En las entrañas del Partido Justicialista se gesta una puja que define posiciones para la contienda presidencial de 2027. Sergio Uñac, exmandatario de San Juan hoy convertido en senador nacional, ha decidido dar un paso al frente y proclamarse como aspirante a ocupar la máxima magistratura del país. Su movimiento, lejos de ser solitario, cuenta con el respaldo de figuras políticas identificadas con el sector cristinista, lo que genera un nuevo escenario de tensiones dentro del justicialismo tradicional. Lo que comenzó como una iniciativa personal del legislador sanjuanino ha evolucionado hacia una estrategia más amplia que incluye propuestas sobre cómo el peronismo debe organizarse electoralmente en los próximos meses, un tema que genera discusiones profundas sobre las reglas internas del partido.
El senador peronista presentó formalmente, hace algunos meses, una propuesta dirigida a la dirigencia del Partido Justicialista para modificar los tiempos electorales de selección de candidatos. Su planteo apunta a que la estructura partidaria defina su postulante presidencial antes de que finalice este año, anticipándose así a los mecanismos de las primarias abiertas simultáneas y obligatorias. Uñac sostiene que esta anticipación permitiría evitar los "plazos ajustados" que establece la normativa interna del partido. Sin embargo, su propuesta ha recibido críticas sobre su viabilidad operativa. Desde diferentes sectores peronistas se señala que el esquema que propone Uñac resulta "impracticable" porque implicaría armar una "interna estructurada en etapas, al estilo estadounidense, cara de mantener y compleja de ejecutar". Más allá de las objeciones técnicas, lo relevante es que esta iniciativa le ha permitido al exgobernador sanjuanino colocarse en la agenda política nacional de una manera que trasciende su rol como legislador provincial en el Senado de la Nación.
El armado de apoyo: alianzas cristinistas en busca de legitimidad
Uñac ha tejido una red de respaldos que se concentra principalmente en dirigentes peronistas identificados con el espacio que rodea a Cristina Fernández de Kirchner, quien actualmente ostenta la presidencia del Partido Justicialista. Entre sus principales sostenedores figura Nicolás Trotta, actual diputado nacional que durante la administración de Alberto Fernández se desempeñó como ministro de Educación. Trotta no actúa de manera aislada: su trabajo político está asociado estrechamente con Víctor Santa María, figura relevante del sindicalismo porteño que conduce la organización de encargados de edificios y que además posee intereses en el sector mediático. Santa María constituye uno de los referentes del peronismo bonaerense con capacidad de movilización, lo que otorga un peso específico a su aval hacia la candidatura de Uñac. Desde los círculos cercanos a ambos dirigentes, se ha confirmado públicamente el respaldo hacia el precandidato sanjuanino.
El apoyo no se circunscribe únicamente a dirigentes porteños. Juan José Álvarez, quien se desempeñó como ministro de Justicia y anteriormente como intendente de Hurlingham, también ha sumado su nombre a la lista de respaldos. En el territorio del conurbano bonaerense, Uñac ha logrado conquistar la adhesión de Leonardo Nardini, intendente de Malvinas Argentinas y figura política próxima a Cristina Kirchner dentro del mapa peronista. Nardini integra el espacio político denominado "Primero la Patria", que fue precisamente la denominación de la lista con la que Kirchner accedió a la jefatura partidaria hace poco más de un año. Desde el entorno de Nardini se ha sostenido que el intendente será quien "apuntale" la candidatura presidencial de Uñac en su condición de referente del espacio. Paralelamente, el ex gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, quien reingresó recientemente al kirchnerismo tras una ausencia política relativa, ha expresado que considera "una excelente noticia" la posibilidad de que Uñac compita en una interna que describe como "necesaria" para la estructura peronista. Aunque Urtubey no ha brindado un aval explícito de máxima envergadura, sus declaraciones representan un gesto de apertura hacia la candidatura del sanjuanino.
El voto divisivo: ruptura con el kirchnerismo duro
Sin embargo, la lealtad política de Uñac hacia el cristinismo no es absoluta ni carece de matices. En una sesión reciente del Senado nacional que se pronunció sobre la prórroga del magistrado Carlos Mahiques como juez camarista, el legislador sanjuanino se distanció de la posición que mantuvieron los senadores más identificados con el kirchnerismo duro. Uñac votó a favor de la continuidad del magistrado, alineándose así con los intereses del gobierno nacional. Esta decisión evidencia que el senador no se comporta como un peón de las decisiones que tome el sector cristinista, sino que ejerce una autonomía relativa en cuestiones sensibles. El voto de Uñac fue una de las manifestaciones de la fractura que mostró la bancada kirchnerista en esa oportunidad, reflejando la heterogeneidad de posiciones dentro de un sector que públicamente se presenta como cohesionado.
Respecto a los apoyos que recibe Uñac, existen interrogantes sobre el grado real de involucramiento de Cristina Kirchner en su lanzamiento formal. Aunque no hay confirmación explícita de que la expresidenta haya avalado públicamente la candidatura del sanjuanino, personas cercanas a los círculos de información sobre Kirchner no descartan que haya existido diálogo privado entre ella y Uñac previo al anuncio público de su precandidatura. Fuentes bien situadas en el ambiente político señalan que muchos dirigentes de distintos sectores del peronismo le han manifestado acompañamiento al senador, con una particular intensidad en las provincias del interior del país. Según reportes desde el entorno de Uñac, el apoyo en territorio provincial es incluso superior al que reciben otros potenciales candidatos, aunque la mayoría de estos dirigentes aún evalúa el momento oportuno para expresar públicamente su respaldo.
En su provincia natal, San Juan, Uñac goza de una adhesión mayoritaria dentro de la estructura del peronismo local. Su posición como exgobernador le confiere autoridad en un territorio donde la política es generalmente menos fragmentada que en el área metropolitana. Sin embargo, existe una contraparte representada por José Luis Gioja, otro exgobernador sanjuanino que constituye una referencia importante del justicialismo provincial pero que se muestra próximo a Axel Kicillof, quien también aspira a competir por la candidatura presidencial. Esta división en San Juan refleja el espectro más amplio de competencias dentro del peronismo nacional. Desde el círculo cercano a Kicillof, se ha expresado desconocimiento respecto a quiénes conforman realmente la estructura de sostén de la candidatura de Uñac. Representantes del gobernador bonaerense han señalado que desconocen los actores que "están detrás" del proyecto presidencial del sanjuanino y que esta cuestión no les genera preocupación inmediata, un gesto que podría interpretarse como una minimización estratégica de la relevancia de la candidatura de Uñac en relación a los propios intereses de Kicillof.
Las tensiones y perspectivas futuras
No todos en el conurbano bonaerense ven con optimismo la candidatura de Uñac. Intendentes peronistas de la zona oeste del Gran Buenos Aires, hablando bajo condición de anonimato, han cuestionado las perspectivas electorales del senador sanjuanino. Estos críticos argumentan que Uñac ya no posee la estructura de poder que tenía como gobernador de su provincia y que su estatus actual es inferior al de un jefe comunal típico del conurbano. Algunos han llegado a especular que cualquier gesto de apoyo que Cristina pudiera brindarle respondería a una lógica de debilitamiento hacia Kicillof, sugiriendo que la expresidenta podría estar jugando un ajedrez donde Uñac actúa como una pieza cuyo valor está más en su capacidad de fragmentar apoyos que en su viabilidad como candidato presidencial genuino. Estas interpretaciones, aunque especulativas, reflejan cómo circulan hipótesis sobre los verdaderos intereses en juego en el peronismo.
El Partido Justicialista realizará un congreso en los próximos días donde discutirá diversos temas de la agenda partidaria. En ese contexto, es probable que emerjan debates sobre los mecanismos y tiempos electorales para definir candidatos, lo cual podría favorecer o complicar el proyecto de Uñac dependiendo de cómo se resuelvan las votaciones internas. La propuesta del senador sanjuanino de adelantar las definiciones antes de fin de año aún no ha logrado un consenso claro en la estructura peronista, y diferentes sectores mantienen posiciones diversas sobre si conviene o no modificar los calendarios electorales. Lo que sí es evidente es que la estructura del peronismo enfrenta un desafío de coordinación política: múltiples candidatos potenciales, sectores con intereses diversos y un partido que debe encontrar mecanismos para procesar estas tensiones sin fragmentarse definitivamente. El movimiento de Uñac forma parte de este proceso más amplio de reposicionamiento que está viviendo el justicialismo en la previa de lo que será una contienda presidencial crucial para el futuro político del país.



