La trama de movimientos patrimoniales bajo sospecha que rodea al jefe de Gabinete Manuel Adorni y su esposa Bettina Angeletti se densifica con cada declaración que llega a los estrados. En las últimas horas, un contratista identificado como Matías Tabar reveló ante la justicia federal detalles sobre transacciones por trabajos de carpintería y fabricación de mobiliario que habrían consumido 14 millones de pesos en efectivo sin documentación respaldatoria. El testimonio, incorporado al expediente que instruyen el juez federal Ariel Lijo y el fiscal Gerardo Pollicita, agrega una nueva arista a una investigación que ya contemplaba movimientos sospechosos por más de 700.000 dólares en los últimos treinta meses. Lo que cambia ahora es la dimensión de los pagos en negro identificados y la multiplicidad de testigos que comienzan a desfilar por los tribunales federales de Comodoro Py con información sobre operaciones que carecen de los respaldos formales exigidos por la ley.
Los detalles del trabajo de carpintería y el dinero en efectivo
Según el relato del contratista ante los magistrados, su intervención estuvo circunscripta a labores de fabricación e instalación de mobiliario en el departamento de Caballito que posee el matrimonio investigado. Tabar aclaró que estos encargos no formaban parte de una reforma integral del inmueble, sino que se trataba de trabajos puntuales orientados a la renovación de muebles específicos. El contratista fue convocado fundamentalmente para establecer contacto y coordinar con un carpintero que había prestado servicios anteriormente en otra de las propiedades pertenecientes a Adorni y Angeletti. Esta maniobra de reutilización de proveedores es relevante en términos de investigación, ya que podría indicar un patrón de transacciones que evitan nuevos intermediarios o documentación adicional.
El detalle de lo adquirido resulta ilustrativo del volumen de erogación. Entre los elementos solicitados figuraban una mesa de comedor confeccionada en madera y mármol, una mesa ratona, otro tablero para comedor diario, un mueble para vajilla, un rack destinado a sostener la televisión, una consola y un espejo, junto con otros accesorios. Los encargos fueron iniciados en el mes de diciembre del año anterior y la ejecución o el pago se concretaron entre enero y febrero de 2025. Lo determinante para los investigadores es que la totalidad de la transacción habría sido cancelada en billetes sin que mediara factura alguna. Esta modalidad contrasta notoriamente con los procedimientos comerciales habituales y legales, que exigen comprobante de la operación tanto para quien vende como para quien compra.
Peritajes y nuevos testimonios que profundizan la investigación
Frente a lo expuesto por Tabar, el juez Lijo dispuso un análisis técnico del teléfono celular del contratista. El objetivo de este peritaje es revisar las conversaciones digitales que mantuvo con Adorni, Angeletti y los distintos proveedores involucrados, con el propósito de cotejar si las cifras, las fechas y las formas de pago coinciden con lo expresado durante su declaración ante la justicia. Esta medida evidencia el nivel de escrutinio que rodea al caso: cada afirmación es sometida a verificación cruzada mediante elementos tecnológicos que dejan registro de las comunicaciones. Los mensajes de texto, correos electrónicos y aplicaciones de mensajería se convierten así en herramientas de comprobación que pueden confirmar o desmentir las versiones de los testigos.
Simultáneamente, otro personaje clave acudió a declarar en los tribunales federales. Se trata de Leandro Miano, quien comparecio antes de las nueve de la mañana y se retiró cerca de dos horas más tarde sin realizar declaraciones públicas a la prensa. Miano posee lazos comerciales con Pablo Martín Feijoo, hijo de una de las acreedoras jubiladas que aparece en otras operaciones bajo análisis judicial. Ambos individuos se encuentran vinculados a través de TSJ Group, una empresa especializada en desarrollos urbanos desde la cual se gestionó la compraventa de un semipiso ubicado en la calle Miró al 500. Durante su comparecencia judicial, Miano confirmó la existencia de una obligación pendiente de 65.000 dólares estadounidenses que Adorni mantendría en virtud de una inversión anterior realizada con el propósito de modernizar ese inmueble antes de que fuera adquirido por 230.000 dólares.
Deudas sin papeles: el modelo de financiamiento que preocupa a los investigadores
La declaración de Miano añade un elemento particularmente relevante: la modalidad mediante la cual se habría estructurado esta obligación. Según lo que trascendió de su testimonio, Adorni y Feijoo aportaron conjuntamente esa suma de 65.000 dólares para poner en valor el departamento previo a su compra formal. Sin embargo, el acuerdo para la devolución de ese monto presenta características que resultan inusuales desde el punto de vista de una transacción comercial convencional. El funcionario habría convenido devolver el dinero sin plazo definido, sin devengo de intereses y sin documentación que respalde la obligación. Esta estructura contractual informal constituye exactamente el tipo de operación que los fiscales especializados en corrupción consideran problemática, dado que elimina mecanismos de control y deja la devolución supeditada únicamente a la voluntad de quien debe reintegrar el capital.
Miano también precisó que fue su socio Feijoo quien llevó adelante las gestiones directas vinculadas con esta operatoria. Esta distribución de roles en la transacción añade una capa más de complejidad a la investigación, ya que sugiere que Adorni no participó en forma directa en todas las coordinaciones, sino que se relacionó a través de intermediarios. Los números incorporados al expediente hasta el momento indican que el matrimonio habría realizado erogaciones por aproximadamente 365.000 dólares en propiedades durante los últimos dos años y medio. En paralelo, se investigan deudas que superarían los 335.000 dólares, la mayor parte de las cuales tiene fechas de vencimiento proyectadas para el mes de noviembre del año en curso.
Las declaraciones juradas pendientes y las medidas cautelares
El corazón de la investigación por presunto enriquecimiento ilícito se concentra en un interrogante fundamental: ¿disponen Adorni y Angeletti de ingresos justificados que expliquen la magnitud de esas erogaciones y compromisos patrimoniales? Para responder esta pregunta, los magistrados esperan también el análisis de las declaraciones juradas del año 2025, que según la normativa vigente debían ser presentadas ante la Oficina Anticorrupción antes del 31 de julio. Estos documentos son cruciales en tanto constituyen la manifestación formal de los bienes, ingresos y obligaciones que los funcionarios públicos declaran ante el Estado. Su análisis permitiría establecer si existe una correlación entre lo que Adorni y Angeletti declaran como patrimonio y los movimientos de dinero que la justicia está verificando en el ámbito privado.
Como medida de investigación reciente, el juez Lijo ordenó además levantar el secreto fiscal de ambos ante la Agencia de Recaudación de la provincia de Buenos Aires (ARBA). Esta decisión judicial abre el acceso a información tributaria que permite profundizar en la situación patrimonial y fiscal del matrimonio. Los registros de ARBA contienen información sobre impuestos a la propiedad, tasas inmobiliarias y otros gravámenes que ofrecen un mapa más completo de los bienes declarados y sus valores fiscales. La comparación entre lo que figura en ARBA y lo que aparece en las declaraciones ante anticorrupción puede revelar discrepancias que alimenten las sospechas de ocultamiento o malversación de fondos.
Contexto histórico: cómo evolucionan los casos de enriquecimiento ilícito en Argentina
Las investigaciones por enriquecimiento ilícito no son novedad en la historia reciente de Argentina. A lo largo de las últimas décadas, distintos funcionarios han sido sometidos a escrutinio judicial por movimientos patrimoniales que no podían ser justificados mediante sus ingresos formales. La complejidad de estos procesos radica en que requieren que los fiscales y jueces demuestren, en forma casi matemática, la desproporción entre lo que alguien declara ganar y lo que efectivamente gasta o adquiere. Los patrones identificados en el caso Adorni —transacciones en efectivo sin documentación, deudas sin plazo de devolución, intermediarios comerciales, propiedades adquiridas rápidamente— coinciden con metodologías que han sido observadas en investigaciones anteriores. La novedad en este caso específico es el volumen de operaciones identificadas en un lapso relativamente breve y la velocidad con que nuevos testigos comienzan a aportar información complementaria.
Implicancias y perspectivas futuras del expediente
El estado actual de la causa presenta múltiples frentes que deberán ser confluidos en las próximas semanas y meses. Por un lado, los peritajes técnicos sobre los teléfonos celulares proporcionarán registros digitales de las comunicaciones. Por otro lado, el análisis de información fiscal y tributaria revelará si existe correspondencia entre lo declarado formalmente y lo que figura en los registros de la autoridad provincial. Simultáneamente, nuevos testigos podrían compareer para ampliar los detalles sobre operaciones complementarias. La velocidad con que esto ocurre sugiere que los investigadores cuentan con líneas de información múltiples que alimentan la causa.
Desde diversas perspectivas, el desarrollo de este expediente presenta consecuencias potenciales variadas. Para el ámbito institucional, una conclusión que establezca enriquecimiento ilícito de un funcionario de la importancia de un jefe de Gabinete tendría implicancias significativas respecto de los mecanismos de control sobre el patrimonio de autoridades públicas. Para el propio Adorni, el resultado del proceso determinará si enfrenta consecuencias penales o si logra despejar las sospechas mediante explicaciones satisfactorias. Para el sistema judicial federal, la capacidad de gestionar eficientemente una causa de esta complejidad —con múltiples testigos, peritajes técnicos y análisis cruzado de información— es una prueba sobre sus aptitudes institucionales. Lo que permanece claro es que la investigación continúa su curso con nuevos elementos probatorios que se incorporan regularmente, y que el resultado no será conocido sino cuando los magistrados hayan completado el análisis de toda la información disponible.



