La jornada de competición en tierras extremeñas dejó en claro quién comanda la batalla por coronarse campeón mundial en la categoría reina del rally raid. Nasser Al Attiyah, el defensor del título planetario, aprovechó el escenario de la tercera prueba especial para reafirmar su supremacía y acercarse aún más a sus objetivos de temporada. En una jornada donde los 388 kilómetros de especial que conectaban Grandola con Badajoz —atravesando la frontera lusa hacia suelo español— pusieron a prueba máquina y pilotos, el qatarí demostró por qué ostenta la corona mundial con un rendimiento que le permitió dejar atrás a todos sus rivales más cercanos.

El escenario elegido para esta tercera jornada resultó ser uno de los más exigentes del calendario. La prueba especial más larga de toda la carrera aún no terminaba de definir sus contornos cuando ya había quedado claro que la competencia se resolvería entre unos pocos nombres. Lucas Moraes, el piloto brasileño que representa a Toyota en esta batalla, emergió como el principal perseguidor del qatarí durante buena parte de la jornada, acompañado en su intento por su copiloto hispanohablante Armand Monleón. Ambos manejaron cifras de rendimiento tremendamente parejas a las del campeón, aunque finalmente la experiencia y la consistencia de Al Attiyah les permitieron tomarle una ventaja que resultaría definitiva en los kilómetros finales.

Una batalla que se definió en los detalles

Lo que hizo especial esta jornada fue la manera en que los liderazgos alternaron a lo largo de los casi cuatrocientos kilómetros. Las posiciones no fueron nunca cómodas ni definitivas hasta las postrimerías de la prueba, con cambios constantes en la tabla de posiciones. En una cierta referencia intermedia, Yazeed Al-Rajhi, el piloto saudí respaldado por Overdrive Racing, llegó a ocupar el primer lugar, aunque por un margen tan escaso —apenas nueve segundos— que parecía casi anecdótico. Sin embargo, la inconsistencia propia del rally raid devolvería rápidamente a Moraes al liderato, situación que mantendría hasta los compases finales cuando Al Attiyah ejecutó su movimiento definitivo.

Entre tanto, Carlos Sainz, el experimentado piloto madrileño que busca recuperar la gloria mundial que alguna vez tuvo en sus manos, se mantuvo en una posición que podría calificarse como contendiente pero no protagonista. Sainz transitó la prueba en posiciones intermedias, generalmente ubicado en el quinto lugar cuando se miraban las clasificaciones parciales, con diferencias respecto al líder que rondaban los dos minutos y medio. Esta situación mantiene al español en el segundo puesto de la general, a una distancia de más de cuatro minutos del qatarí, lo que implica que todavía existe cancha para la remontada pero que el margen se está cerrando peligrosamente a favor del perseguidor.

El dominio parcial en categorías menores y las sorpresas motos

Mientras que en la categoría máxima se resolvía esta contienda de titanes, en los vehículos ligeros la historia presentaba tintes igualmente competitivos. Rokas Baciuska, acompañado por su navegante Oriol Vidal, no solo dominó ampliamente en su categoría Challenger sino que además completó la segunda mejor marca de toda la jornada, apenas superado por el propio Al Attiyah. Este desempeño coloca al dúo lituano-español en una posición privilegiada de cara a los compromisos venideros. Le pisaban los talones Joao Dias y posteriormente Luis Portela Morais, completando un podio en la categoría de vehículos reducidos que refleja la competencia feroz que impera en estos sectores del rally.

En el apartado de las motocicletas, fue Tosha Schareina, el piloto español, quien se llevó la gloria de la jornada frente a su público local. El madrileño completó la etapa con un rendimiento que le permitió sacarle una brecha considerable a su más próximo perseguidor, Sebastian Bühler, el representante de Hero que había mostrado fortaleza durante los primeros tramos pero que terminó cediendo ante el empuje final del español. El dominio de Schareina en la general ya es contundente, con una ventaja superior a los tres minutos y medio respecto al alemán, lo que le permite navegar con bastante comodidad de cara al cierre del rally.

El itinerario competitivo continuará su marcha en territorio extremeño durante la noche, con los participantes aprovechando para revisar máquinas, analizar datos y prepararse mentalmente para lo que vendrá. La penúltima prueba especial del BP Ultimate Rally-Raid Portugal demandará a todos los competidores un esfuerzo adicional de 253 kilómetros que los devolverá nuevamente hacia territorio portugués. Será el momento de verdad para quienes aún albergan esperanzas de voltear una tabla de posiciones que lentamente se va definiendo a favor de aquellos pilotos que mantienen consistencia y evitan los errores que en este tipo de competencias resultan casi siempre fatales para las aspiraciones de victoria.