Una apuesta fiscal sin precedentes en la Argentina está tomando forma en la provincia de Río Negro. El gobernador Alberto Weretilneck anunció que remitirá al parlamento local un proyecto de ley destinado a eliminar el Impuesto sobre los Ingresos Brutos para los gastos que realicen visitantes provenientes del extranjero. Se trata de una medida que busca posicionar a la región como destino competitivo a nivel internacional, especialmente frente a la amenaza que representa el turismo que se desvía hacia Chile y otros países latinoamericanos. La iniciativa llega en un contexto de crisis: Bariloche atravesó el primer semestre de 2026 con una caída del 7,1% en la cantidad de visitantes en comparación con el mismo período del año anterior, con un deterioro aún más pronunciado en junio, cuando la baja alcanzó el 14,1%. No es casualidad que el gobierno provincial haya decidido actuar precisamente ahora, cuando los números de ocupación hotelera muestran signos de debilitamiento estructural.
Una estrategia sin espejo en otras jurisdicciones
Si bien existen antecedentes internacionales de exenciones fiscales para turistas extranjeros, la propuesta rionegrina representa la primera iniciativa provincial en Argentina de estas características. El mecanismo que se plantea toma como modelo el régimen que administra la ARCA (Administración Federal de Ingresos Públicos) para la devolución o exención del IVA a visitantes del exterior. Esta arquitectura institucional ya probada permitiría implementar el sistema con relativa velocidad, aunque Weretilneck reconoció que la medida no entrará en vigor durante la temporada invernal que actualmente se desarrolla. El proyecto será enviado a la Legislatura durante los primeros días de agosto, lo que sugiere que los efectos prácticos de la exención podrían comenzar a notarse recién en el segundo semestre del año, cuando la afluencia de visitantes internacionales se incrementa sustancialmente.
La geografía del beneficio no será homogénea en todo el territorio provincial. Aunque la iniciativa tendrá alcance jurídico en toda Río Negro, se espera que los efectos más significativos se concentren en dos ciudades: Bariloche y El Bolsón, ambas destacadas como polos turísticos de relevancia nacional. En el caso de Bariloche específicamente, aproximadamente uno de cada cinco visitantes proviene del exterior. Durante la temporada invernal, la ciudad recibe una avalancha de turistas brasileños —rondando los 55.000 en una estación típica— mientras que en los meses de verano la presencia chilena adquiere proporciones considerables. Estos datos revelan que la medida está orientada de manera deliberada hacia mercados específicos: Estados Unidos, Europa, Asia e Israel en el marco de temporadas altas, además de Brasil y Chile durante sus respectivas épocas de mayor afluencia.
La carrera por competitividad regional en tiempos de crisis
El contexto que rodea esta iniciativa no puede pasarse por alto. Los números que arrojó el primer semestre de 2026 pintan un cuadro preocupante para la economía turística de la región. Más allá de la caída del 7,1% en visitantes a Bariloche entre enero y junio, otros indicadores resultaron aún más alarmantes. Las pernoctaciones cayeron un 4,7%, señal de que no sólo hay menos gente llegando, sino que además cada visitante permanece menos tiempo en la ciudad. El gasto turístico total, ajustado por inflación para eliminar distorsiones de precios, registró una contracción del 16,7% en junio, la peor cifra del semestre. Esta brecha entre la caída de visitantes y la caída de gasto sugiere que los turistas que llegan gastan menos, posiblemente porque los precios locales los han vuelto menos competitivos frente a destinos alternativos.
La crisis no es exclusiva de Bariloche ni responde únicamente a factores locales. El tráfico aerocomercial nacional retrocedió un 12% en junio, pero Bariloche experimentó una caída del 17% en movimientos de vuelos, una cifra comparable a la registrada en Mendoza y El Calafate. El transporte terrestre de larga distancia también se contrajo un 17% en esa ciudad, evidenciando que la crisis de visitantes afecta múltiples canales de llegada simultáneamente. Estos datos contextuales explican por qué Weretilneck y su administración decidieron actuar con cierta urgencia, aunque reconozcan que el efecto de la medida no será inmediato. La competencia regional por turistas internacionales es feroz, y cada punto porcentual de participación de mercado tiene implicancias directas sobre empleos y recaudación fiscal en el territorio.
Un paquete de medidas que intenta reactivar el sector
La exención del Impuesto sobre Ingresos Brutos no será la única herramienta que el gobierno provincial desplegará. Simultáneamente, se encuentra en redacción un segundo proyecto de ley destinado a incentivar nuevas inversiones en el sector turístico. Este instrumento legal ofrecerá beneficios impositivos sobre varios gravámenes: el impuesto automotor, el inmobiliario, los derechos de sellos e Ingresos Brutos. La idea es crear un atractivo fiscal para quienes decidan invertir en infraestructura hotelera o en el desarrollo de destinos turísticos emergentes, como la pesca deportiva en el río Limay. La redacción de esta norma ha incluido consultas con cámaras empresariales y sindicatos, buscando construir un consenso amplio que respalde la iniciativa legislativa. Esta aproximación bipartidista en la consulta sugiere que el gobierno considera que ambas medidas —la exención fiscal para turistas y los incentivos para inversores— son complementarias y necesarias para revertir la tendencia negativa que vive el sector.
El gobernador Weretilneck resumió la estrategia de manera directa: la provincia busca enviar un mensaje claro a los mercados internacionales, demostrando que Río Negro no sólo ha adoptado la exención del IVA para visitantes extranjeros, sino que ahora también elimina el gravamen sobre Ingresos Brutos. Esta combinación de beneficios fiscales podría traducirse en precios más atractivos para los consumidores internacionales y, consecuentemente, en una ventaja competitiva frente a destinos rivales. El objetivo declarado es fortalecer la posición de Bariloche como principal centro de turismo invernal de la Argentina, aunque implícitamente la medida reconoce que esa posición está siendo desafiada y requiere intervención gubernamental para mantenerse.
Proyecciones y debates que abrirá la medida
La implementación de estas iniciativas abrirá debates de diversa naturaleza. Por un lado, sectores vinculados al turismo y la inversión hotelera verán con optimismo la reducción de costos que representará la exención fiscal, particularmente en momentos donde la ocupación se ha contraído. Por otro lado, surgirán interrogantes sobre la sostenibilidad fiscal de esta medida: ¿cuál será el monto de ingresos dejados de percibir por parte de la provincia? ¿Cuántos turistas adicionales será necesario atraer para compensar esa pérdida de recaudación? También habrá quienes cuestionen si una política fiscal preferencial para consumidores extranjeros es equitativa con respecto a los turistas locales, que seguirán pagando tributos. Algunos analistas podrían argumentar que la medida representa una subsidy implícita al sector privado hotelero, ya que la menor recaudación estatal termina beneficiando los márgenes empresariales. Otros, en cambio, verán en esto una inversión en competitividad regional que, a través de la atracción de más visitantes y mayores niveles de ocupación, puede eventualmente compensarse con mayores volúmenes de negocios y empleo.
Las próximas semanas determinarán si la Legislatura provincial aprueba ambos proyectos y en qué términos. La velocidad del trámite legislativo será crucial, ya que el gobierno busca que las medidas entren en vigor para el segundo semestre, cuando la afluencia de turistas internacionales es más significativa. Dependiendo de cómo evolucionen los números de ocupación a lo largo de 2026 y 2027, se podrá evaluar si esta apuesta fiscal inédita en Argentina logró cumplir su objetivo de reposicionar a Río Negro como destino competitivo a escala internacional o si, por el contrario, resultó insuficiente frente a fuerzas macroeconómicas más amplias que escapan al control provincial.



