La trama política de Córdoba se remueve desde hace meses con movimientos que trascienden los comunicados públicos y las declaraciones de intención. Mientras en el orden nacional La Libertad Avanza despliega su agenda de gobierno, en la provincia mediterránea sucede algo que podría resultar decisivo para los comicios del próximo año: una reconfiguración silenciosa del mapa de poder local donde los intendentes se perfilan como piezas estratégicas de un ajedrez cada vez más complejo. Alrededor de 200 jefes comunales de los 427 que gobiernan municipios en la provincia comenzaron a evaluar sus opciones políticas en un contexto donde el tradicional Juntos por el Cambio se desmorona y nuevos actores ofrecen garantías sobre el futuro. Este movimiento no es casual: refleja una búsqueda de supervivencia política en gobiernos locales que temen quedar atrapados entre fuerzas que pueden arrasarlos electoralmente.
El operador y sus contactos
El diputado nacional Gabriel Bornoroni funciona como articulador de esta estrategia libertaria en territorio cordobés. Su rol no es menor: mantiene cercanía con la hermana del presidente Javier Milei, Karina, cuya influencia sobre el movimiento político trasciende cualquier cargo formal que ostente. Bornoroni ya completó dos encuentros entre grupos de intendentes y el ministro del Interior Diego Santilli, encuentros que oficialmente rotularon como "gestión municipal" pero que evidentemente comprendieron negociaciones políticas de envergadura. La metodología es clara: traer a funcionarios nacionales con capacidad de distribuir recursos, permitir que los jefes comunales planteen sus demandas, y abrir la posibilidad de que localidades completas cambien su alineación política. No se trata de una novedad en la política argentina, pero su escala y sistematización resultan notables.
Junto a Bornoroni operan otros nombres que refuerzan la estructura. La diputada nacional Laura Rodríguez Machado participa activamente de estas convocatorias, lo mismo que Soledad Carrizo, quien transitó desde la banca legislativa hasta la presidencia del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social, un espacio desde el cual puede direccionar fondos y programas hacia municipios afines. En la primera ronda de negociaciones compareció también Luis Picat, quien como exintendente de Jesús María conoce las lógicas municipales desde adentro. Los tres últimos mencionados orbitaron históricamente alrededor de Patricia Bullrich, lo que indica que parte del armado libertario en Córdoba absorbe cuadros que provenían de estructuras macristas. Es decir, no se trata de militantes ideológicos del movimiento libertario con una trayectoria de años, sino de operadores que buscan posicionarse dentro de la nueva configuración de poder.
De una docena a la expansión territorial
Cuando comenzó 2025, La Libertad Avanza contaba con alrededor de una docena de intendentes alineados. Nombres como los de La Calera, Villa Allende, Oncativo, Manfredi, Valle Hermoso y Jesús María componían ese reducido grupo inicial, la mayoría provenientes de bancos radicales o del PRO que ya habían efectuado el cambio de lealtad. El dato que marca el crecimiento fue la incorporación casi simultánea de seis alcaldes del departamento San Justo a principios de año. Este movimiento tuvo particular relevancia porque San Justo es territorio del gobernador Martín Llaryora: es la región donde se asienta San Francisco, su ciudad de origen. La incursión libertaria en esta zona no era sólo electoral, sino también un gesto político de peso, indicando que ni siquiera las bases territoriales del mandatario provincial estaban completamente blindadas frente a la expansión de Milei.
El contexto explica parte de esta dinámica. El gobernador Llaryora intentó hace algún tiempo construir lo que denominó "cordobesismo ampliado", una iniciativa destinada a sumar intendentes que habían sido electos bajo las siglas de Juntos por el Cambio. Aquella estrategia logró nucleados a una decena de jefes comunales, pero perdió tracción con el paso de los meses. ¿Qué ocurrió? La descomposición acelerada de JxC como espacio político coherente eliminó el capital político de ser aliado del gobernador bajo esa denominación. Los intendentes radicales y de Pro comprendieron que la única manera de garantizar su continuidad en las próximas elecciones municipales era negociar directamente con los nuevos actores de poder nacional. La Libertad Avanza ofrecía algo que Llaryora no podía garantizar: que la fuerza no presentaría candidatos competitivos en sus distritos, a cambio de algún tipo de alineación o, al menos, de no confrontación abierta.
Las candidaturas emergentes y la tercera vía imaginada
El panorama para 2027 muestra múltiples pretendientes. El exdiputado radical Rodrigo de Loredo expresó reiteradamente su intención de competir por la gobernación. De Loredo proviene del rigorismo, una tradición del radicalismo cordobés que históricamente reivindicó la independencia frente a alineamientos nacionales. Utilizó una reunión del Ente de Intendentes Radicales, donde estuvo presente Marcos Ferrer, presidente de la UCR provincial, para críticar la gestión de Llaryora, quien según su perspectiva utilizaría recursos municipales para financiarse políticamente. Esta acusación busca crear una brecha entre Llaryora y los intendentes radicales, territorio que De Loredo pretende ocupar como referente político. El expresidente Mauricio Macri aparece en el horizonte como posible patrocinador de una candidatura de este corte, rumoreándose que visitaría la provincia después de compromisos internacionales. Cuando ambos se encontraron hace algunos meses, la conversación giró en torno a la posibilidad de armar una tercera alternativa a nivel nacional, lo que sugiere que Córdoba podría ser laboratorio de esa estrategia.
El senador nacional Luis Juez representa otro polo de atracción para quienes buscan una alternativa. Juez mantiene vinculación con Milei, aunque la frecuencia de encuentros que solían mantener ha disminuido. Ya en dos ocasiones quedó cerca de conquistar la gobernación provincial; ahora podría considerar una nueva postulación, aunque también está disponible para acompañar una fórmula como candidato a vicegobernador. Este escenario múltiple de posibilidades aún no se ha definido, pero evidencia que varios nombres están en conversación permanente sobre cómo posicionarse ante las elecciones de 2027. Mientras tanto, Gabriel Bornoroni continúa con su tarea de ir tejiendo una red de intendentes, ejerciendo una función que le garantiza centralidad en cualquiera de esos escenarios.
Movimientos tácticos en el sudeste provincial
Un ejemplo concreto de cómo estas dinámicas operan sobre el territorio es lo que ocurre en Marcos Juárez, ciudad ubicada en el sudeste de la provincia que fue históricamente cuna del espacio Juntos por el Cambio. En septiembre próximo la localidad realizará elecciones municipales. La actual intendenta, Sara Majorel, anunció públicamente que no buscará un segundo mandato. Esta definición abre un espacio de negociación que distintas fuerzas ya están midiendo. Pedro Dellarosa, exfuncionario provincial que integró el gobierno de Llaryora como ministro, manifestó su intención de competir bajo la bandera del PRO, pero sin cerrar la puerta a un acuerdo con La Libertad Avanza. El peronismo local llevará candidato propio, al igual que sectores del vecinalismo cordobés. En menos de dos semanas se cerra el período para inscribir alianzas, momento crítico donde los posicionamientos deberán definirse. Marcos Juárez, entonces, funciona como microcosmo de la lógica política más amplia: un territorio donde distintas fuerzas negocian, donde los operadores locales buscan garantizar su futuro, y donde la capacidad de ofrecer recursos y presencia nacional resulta decisiva.
Implicancias y escenarios posibles
La tarea de Bornoroni debe entenderse en el contexto de una estrategia más amplia donde La Libertad Avanza busca expandir su presencia territorial más allá de su núcleo de votantes. Córdoba, como provincia con 427 municipios, representa un terreno donde la capacidad de gobernar localmente puede traducirse en capital político significativo. Si los libertarios logran alinear 50, 60 o 70 intendentes, el escenario de 2027 sería radicalmente distinto al actual. Esto podría facilitar desde la construcción de una candidatura a gobernador con apoyo municipal hasta la instalación de una presencia que trascienda los ciclos electorales. Por otro lado, el hecho de que Loredo, Juez y eventualmente Macri estén explorando terceras vías sugiere que existe espacio político para alternativas que no sean ni peronismo ni libertarianismo puro. Estas dinámicas conviven, y su resultado dependerá tanto de cómo evolucione la economía nacional en los próximos meses como de las decisiones que tomen actores locales cuyo poder real radica en su capacidad de movilizar votantes en territorios específicos.



