Un puñado de gobernadores provincianos viajó hasta la capital federal para convalidar públicamente el rumbo macroeconómico de la administración libertaria. El encuentro, desarrollado en el Palacio Libertad durante la jornada de martes, funcionó como escenario de convergencia política entre mandatarios de distintas provincias productoras y la gestión nacional. Lo relevante aquí no es simplemente que estos ejecutivos provinciales acompañen al Ejecutivo, sino que lo hicieran de manera simultánea, coordinada y en un contexto que trascendía lo puramente sectorial. Los hechos adquieren importancia porque revelan el tejido de alianzas que sostiene la gobernanza económica argentina en este momento y porque anticipan posibles movimientos legislativos en años venideros.

El evento que albergó estas demostraciones de respaldo fue el 10º Foro PyMEs Italia–América Latina 2026, organizado por tres instituciones: la Organización Internacional Ítalo-Latinoamericana (IILA), la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA) y Confindustria. La iniciativa reunió a funcionarios públicos argentinos con empresarios italianos y locales, con el propósito declarado de explorar oportunidades comerciales y fortalecer nexos entre ambos países. El timing no fue casual: el encuentro coincidió con contextos de negociación sobre el tratado de libre comercio entre Mercosur y la Unión Europea, así como con el acercamiento diplomático que mantiene Milei con su homóloga italiana Giorgia Meloni. Participaron en el acto la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el canciller Pablo Quirno, quienes rubricaron acuerdos comerciales junto al ministro italiano de Asuntos Exteriores, Antonio Tajani.

El frente energético: provincias que apuestan a los hidrocarburos

Seis gobernadores subieron al escenario para compartir sus visiones sobre futuro económico y sus territorios. Entre ellos se encontraban Rolando Figueroa (Neuquén), Alberto Weretilneck (Río Negro), Alfredo Cornejo (Mendoza), Carlos Sadir (Jujuy), Marcelo Orrego (San Juan) y Raúl Jalil (Catamarca). Tres de ellos participaron de un panel específicamente dedicado a cuestiones energéticas. Bajo el título "Energía para el desarrollo: inversión, industria y cadenas de valor. Desde Vaca Muerta hacia el mundo", Figueroa, Weretilneck y Cornejo desplegaron argumentaciones sobre el potencial productivo de sus regiones.

El gobernador neuquino fue enfático al destacar la gestión de Horacio Marín en la presidencia de YPF, institución que hasta hace relativamente poco tiempo concentraba buena parte de la actividad petrolera nacional. Figueroa caracterizó el liderazgo de Marín como una ruptura respecto a una supuesta tradición de pesimismo que habría caracterizado la historia reciente de la Argentina. Describió a Vaca Muerta —la formación de hidrocarburos no convencionales ubicada principalmente en Neuquén, aunque se extiende hacia el sur de Mendoza y Río Negro— como "la gran oportunidad que tiene la Argentina" y enfatizó que su desarrollo constituía un desafío de índole generacional, trascendiendo las lógicas partidarias o sectoriales tradicionales. En esa línea, sostuvo que atraer a la industria global mediante GNL (gas natural licuado) representaba una empresa colectiva.

Cornejo, por su parte, secundó estos elogios y expresó optimismo respecto a la ampliación de las operaciones en territorio mendocino. Hizo hincapié en el potencial de la "Lengua Norte", una zona de Vaca Muerta localizada en el sur provincial que aún no ha sido explotada a gran escala. Además, celebró el proceso de privatización de IMPSA, la empresa estatal mendocina de ingeniería, que bajo esta gestión fue la primera firma pública en ser transferida al sector privado. Para Cornejo, esta operación ejemplificaba una estrategia más amplia de reducción de la participación estatal en la economía, según su propio diagnóstico, con miras a atraer capital externo. Weretilneck, gobernador rionegrino, utilizó una terminología que apuntaba a dimensiones más amplias: mencionó que la Argentina atravesaba un "momento histórico" caracterizado por lo que él identificó como "estabilidad política", "seguridad jurídica" y "previsibilidad económica". Para este funcionario, Milei había demostrado liderazgo y una visión clara sobre cómo debería vincularse la Argentina con el resto del mundo y qué garantías ofrecería para atraer inversiones. Weretilneck fue explícito en respaldar la implementación del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), mecanismo central de la política económica nacional. Según su perspectiva, la Patagonia en general y Río Negro en particular podrían convertirse en "el hub exportador de GNL y petróleo más importante de América Latina" en los próximos años.

Minería crítica: el litio, la plata y el cobre como ejes territoriales

Un segundo panel de envergadura se dedicó a "Minerales críticos y desarrollo federal: minería, inversión productiva y articulación territorial para impulsar cadenas de valor competitivas". Este espacio congregó a Sadir, Orrego y Jalil, cuyos territorios albergan gran parte de las reservas y operaciones mineras argentinas. Sadir, gobernador de Jujuy, subrayó que más del 70 por ciento de las exportaciones provinciales provenía del sector minero, fundamentalmente litio y plata. Mencionó que su provincia, tras "años de seguridad jurídica", había logrado potenciarse mediante acuerdos con el Gobierno Nacional y la implementación del RIGI. Orrego, mandatario de San Juan, proyectó un escenario futuro donde su provincia se convertiría en el "primer productor de cobre de la Argentina" dentro de tres años. Especificó que Argentina contaba con diez proyectos de cobre de relevancia, de los cuales seis estaban emplazados en San Juan. Para Orrego, una macroeconomía funcional resultaba imprescindible para atraer inversiones, y consideraba que tanto el RIGI como la reforma de la ley glaciares —normativa que históricamente limitaba proyectos mineros en zonas de glaciares— habían contribuido a generar un "clima de negocios" favorable. Jalil, gobernador de Catamarca, apuntó que los resultados del foro debían "traducirse ahora en mayores exportaciones, mayores inversiones y mayor empleo".

En declaraciones posteriores, Jalil ofreció un diagnóstico más matizado de la situación en su provincia. Reconoció que mientras sectores como la agroindustria y la minería "estaban muy bien", otros como los textiles "hay que prestarle atención". Subrayó además que mantenía "una buena relación con el gabinete del presidente Milei", de manera similar a como la tuvo durante la administración anterior de Alberto Fernández. Al ser consultado sobre críticas que recibía desde el peronismo, se remitió a su desempeño electoral: "Yo siempre gané las elecciones, a mí no me pueden decir nada". Mencionó también que con su colega peronista de provincia, Lucía Corpacci, mantenía la "familia unida" y que ambos habían ganado la elección provincial.

Fuera de los paneles temáticos específicamente dedicados a economía sectorial, varios gobernadores expresaron respaldo a iniciativas políticas más recientes de la administración central. Jalil se pronunció a favor de la eliminación de las PASO (Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias), calificándolas como un "gasto innecesario y una pérdida de tiempo para el ciudadano", y pidió que al menos fueran suspendidas en los comicios de 2027. También respaldó el posicionamiento adoptado por Casa Rosada respecto de la cuestión Malvinas: señaló que el Gobierno había avanzado adecuadamente al anunciar sanciones contra empresas que intentaran explotar hidrocarburos alrededor de las islas. Jalil añadió un dato personal: fue soldado durante la guerra de Malvinas, motivo por el cual consideraba relevante el endurecimiento discursivo del Ejecutivo sobre el tema.

Weretilneck, al dialogar con la prensa, adhirió explícitamente a la posición nacional. Planteó que "todas las empresas tienen que optar entre violar la soberanía argentina o ser socio de Argentina", y consideró que el presidente y su gobierno habían sido "muy claros" en este aspecto. Figueroa, a su salida del Palacio Libertad, también expresó acuerdo con la iniciativa. Remarcó que Malvinas "nos une a todos los argentinos" y debe ser motivo de respeto colectivo. Para él, quien "contribuya a avasallar nuestra soberanía" no debería "tener posibilidad de participar en el suelo argentino". Figueroa cerró reiterando su solicitud de eliminar las PASO en 2027.

Implicancias y proyecciones de este alineamiento

La convergencia de estos seis gobernadores en un mismo acto, ofreciendo narrativas consonantes sobre la dirección económica del país, sugiere dinámicas políticas más profundas. En primer lugar, indica que sectores del establishment provincial —particularmente aquellos cuyas economías dependen de la explotación de recursos naturales— encuentran en la actual administración central un marco receptivo para sus demandas de inversión y desregulación. En segundo lugar, el hecho de que gobernadores de distintos signos político-partidarios (algunos con pasado radical, otros con trayectorias diversas) coincidan públicamente en respaldo a medidas como la eliminación de las PASO o el endurecimiento de la postura sobre Malvinas revela la capacidad de ciertos temas para generar consensos amplios, más allá de las tradicionales divisiones partidarias.

La implementación del RIGI, mencionada reiteradamente en los discursos de los gobernadores, constituye uno de los pilares de la estrategia de atracción de capitales del Gobierno Nacional. Este régimen ofrece beneficios fiscales y cambiarios a empresas que realicen inversiones superiores a determinados montos en sectores considerados estratégicos. La energía y la minería figuran entre los sectores priorizados. Desde la perspectiva de estos gobernadores, el régimen representa una herramienta fundamental para transformar sus territorios en polos de atracción de capital internacional. Vaca Muerta, en particular, ha sido objeto de narrativas que la presentan como una solución a largo plazo para las necesidades energéticas de Argentina y como fuente potencial de divisas mediante exportaciones de GNL.

Sin embargo, conviene contextualizar estas demostraciones de apoyo dentro de un marco temporal más amplio. Argentina ha transitado en los últimos años por ciclos alternados de expectativas y desencanto respecto de megaproyectos de extracción de recursos. Vaca Muerta lleva siendo anunciada como "la oportunidad del siglo" desde hace aproximadamente una década, sin que hasta el momento se haya materializado en los volúmenes de exportación que sus promotores proyectan. De manera similar, el potencial minero de provincias como Jujuy, Catamarca y San Juan ha sido objeto de planes y promesas recurrentes. Los resultados en términos de empleo genuino, encadenamientos industriales y distribución de beneficios han sido, en muchos casos, discrepantes respecto de lo anticipado.

La presencia de Karina Milei y del canciller Quirno, junto con la rúbrica de acuerdos comerciales con funcionarios italianos, subraya el esfuerzo de la administración central por presentar a sí misma como un actor confiable en el escenario internacional. El fortalecimiento de vínculos con Italia y, por extensión, con la Unión Europea, forma parte de una estrategia más amplia de diversificación de alianzas que busca reducir la dependencia histórica de Argentina respecto de mercados regionales o de actores financieros específicos. En este sentido, la participación de gobernadores provinciales cumple una función comunicacional: transmite a audiencias internacionales que existe respaldo político interno a la orientación económica del Ejecutivo.

Respecto de cuestiones más estrictamente políticas como la eliminación de las PASO o la posición sobre Malvinas, las adhesiones de los gobernadores adquieren matices distintos. La supresión de las primarias abiertas obligatorias ha sido una demanda histórica de sectores que cuestionan los costos electorales y la fragmentación que generan. Su eliminación, sin embargo, también concentra poder en estructuras partidarias tradicionales y puede afectar la competencia interna dentro de coaliciones políticas. La cuestión Malvinas, por su parte, toca dimensiones de identidad nacional que tienden a generar acuerdos transversales, aunque la posición de sancionar empresas que trabajen en hidrocarburos alrededor de las islas presenta aristas complejas en términos de derecho internacional y estrategia diplomática. Que gobernadores de distintas procedencias se alineen en ambos temas sugiere tanto un nivel de coordinación política como la existencia de sensibilidades compartidas, aunque sea en grados variables.

De cara al futuro, este tipo de encuentros y alineamientos públicos pueden funcionar como termómetros de la estabilidad política de la administración central. Si estos gobernadores mantienen su respaldo, es probable que el Ejecutivo cuente con apoyos provinciales para iniciativas legislativas que requieran consensos amplios. Inversamente, si las políticas económicas nacional y provincial comienzan a generar resultados divergentes o si emergen tensiones distributivas, es posible que estos acuerdos se resquebrajen. El contexto macroeconómico jugará un rol determinante: si la estabilidad de precios se mantiene y las inversiones en energía y minería comienzan a materializarse significativamente, es probable que el respaldo continúe. Si, por el contrario, se producen desvíos respecto de los proyectados o si emergen conflictos por distribución de recursos entre la nación y las provincias, el panorama podría cambiar. La historia argentina es pródiga en ejemplos de alianzas políticas que parecían sólidas pero que se disolvieron ante cambios en las condiciones económicas o en los intereses sectoriales. Los gobernadores presentes en el Palacio Libertad el martes pasado, más allá de sus actuales convergncias, seguirán atentos a cómo se traduzcan en sus territorios las promesas de la macroeconomía nacional.