Una semana decisiva se abre para el Pro. Mientras Mauricio Macri se apronta a reasumir con fuerza su rol como conductor partidario mediante una serie de actos territoriales que lo llevarán desde la provincia de Buenos Aires hasta Cuyo, en el seno de la estructura amarilla emerge un conflicto que expone las profundas grietas sobre cómo posicionarse frente al gobierno de Javier Milei. El comunicado que la presidencia del partido divulgó el domingo pasado —sin consultar a gobernadores ni a la cúpula bonaerense— disparó una interna que trascendió los despachos privados y puso al descubierto una desalineación estratégica que amenaza los planes electorales de cara a 2027.

La cumbre de este viernes en Vicente López, donde Macri se mostrará junto a intendentes, legisladores provinciales y autoridades municipales del conurbano, se convierte así en un escenario de tensión velada. No se trata de un encuentro más en la agenda de reactivación territorial del expresidente. Es, más bien, un test sobre la capacidad del Pro de mantener cohesión interna precisamente en el territorio donde la alianza con La Libertad Avanza resulta más frágil y donde divergen las visiones sobre cómo vincularse con el oficialismo nacional. La convocatoria, organizada bajo la consigna de la gira "Próximo Paso", abarca a un amplio espectro de cuadros amarillos del conurbano, pero su éxito o fracaso dependerá menos del número de asistentes que de la capacidad de los líderes de Pro de presentar un frente unificado.

Una grieta que expone estrategias opuestas

El texto que Pro publicó el pasado domingo no dejaba lugar para interpretaciones vagas. "Hay que decirlo, el cambio tiene dos enemigos: el populismo de siempre, que promete mucho y destruye todo. Y los que frenan el cambio desde adentro, con soberbia, con arrogancia o pidiendo sacrificios que no están dispuestos a hacer", rezaba el comunicado oficial que la cuenta de Pro en X difundió. Horas más tarde, desde la misma cuenta se lanzó otro mensaje dirigido al "argentino que pagó el costo del cambio y todavía espera", profundizando así el cuestionamiento implícito hacia la administración Milei sin mencionarla de manera explícita.

Lo que en apariencia podría leerse como una simple crítica constructiva funcionó, en realidad, como un detonante de divisiones que ya existían en forma latente. El problema radicó en que Macri decidió impulsar este gesto sin previamente someter el texto a consideración de los gobernadores que responden a Pro —Jorge Macri en la Ciudad de Buenos Aires, Ignacio Torres en Chubut y Rogelio Frigerio en Entre Ríos—, ni tampoco de la estructura bonaerense donde Cristian Ritondo ejerce su liderazgo. En los círculos cercanos al diputado nacional circuló una evaluación clara: la iniciativa del expresidente contradice frontalmente la estrategia que Ritondo lleva adelante en la provincia. Mientras Macri se distancia del gobierno nacional para preservar autonomía y marcar diferencias, Ritondo trabaja en sentido opuesto, buscando reconstruir puentes con La Libertad Avanza con miras a enfrentar juntos al peronismo en las elecciones de 2027.

Ritondo y la apuesta bonaerense: una alineación táctica con Milei

El titular de la bancada amarilla en la Cámara de Diputados enfrenta un desafío de complejidad inusitada. Su objetivo es claro: reeditar una alianza con La Libertad Avanza en territorio bonaerense que permita desplazar al Justicialismo de la gobernación dentro de cuatro años. Para lograrlo, ha trazado una línea conductual que privilegia la contención y la evitación de confrontaciones con el oficialismo nacional. La semana previa al acto de Vicente López, Ritondo encabezó una reunión con legisladores bonaerenses y jefes comunales amarillos junto al ministro del Interior, Diego Santilli, precisamente para avanzar en esta dirección y solidificar una hoja de ruta común.

Sin embargo, la estrategia de Ritondo no carece de fricción interna. En municipios como Zárate y 9 de Julio, los intendentes de Pro han expresado su frustración por lo que califican como "ingratitud" de La Libertad Avanza. Estos dirigentes locales señalan que los concejales que ingresaron a través de las listas propias de sus municipios se comportan con mayor oposición al gobierno local que los mismos diputados peronistas, generando un escenario de falta de reciprocidad. Este malestar refleja una tensión más profunda: mientras Ritondo negocia a nivel provincial e interprovincial, los intendentes experimentan en carne propia las fricciones cotidianas de gobernar junto a una fuerza que, aunque comparte el signo ideológico general, no necesariamente comparte prioridades territoriales.

El cálculo político detrás del "Próximo Paso"

La gira federal que Macri impulsa responde a una lógica diferente. El expresidente se propone fortalecer su partido desde una posición de mayor independencia frente al gobierno nacional. Su agenda incluye, además del encuentro bonaerense de este viernes, una visita a Mendoza programada para el 22 de mayo, donde se reunirá con dirigentes de Cuyo, La Rioja y Catamarca. Una semana después, Macri convocará a legisladores provinciales de distintas regiones en la sede nacional del partido. Este diseño de actividades busca proyectar a Pro como una fuerza política capaz de marcar agenda propia, cuestionar desde adentro cuando lo considere necesario y, fundamentalmente, atraer votos en un escenario electoral donde la fragmentación es cada vez mayor.

El comunicado del domingo debe entenderse en este contexto. No fue un error ni una improvisación. Fue una decisión calculada por Macri y el diputado nacional Fernando De Andreis, su principal asesor político, para reposicionar al Pro como un actor con voz propia. La crítica a quienes "frenan el cambio desde adentro, con soberbia, con arrogancia" fue dirigida principalmente a Manuel Adorni, aunque mantiene una lectura más general aplicable a sectores del gobierno nacional. Que el comunicado no pasara por la mesa ejecutiva del partido ni fuera consultado con los gobernadores revela que Macri considera su facultad presidencial como suficiente legitimidad para actuar sin consenso previo. Esto, naturalmente, generó fricción. En los entornos cercanos a Ritondo, la evaluación fue contundente: "El comunicado no fue consultado con Cristian como presidente del bloque, ni con los gobernadores, ni pasó por la mesa ejecutiva del partido".

La respuesta oficial de Pro nacional intentó minimizar el conflicto argumentando que, cuando intendentes o bloques de diputados emiten comunicados propios, tampoco consultan con la cúpula partidaria, por lo que el reclamo carece de sustancia. Además, señalaron que Pro simplemente reafirmaba posiciones establecidas en la reunión nacional de Parque Norte, donde se lanzó la consigna de "Próximo Paso" y se aclaró que el partido marcaría públicamente aquellos puntos de desacuerdo con el gobierno nacional. Sin embargo, este argumento defensivo no resolvía el fondo del problema: en un contexto donde Ritondo necesita credibilidad con La Libertad Avanza para negociar en territorio bonaerense, las críticas públicas de Macri funcionan como un factor desestabilizador.

La presencia o ausencia de Ritondo en el acto de este viernes adquiere, entonces, una dimensión simbólica considerable. Al momento del cierre de los preparativos, el diputado nacional no había confirmado su asistencia, lo que en la jerga política suele significar una forma de protesta silenciosa. Su concurrencia validaría públicamente el gesto de Macri; su ausencia marcaría una distancia que, aunque no sea ruptura, comunica desacuerdo. Soledad Martínez, intendenta de Vicente López y vicepresidenta de la filial bonaerense, junto al mismo Macri, liderarán el acto, pero el vínculo de Ritondo con el evento capturará la atención de observadores internos y externos.

Implicancias para 2027 y el futuro de la coalición

Lo que está en juego trasciende las internas de Pro. La fragmentación del partido amarillo en dos estrategias divergentes respecto de La Libertad Avanza introduce un factor de incertidumbre en un escenario electoral donde las coaliciones serán determinantes. Si Macri consolida su posición de crítico constructivo distanciado del oficialismo, podría atraer votantes que desean cambio pero no están conformes con la gestión actual. Si Ritondo logra sellar una alianza bonaerense con Milei, el Pro podría disputar la gobernación en 2027 desde una posición de mayor fortaleza institucional. Pero si ambos caminos se contradicen públicamente, el resultado podría ser un debilitamiento mutuo que beneficie al peronismo, precisamente la fuerza que ambos buscan desplazar.

Las próximas semanas dirán si estas tensiones son manejables o si evolucionan hacia una ruptura más profunda. El acto de Vicente López será un primer indicador, pero la verdadera prueba llegará cuando Pro deba definir su voto en cuestiones clave de gobernabilidad que enfrenta Milei, especialmente en el plano judicial y en relación con investigaciones que afectan a funcionarios cercanos al presidente. En ese punto, la cohesión interna del partido amarillo será puesta a prueba de una manera que ningún comunicado podrá resolver.