La provincia de Tucumán despierta a un nuevo escenario político con la formalización de una candidatura que promete sacudir el tablero provincial. Lisandro Catalán, quien ocupó la cartera de Interior del gobierno nacional durante apenas 47 días entre septiembre y octubre de 2025, se presentó públicamente como aspirante a la gobernación bajo la bandera de La Libertad Avanza. El anuncio no fue menor: en un acto titulado "Plan de gobierno", el exfuncionario desplegó un catálogo de promesas económicas y administrativas que busca diferenciarlo del establishment político tradicional. Su declaración de cierre, cargada de seguridad proyectada, sintetiza la apuesta: no presenta su candidatura, sino que ya se visualiza ocupando el cargo máximo provincial. Este movimiento cobra importancia en el contexto de elecciones convocadas para el 9 de mayo de 2027, apenas dieciocho meses después del anuncio formal, en un territorio donde el peronismo mantiene una ventaja electoral significativa.

El recorrido de un operador que se reinventa

Catalán no llega de la nada al ruedo tucumano. Su trayectoria en los últimos años lo posiciona como un nombre vinculado al eje de poder nacional que orbita alrededor de Guillermo Francos, quien en su momento ocupó la Jefatura de Gabinete. El exministro del Interior transitó un ascenso acelerado en la estructura estatal: primero como secretario de Interior, luego como vicejefe de Gabinete especializado en ese ramo, hasta llegar a la cartera ministerial. Sin embargo, su permanencia fue fugaz. La renuncia ocurrió en octubre de 2025, coincidiendo con la salida de Francos del gobierno central, quien abandonó su puesto en medio de tensiones internas agudas y fricciones públicas con Santiago Caputo, otra figura gravitante en la Casa Rosada. Aquella crisis política marcó un quiebre en el equipo de Javier Milei, evidenciando fracturas que permanecen latentes. Hoy, Catalán mantiene vinculación con Francos desde otra plataforma: ambos integran el directorio de YPF, la petrolera estatal, lo que sugiere una continuidad en la relación política más allá de la estructura gubernamental.

El exministro ejerce actualmente como titular de La Libertad Avanza en Tucumán, una posición que le otorga legitimidad interna dentro del espacio pero también lo expone a las contradicciones propias de cualquier estructura política en formación. Su reciente encuentro con Karina Milei, secretaria general de la Presidencia y brazo organizativo del movimiento libertario, así como con Eduardo "Lule" Menem, subsecretario de Gestión Institucional, refleja el nivel de articulación que la Casa Rosada intenta desplegar en el territorio tucumano. Según propias palabras del candidato, esas reuniones fueron destinadas a calibrar "la estrategia electoral", eufemismo que probablemente oculta negociaciones más complejas sobre financiamiento, respaldo institucional y coordinación con otras fuerzas políticas.

Un programa económico ortodoxo con aspiraciones transformadoras

La propuesta de gobierno que Catalán esgrime responde a los lineamientos ideológicos que caracterizan al movimiento libertario a nivel nacional, aunque adaptados a la realidad tucumana. El eje central gira en torno a lo que denominó "plan de shock", una batería de medidas que pretende redimensionar el rol del Estado provincial. Entre los puntos salientes figura la reducción y supresión de gravámenes fiscales, un clásico en toda propuesta liberal que busca apelar al descontento ciudadano con la presión tributaria. Complementariamente, propone una reorganización estructural del aparato administrativo que implica la disminución de ministerios, claramente inspirada en los esfuerzos que el gobierno nacional llevó adelante con la fusión de carteras. La promesa de eliminar "gastos improductivos" forma parte del lenguaje moralizante que caracteriza al discurso libertario, aunque sin especificaciones sobre qué se considera improductivo ni cómo se evaluaría tal clasificación.

De mayor potencial transformador resulta el anuncio de un régimen de promoción de inversiones productivas orientado específicamente hacia emprendedores locales. Esta iniciativa reconoce que Tucumán, pese a su importancia histórica como polo agroindustrial y productivo, atraviesa décadas de estancamiento relativo y depresión económica. La provincia, que fue epicentro de la agroindustria azucarera argentina y epicentro de transformaciones tecnológicas en el siglo XX, ha visto menguar su dinamismo ante la concentración de capitales en otras regiones. Una estrategia que busque revitalizar iniciativas empresariales locales toca una fibra sensible en la población, más allá de los matices ideológicos. Sin embargo, la viabilidad de estas políticas dependerá de factores que trascienden las promesas electorales: disponibilidad presupuestaria real, coordinación con instituciones de crédito, estabilidad macroeconómica nacional y, no menos importante, capacidad administrativa para ejecutarlas.

El escenario competitivo y las turbulencias internas

El lanzamiento de Catalán no ocurre en el vacío político. Tucumán registra dinámicas electorales complejas que condicionan su viabilidad. En los comicios legislativos de 2025, el peronismo provincial liderado por Osvaldo Jaldo, el actual gobernador, obtuvo el 50 por ciento de los sufragios, mientras que La Libertad Avanza alcanzó apenas el 35 por ciento. Esta brecha de quince puntos porcentuales no es trivial: indica una ventaja electoral consolidada del establishment peronista provincial, que cuenta con aparato, recursos y una base de apoyo enraizada institucionalmente. Jaldo, a pesar de formar parte de la coalición peronista nacional, ha mantenido ciertos niveles de colaboración con el gobierno de Milei en el Congreso, votando favorablemente propuestas económicas sensibles como la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central e Inocencia Fiscal 2. Esta ambigüedad táctica le permite mantener canales abiertos con la Casa Rosada mientras preserva su poder provincial, una estrategia que desconcierta a los libertarios pero que ha probado efectividad en la política argentina moderna.

Pero la competencia por la candidatura libertaria no es un campo pacificado. Mariano Campero, diputado nacional del espacio que ya ha expresado sus intenciones presidenciales locales, representa una competencia directa por el liderazgo violeta en la provincia. Campero, quien gobernó el municipio de Yerba Buena entre 2019 y 2023 y conserva una estructura política significativa en esa jurisdicción, ha impulsado cuestionamientos públicos sobre la residencia de Catalán. La denuncia, presentada por Mauricio Argiró, concejal radical afiliado al armado campereño en ese municipio, alega que Catalán registra domicilio en Tucumán pero reside en Buenos Aires, violando potencialmente requisitos de elegibilidad. Catalán rechazó categóricamente estas acusaciones, pero la controversia expone la fragilidad de las alianzas internas y la competencia feroz por recursos y posicionamiento dentro de LLA. La denuncia también salpicó a Federico Pelli, diputado nacional alineado con Catalán, quien aspira a la intendencia de Yerba Buena, el mismo municipio que Campero gobernó años atrás. Este cruce de acusaciones, ambiciones y territorios municipales evidencia que La Libertad Avanza en Tucumán, pese a su reciente emergencia, ya reproduce los conflictos personales y faccionales típicos de cualquier estructura política en crecimiento.

La Casa Rosada y sus apuestas territoriales

Desde la perspectiva de la administración nacional, el movimiento de Catalán se inscribe en una estrategia más amplia de penetración territorial. El gobierno tiene dos objetivos simultáneamente en la agenda: primero y principal, lograr la reelección de Javier Milei en 2027, lo que requiere construir alianzas con gobernadores que brinden apoyo legislativo y legitimidad federal. Segundo, aunque subordinado, expandir el número de gobernaciones controladas por La Libertad Avanza, un éxito que potenciaría la narrativa de crecimiento político del movimiento. Tucumán aparece en la mira de estos planes, considerada una provincia donde la incidencia del descontento social y la fatiga con estructuras políticas tradicionales podrían favorecer una alternativa diferente. La Casa Rosada, por lo tanto, no descarta que Jaldo mantenga vigencia electoral, y por ello analiza actualmente dos escenarios: sellar un pacto de no agresión que preserve la gobernación peronista a cambio de votos legislativos favorables, o bien acelerar la candidatura de Catalán para disputar efectivamente el poder provincial. Esta ambigüedad táctica refleja la debilidad relativa de LLA en territorios donde el peronismo mantiene enraizamiento electoral profundo.

El acto de presentación de Catalán, que fue descrito como oportunidad para la presencia de "un nombre de peso" a nivel nacional, resultó decepcionante en ese aspecto: ningún funcionario del gabinete presidencial acudió al evento. Esta ausencia puede interpretarse de múltiples formas: falta de entusiasmo con la candidatura, cálculo político para no comprometerse prematuramente antes de definir la estrategia tucumana, o simplemente restricciones en las agendas de funcionarios. De cualquier forma, el vacío resulta elocuente respecto del nivel de compromiso que la administración central tiene actualmente con la candidatura local de Catalán.

Perspectivas abiertas y consecuencias posibles

El escenario tucumano de aquí a mayo de 2027 permanece abierto a múltiples desenlaces. Una primera posibilidad consiste en que La Libertad Avanza, a través de Catalán o de otra denominación local, logre consolidar un caudal electoral significativo que le permita competir efectivamente por la gobernación, forzando una segunda vuelta o sorprendiendo en los resultados. Esto reforzaría la narrativa de expansión nacional del movimiento y generaría precedentes para otras provincias donde el libertarianismo busca enraizarse. Una segunda posibilidad es que el peronismo jaldista mantenga su supremacía electoral y amplíe su margen, lo que significaría una contención del crecimiento libertario en territorios considerados claves. Una tercera opción, más compleja, es que la Casa Rosada y el gobierno provincial lleguen a algún tipo de acuerdo que reduzca la contienda electoral a su mínima expresión, priorizando la gobernabilidad nacional sobre la ambición local de expandir poder. Cada uno de estos escenarios tiene implicancias para la política nacional: cómo se resuelva la pugna tucumana incidirá sobre la capacidad de Milei para construir coaliciones ante las elecciones presidenciales de 2027, el nivel de fragmentación interna que tolera La Libertad Avanza sin perder coherencia, y la viabilidad de modelos político-electorales alternativos en territorios donde el peronismo ha gobernado de manera prácticamente hegemónica.