El peronismo transita uno de sus períodos más complejos en términos de cohesión interna, fragmentado entre diversos proyectos que compiten por la conducción y la representatividad. En medio de este contexto, emerge una propuesta que busca diferenciarse tanto del cristinismo como del kicillofismo: la estrategia territorial de Victoria Tolosa Paz y sus aliados políticos, quienes han decidido llevar su mensaje directamente a los territorios del interior del país. Esta iniciativa cobra relevancia en un momento en que la Argentina enfrenta un gobierno que ha planteado un rumbo radicalmente diferente al que históricamente ha defendido la tradición peronista, lo que abre una pregunta fundamental sobre cómo la oposición puede reorganizarse para competir efectivamente. Lo que cambia no es solo la geografía de la campaña política, sino la manera en que se concibe la construcción de una alternativa al presente.

Una estrategia fundada en la producción y el federalismo

Durante su recorrida por distintas localidades de Santiago del Estero, Tolosa Paz presentó los pilares sobre los cuales su sector pretende edificar una respuesta al proyecto gubernamental actual. Según sus declaraciones, la construcción de una alternativa viable requiere pensar en términos de producción, redistribución y equilibrio fiscal que no descuide las necesidades sociales. En sus propias palabras reformuladas, subrayó que la unidad política debe fundarse en propuestas concretas y no en la gravitación de personalidades individuales. La dirigente enfatizó que resulta imposible redistribuir recursos si no existe una base productiva sólida que los genere, una reflexión que apunta directamente a los desafíos económicos estructurales que enfrenta el país.

El énfasis en un "peronismo con verdadera vocación federal" marca un distanciamiento respecto de las lecturas más porteño-céntricas de la política nacional. Tolosa Paz advierte que la Argentina se extiende más allá de los límites de la ciudad capital, y que las realidades del Norte Grande y el interior profundo merecen igual atención y consideración en la construcción de políticas públicas. Este planteo tiene raíces históricas en el peronismo clásico, que siempre se jactó de prestar atención a las demandas de las regiones menos desarrolladas, aunque la práctica muchas veces contradijo este discurso. Lo novedoso aquí es que se intenta recuperar esa retórica pero con una metodología nueva: estar presentes físicamente, escuchar directamente, construir desde abajo hacia arriba.

La presencia territorial como herramienta política

La metodología desplegada por Tolosa Paz durante su visita a Santiago del Estero revela una apuesta clara: consolidar una base de apoyo fuera de Buenos Aires que sea propia y autónoma respecto de las dos grandes corrientes peronistas. Su agenda incluyó visitas a emprendimientos productivos, como el caso del establecimiento avícola "Doña Lidia" en Forres, junto a la intendenta Belén Abdala. También recorrió espacios de gestión local, participó en encuentros con vecinos y brindó su apoyo a candidatos municipales como Kory Martín en Pozo Hondo. Esta estrategia de acompañamiento a gestiones locales y a candidatos que no necesariamente responden a ninguno de los dos grandes sectores peronistas nacional sugiere una intención clara: tejer redes de apoyo que puedan transformarse en respaldo político para futuras disputas.

El lanzamiento del armado en cuestión ocurrió el 1 de mayo, fecha que no es menor en la tradición de la izquierda y el movimiento obrero mundial. En esa oportunidad, en un acto realizado en Parque Norte, se congregaron figuras como Guillermo Michel, Juan Manuel Olmos y la propia Tolosa Paz, con el objetivo declarado de construir una alternativa que no quedara encorsetada dentro de ninguno de los compartimentos existentes. Los promotores de este proyecto político enfatizaron que su intención es operar "por regiones", concentrando esfuerzos en desplegar presencia territorial donde consideran que existe un terreno fértil para sus propuestas. Se mencionó que el próximo paso podría ocurrir en la provincia de Entre Ríos, aunque sin una cronología definida aún. Esta metodología de expansión gradual y regional sugiere una paciencia estratégica que contrasta con la inmediatez que a veces caracteriza a otros espacios políticos.

Conviene señalar que esta no es la única experiencia de sectores peronistas que intentan diferenciarse de las dos grandes corrientes. Miguel Pichetto y Emilio Monzó también están desarrollando un armado que se propone no encuadrarse ni en el cristinismo ni en el kicillofismo. Según apreciaciones del sector de Michel, Tolosa Paz y Olmos, ambos espacios operan en paralelo, sin que esto implique conflictividad. De hecho, se destacó que en el acto de Parque Norte no se emitieron críticas hacia otras figuras o proyectos peronistas. Esta aparente convivencia pacífica entre espacios que pretenden lo mismo —ser una alternativa peronista distinta— plantea una interrogante sobre cómo estos proyectos se diferencian entre sí y cómo podrían converger o divergir en el futuro cercano.

El desafío de la unidad peronista en el contexto actual

La propuesta de Tolosa Paz de que "la unidad tiene que ser un valor con contenido" expresa una preocupación legítima sobre cómo el peronismo puede funcionar como fuerza opositora sin perder su identidad programática. La historia reciente del peronismo demuestra que los acuerdos puramente personalistas tienden a ser frágiles y efímeros, especialmente cuando las circunstancias políticas cambian o cuando surge algún líder carismático dispuesto a disputar espacios. Sin embargo, también es cierto que la construcción de un proyecto con contenido ideológico requiere consensos que, dentro del peronismo, resultan históricamente difíciles de alcanzar dada la diversidad de intereses que confluyen en el movimiento.

La circulación de Tolosa Paz por el interior, manteniendo encuentros con trabajadores, productores, militantes y vecinos, busca construir una base de legitimidad territorial que no dependa exclusivamente de decisiones tomadas en el centro político. En este sentido, hay una apuesta por lo que podría llamarse una "política desde la base", donde la identificación con los problemas concretos de cada comunidad genera adhesiones que transcienden las lealtades personales. Esto es particularmente relevante en Santiago del Estero, una provincia que históricamente ha sido considerada periférica en la política nacional, pero que posee una estructura económica propia basada en la ganadería, la agricultura y sectores emergentes como la avicultura.

Las implicancias de este movimiento son múltiples y pueden evaluarse desde distintas perspectivas. Por un lado, representa un intento genuino de renovación dentro del peronismo, buscando oxigenar la estructura con dirigentes que no están asociados a las grandes batallas cristinistas o kicillofistas de la década anterior. Por otro lado, algunos podrían argumentar que esta fragmentación adicional debilita la capacidad de la oposición de articularse alrededor de un proyecto único y cohesionado. Asimismo, la efectividad real de este armado dependerá de si logra traducir la presencia territorial en resultados electorales concretos, tanto en elecciones municipales como en futuras contiendas provinciales y nacionales. La prueba de fuego podría llegar en las elecciones municipales del 2 de agosto en Santiago del Estero, donde los candidatos acompañados por Tolosa Paz deberán demostrar si su respaldo tiene capacidad de movilización real.