La Dirección General de Aduanas atraviesa un período de incertidumbre sobre su conducción. José Andrés Velis, designado al frente del organismo en octubre de 2024, se encuentra actualmente en licencia laboral. El permiso, otorgado por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), contempla una duración de quince días, aunque desde la Casa de Gobierno se evita confirmar cambios en la estructura directiva. Esta situación ocurre en un contexto donde la institución aduanera enfrenta desafíos operativos significativos y donde los cambios de autoridades se han sucedido con frecuencia en los últimos meses. La ausencia del director genera interrogantes sobre la continuidad de las políticas implementadas desde su asunción y sobre el futuro de una cartera que el Ejecutivo Nacional había identificado como prioritaria para reformas de fondo.
Un funcionario con trayectoria extensa y vínculos estratégicos
Velis no es un nombre desconocido en los pasillos aduaneros. Durante cuatro décadas y cuatro años, se desempeñó en diferentes divisiones y jerarquías dentro del organismo, acumulando experiencia en múltiples puntos neurálgicos de la operación aduanera. Su recorrido lo llevó a ocupar posiciones como jefe de la División Operativa en el Aeropuerto de Ezeiza, responsabilidades en el Departamento Operacional Aduanero, conducción de las Divisiones de Resguardo I y II, y participación en operaciones portuarias en Buenos Aires. Esta trayectoria extendida lo posiciona como alguien con conocimiento profundo de los engranajes internos de la institución. Su designación como director en 2024 fue presentada como parte de una estrategia deliberada de renovación dirigida a desmantelar lo que fue caracterizado como la tradicional estructura de poder aduanera. Antes de asumir la dirección, Velis había solicitado su retiro de la institución después de cuatro décadas de trayectoria, aunque posteriormente esa decisión fue revertida cuando fue convocado para ocupar el cargo máximo.
La figura de Velis está asociada a Santiago Caputo, funcionario de confianza presidencial con injerencia en múltiples áreas de gobierno. Esta vinculación resultó relevante al momento de su designación y cobra nueva importancia ahora que su continuidad se ve cuestionada. Más allá de su rol institucional, Velis desarrolló actividades empresariales paralelas. Junto con Fernando Óscar Alagastin, constituyó la empresa Baires Motos SRL, dedicada a la compraventa, permuta y consignación de motocicletas, así como a la reparación de estos vehículos y accesorios. Esta actividad comercial, desarrollada simultáneamente con su carrera en la administración pública, refleja un patrón no infrecuente entre funcionarios de larga trayectoria.
Evolución patrimonial y consolidación económica
Los registros disponibles permiten seguir la evolución del patrimonio declarado por Velis a lo largo de los años. En 2012, sus posesiones incluían un automóvil Honda Pacific, un Audi A1 y depósitos por $245.000 en bancos. Transcurridos doce años, en 2024, su situación patrimonial mostró cambios sustanciales. Reportó entonces la titularidad de media propiedad sobre una vivienda de 343 metros cuadrados en San Isidro, adquirida en 2015 con fondos propios. Su flota vehicular se amplió e incluyó una motocicleta Benelli 502c, vehículos Honda y Audi de superior gama (Audi Q5 FSI Quattro), y un Volkswagen furgón. En su caja de ahorros registró aproximadamente US$32.000. Este crecimiento patrimonial, documentado a través de las declaraciones juradas requeridas por ley a los funcionarios públicos, se desarrolló de manera paralela a su permanencia en distintos cargos dentro de la administración aduanera. Durante 2024, año de su designación como director, Velis también consiguió su jubilación, consolidando así una salida alternativa que le permitía, en teoría, alejarse de la vida institucional después de cuatro décadas.
Crisis de control operacional: el telón de fondo de los cambios
La licencia de Velis y la incertidumbre sobre su continuidad ocurren en un momento en el que la institución aduanera enfrenta desafíos operacionales severos. Un informe de auditoría interna de la Sindicatura General de la Nación documentó debilidades críticas en los sistemas de vigilancia. El diagnóstico identificó más de 290 deficiencias en el sistema de cámaras de monitoreo que debería prevenir ilícitos. En el Centro Único de Monitoreo Aduanero (CUMA), específicamente en su División Control Operacional, se detectaron 291 problemas durante la evaluación. Entre los hallazgos figuraban más de 190 cámaras fuera de servicio, orientadas incorrectamente, obstruidas, o con circuitos interrumpidos. El informe subrayó deficiencias en el control por circuito cerrado de televisión, una inadecuada distribución geográfica de dispositivos de monitoreo entre las diferentes aduanas del país, y la existencia de puntos operativos donde la visualización capturada por cámaras resultaba imprecisa o incompleta. Estos problemas estructurales en la infraestructura de seguridad representan vulnerabilidades significativas en la capacidad del organismo para detectar y prevenir actividades ilícitas.
El contexto de presión sobre la institución aduanera se intensificó recientemente. Grupos empresariales vinculados al comercio de importaciones elevaron demandas ante Luis Caputo, titular del Ministerio de Economía, exigiendo vías informales de ingreso de productos. En respuesta a estas presiones, la propia Aduana elevó un pedido formal al Ministerio de Seguridad solicitando acceso a los escáneres y sistemas de cámaras del Aeropuerto Ministro Pistarini en Ezeiza. Sin embargo, desde el ámbito de Alejandra Monteolivar, funcionaria con responsabilidades en seguridad, el pedido fue rechazado. Esta negativa refleja tensiones entre organismos y visiones divergentes sobre cómo gestionar los controles en puntos críticos del territorio nacional. Anteriormente, la Aduana había experimentado cambios en su conducción. Eduardo Mallea fue designado director, sustituyendo a Rosana Lodovico, quien debió apartarse del cargo tras contraer un préstamo de una empresa vinculada al contrabando, situación que comprometió su continuidad en el puesto.
Un organismo en reestructuración permanente
El Gobierno Nacional se propuso la reducción del 45 por ciento de los cargos de autoridades superiores como parte de una política transversal de redimensionamiento estatal. Este objetivo de reducción impactó directamente en la estructura de múltiples organismos, incluyendo Aduanas. La designación de Velis en octubre de 2024 fue presentada como parte de una estrategia deliberada de renovación, bajo el lema declarado de terminar con la denominada "casta aduanera". La expresión refería a la concentración histórica de poder en manos de funcionarios ingresados durante los años ochenta y noventa, muchos de los cuales alcanzaron posiciones de relevancia durante gestiones previas. Velis mismo, pese a su larga trayectoria dentro del sistema, fue presentado como un agente de cambio para este proceso de reforma. Sin embargo, su breve permanencia en el cargo máximo y su actual ausencia sugieren que la estrategia de renovación institucional enfrenta dificultades mayores que las anticipadas.
La presencia del director en Aduanas coincidió con un período de menos de un año de gestión efectiva. Su conocimiento detallado de la "familia aduanera", lejos de ser presentado como un problema, fue inicialmente considerado una ventaja para ejecutar cambios desde adentro. Sin embargo, la proximidad con estructuras históricas del organismo también puede haber generado resistencias o conflictos difíciles de resolver desde la dirección. La licencia actual de dos semanas, aunque formalmente de corta duración, ha generado especulación sobre si se trata de un ausencia temporal o de un preámbulo para cambios más profundos en la conducción. Desde la Casa Rosada se mantiene una postura de ambigüedad estratégica, evitando confirmar que existan planes de relevo pero tampoco ofreciendo certezas sobre la continuidad de Velis.
Perspectivas y escenarios futuros
La situación actual de la Aduana abre múltiples caminos posibles cuyas consecuencias trascienden los límites de un organismo administrativo. Si Velis retorna de su licencia y continúa en el cargo, deberá enfrentar la presión simultánea de grupos empresariales demandantes, la necesidad de resolver problemas operacionales críticos documentados en auditorías, y la expectativa del Gobierno de cumplir objetivos de reducción de estructura. Si su ausencia se convierte en permanente, la institución experimentará un nuevo cambio de conducción en menos de un año, lo que podría afectar la continuidad de políticas e iniciativas comenzadas. Un tercer escenario contempla la llegada de un nuevo director con un perfil diferente, posiblemente menos vinculado a estructuras históricas del organismo. Cada uno de estos escenarios tiene implicaciones para la capacidad operativa de control en puntos críticos como puertos y aeropuertos, para el combate a prácticas ilícitas, y para la recaudación de ingresos fiscales que dependen de la actividad aduanera. La resolución de esta incertidumbre definirá también el rumbo de la política estatal en torno a la reforma institucional y la capacidad del Ejecutivo para implementar cambios organizacionales sostenibles en organismos de complejidad histórica.
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