Luján de Cuyo. Sin embargo, el movimiento que generó expectativas en los círculos políticos fue su reunión con el gobernador Alfredo Cornejo, personaje que desde Casa Rosada es considerado un socio confiable. Complementando estas gestiones públicas, Lacunza también mantuvo encuentros informales con integrantes del gabinete mendocino que aspiran a la sucesión gubernamental. En declaraciones de su entorno, se sugiere que existen otros nombres en la lista de dirigentes con quienes viene dialogando, algunos provenientes de PRO y otros del exterior de esa estructura. Las palabras textuales fueron reveladoras: "Hay un par de nombres que sorprenderían a los que ya dan por cerrado el acuerdo PRO-LLA". Esta frase contiene una amenaza implícita: Lacunza está moviéndose más allá de lo que se considera políticamente "seguro", sugiriendo que podría haber giros inesperados en las negociaciones 2027.
Un dato curioso acompañó estas gestiones: testigos afirmaron haber visto a Lacunza ingresando durante horas nocturnas a una sede de medios de comunicación porteña, aunque su presencia en ese lugar no se reflejó en ningún contenido visible hasta la mañana siguiente. La pregunta que surge en los despachos políticos es evidente: ¿se trataba meramente de la grabación de una entrevista, o había algo más en agenda, algo que merecía discreción? En política, las coincidencias de este tipo rara vez son casuales.
El peronismo en acción: la ofensiva de La Cámpora y Kicillof
Mientras las fuerzas oficialistas se reorganizan, el peronismo no permanece inmóvil. Los sectores que responden a Cristina Kirchner aceleraron sus movimientos tras el discurso encendido que Máximo Kirchner pronunció ante la sede del partido peronista ubicada en San José 1111. La estructura de La Cámpora, junto con otras organizaciones de la tradición kirchnerista, se moviliza alrededor de la consigna "Cristina Libre", y utiliza al gobernador bonaerense Axel Kicillof como figura central en la disputa interna por el rumbo electoral de 2027.
Un movimiento que ilustra esta intensidad fue la organización del "Kuka Palooza", una edición más de lo que se conoce como una expresión de cultura política popular, que fue programada para el sábado 26 en el Ateneo de San Andrés, jurisdicción del partido de San Martín, bonaerense. El evento incluyó la participación del cantautor santiagueño Peteco Carabajal y fue organizado por el Ateneo Néstor Kirchner, junto con otras agrupaciones de menor envergadura. Lo relevante aquí es la geografía política: San Martín es territorio de influencia de Gabriel Katopodis, ministro de Infraestructura de Kicillof e intendente histórico de esa zona. Esta confluencia de actores en un mismo evento no es casual; marca una alianza operativa entre La Cámpora y el sector katopodista del gobierno provincial. Desde los espacios cercanos a Katopodis y al intendente Fernando Moreira, se buscó minimizar la lectura de este evento como un acto de confrontación interna, aunque los indicios sugieren que las tensiones inherentes a la proximidad electoral van caldeando el ambiente interno del peronismo.
Venezuela en el radar: Urruchurtu y la proyección electoral de Machado
La política latinoamericana también irrumpe en la agenda de Buenos Aires. Pedro Urruchurtu, reconocido como una figura clave en la oposición venezolana al gobierno de Nicolás Maduro, visitó la capital argentina y fue objeto de atenciones de legisladores y funcionarios. Su presencia fue legitimada mediante su participación en el encuentro "Vientos de Cambio", organizado por la Fundación Libertad y Progreso, entidad que fuera cerrada por decisión presidencial.
Urruchurtu relató su experiencia de confinamiento de más de catorce meses en la embajada argentina en Caracas, donde se refugió huyendo de la persecución política. Su testimonio no fue únicamente un relato de sufrimiento personal; incluyó observaciones preocupadas sobre el destino de la sede diplomática argentina. La frase que circuló en los reportes de quienes lo escucharon fue significativa: "Primero estuvo bajo bandera argentina, después bajo bandera brasileña, y ahora quedó cerrada". Esta secuencia refleja los cambios en las dinámicas de poder en Venezuela y las transformaciones en la posición de terceros países respecto de la crisis política en el país caribeño. Urruchurtu, quien actúa como responsable de relaciones internacionales de María Corina Machado, la candidata opositora más visible, proyectó el retorno de Machado a Venezuela "el año que viene" para participar en elecciones presidenciales cuya fecha aún no ha sido establecida. Todo esto ocurre mientras la gestión chavista, con Delcy Rodríguez como figura visible y con consentimiento de actores internacionales significativos, mantiene su control sobre las instituciones.
Epílogo de épocas pasadas: nostalgia política en tiempos de confrontación
En paralelo a estos movimientos de alta política, circuló esta semana una fotografía de 1993 que muestra a Waldo Wolff, legislador porteño de PRO jugando para la reelección del actual alcalde Jorge Macri, en su antiguo rol de arquero del club Atlanta, de Villa Crespo. La imagen, compartida por usuarios que nuclean la memoria histórica del club, generó una pequeña viralización en redes sociales. Wolff, quien durante tres años jugó en primera división de ese club, respondió a los mensajes que le recordaban esos tiempos con comentarios breves: "Ese fue un partidazo" y "Fue uno de los tantos partidos que jugué en primera, hay muchas otras fotos". Algunos sectores interpretaron estas palabras como un dardo indirecto hacia Javier Milei, quien también pasó por las inferiores de Chacarita como arquero, aunque no registre participación en categorías mayores. Ya sea intención o coincidencia, el contraste implícito entre una trayectoria completada y otra que se detuvo en etapas menores no pasó desapercibido en círculos que siguen cada gesto de los principales actores políticos.
La política argentina en estos meses pre-electorales se mueve en múltiples capas simultáneamente: la definición de fórmulas presidenciales, la construcción de alianzas estratégicas, las pugnas internas dentro de coaliciones, y la validación de liderazgos. Los nombres de Márquez, Diez, Pettovello y Bullrich ocuparán probablemente muchas conversaciones antes de que se concrete la decisión final sobre la compañera de fórmula de Milei. Las gestiones de Lacunza demuestran que PRO no se resigna a un rol subordinado en la ecuación de 2027. El peronismo, a su vez, intenta equilibrar la legitimidad interna de sus referentes más simbólicos con las necesidades de gobernanza del presente. Cada uno de estos movimientos contribuirá a definir no solo quiénes serán los candidatos, sino también la estructura de coaliciones, conflictos y alianzas que caracterizará la próxima etapa electoral argentina.



