Cuando el deporte motor piensa en grande, el resultado es un calendario como el que acaba de presentar el Campeonato del Mundo de Rally-Raid para la temporada 2024. Cinco pruebas, cuatro continentes, miles de kilómetros de desierto, barro, piedra y ripio, y en el medio de todo eso, Argentina. El Desafío Ruta 40, que se disputará entre el 2 y el 8 de junio, es una de las paradas confirmadas del campeonato más exigente del planeta en su disciplina, y eso no es un dato menor para el automovilismo nacional ni para quienes ven en las rutas patagónicas un escenario natural que pocos países del mundo pueden ofrecer. Lo que pasó en Al-Ula, Arabia Saudita, durante la presentación del calendario, no fue solo un anuncio deportivo: fue la confirmación de que Argentina sigue siendo un destino elegido por los mejores pilotos y organizadores del mundo.
Un recorrido global que arranca en el Dakar y no para
La temporada 2024 del W2RC —siglas del campeonato mundial de la especialidad— tiene como punto de partida inevitable al Rally Dakar, que se disputó entre el 5 y el 19 de enero en territorio saudí. La carrera más dura del planeta, aquella que durante décadas cruzó África y que luego migró a Sudamérica antes de instalarse en Medio Oriente, sigue siendo el gran escaparate de la disciplina. Desde allí, la caravana se desplaza a los Emiratos Árabes Unidos para el Abu Dhabi Desert Challenge, programado del 25 de febrero al 2 de marzo, una prueba que promete llevar a los participantes al corazón del Empty Quarter, uno de los desiertos más inhóspitos del mundo. Los organizadores anunciaron una novedad logística importante para esa edición: dos campamentos simultáneos, algo que nunca se había implementado antes, con el objetivo de reducir los costos de alojamiento para los equipos y pilotos.
La tercera fecha del campeonato es la única que se disputa en suelo europeo: el BP Ultimate Rally-Raid Transibérico, entre Portugal y España, del 2 al 7 de abril. La prueba arranca en Grandola, bordea Santiago do Cacém, cruza hacia Badajoz y recorre zonas como Villafranca de los Barros y Fregenal de la Sierra, para cerrar con una especial de 170 kilómetros en el punto de partida. Carlos Barbosa, su responsable, tiene la misión de garantizar que esta única parada europea del mundial sea a la altura de lo que la competencia exige. No es un dato menor que el campeonato elija la Península Ibérica como único representante continental: la región tiene una tradición importante en el rally-raid, con terrenos variados y un público apasionado.
Argentina, protagonista en junio con el Desafío Ruta 40
El caso argentino merece atención especial. El CAMOD Desafío Ruta 40 no es una prueba nueva en el circuito internacional, pero su inclusión en el calendario 2024 con fecha adelantada a junio —una decisión deliberada para empalmar mejor con las otras pruebas del campeonato— muestra una madurez organizativa que pocos eventos sudamericanos han logrado. Pablo Eli, responsable de la organización local, reconoció que uno de los objetivos centrales del trabajo previo fue reducir los costos de traslado para los equipos europeos, que históricamente tienen dificultades logísticas para competir tan lejos de sus bases. "Es complicado ir tan lejos de Europa", admitió sin rodeos, pero también destacó que el esfuerzo conjunto con los promotores del campeonato permitió encontrar soluciones concretas.
Los números de la edición anterior hablan solos: 115 participantes y más de 90 periodistas acreditados. Para un evento de estas características, en un país que no tiene la infraestructura logística de Arabia Saudita ni el presupuesto de los Emiratos, esas cifras representan un éxito genuino. Eli fue claro al respecto: el objetivo para 2024 es igualar o superar esos registros, con rutas renovadas que aprovechen la diversidad geográfica que la Argentina tiene para ofrecer. Y hay que decirlo: la Ruta 40 no es solo un nombre comercial. Es una de las rutas más largas del mundo, que recorre el país de norte a sur bordeando la Cordillera de los Andes, con paisajes que van desde la Puna jujeña hasta la estepa patagónica. Pocos escenarios en el mundo combinan tanta variedad y tanta dureza natural en un mismo corredor geográfico.
La historia del rally-raid en Argentina tiene raíces profundas. Durante los años en que el Dakar se disputó en Sudamérica —entre 2009 y 2019—, el país fue anfitrión en múltiples oportunidades, y ciudades como San Juan, Córdoba, Salta y Buenos Aires vivieron de cerca la llegada de esta caravana global. Aquel ciclo dejó una infraestructura organizativa, una comunidad de fanáticos y una experiencia acumulada que ahora el Desafío Ruta 40 hereda y potencia. No es casualidad que la Argentina siga siendo elegida: es el resultado de años de trabajo silencioso.
El cierre en Marruecos y el peso institucional detrás del campeonato
La temporada 2024 cerrará del 5 al 11 de octubre con el FRMM Rallye du Maroc, prueba que también está bajo la órbita de David Castera, el mismo director que conduce los destinos del Dakar. La doble función de Castera no es un detalle administrativo: implica una coherencia entre la prueba más importante del calendario y su cierre más esperado, el momento en que se coronarán los campeones mundiales de 2024. Marruecos tiene una larga tradición en el rally-raid africano, con terrenos que combinan dunas, pistas pedregosas y paisajes de una belleza brutal que los pilotos conocen bien.
En términos institucionales, el campeonato cuenta con el respaldo conjunto de la FIA —Federación Internacional del Automóvil— y la FIM —Federación Internacional de Motociclismo—, lo que garantiza que tanto autos como motos compitan bajo un mismo paraguas reglamentario. Yann Le Moenner, CEO de ASO, la empresa organizadora, fue contundente durante la presentación en Al-Ula al destacar el esfuerzo invertido para construir un calendario que sea espectacular pero también seguro. La seguridad, en una disciplina que históricamente ha cobrado vidas, no es un slogan vacío: es el resultado de años de reformas, protocolos y tecnología aplicada. Además, durante el evento se anunció un nuevo acuerdo de tres años con Rebellion, lo que suma respaldo comercial a una competencia que necesita financiamiento para seguir creciendo.
Lo que este calendario representa, más allá de los kilómetros y las fechas, es una apuesta concreta por la globalización de una disciplina que durante décadas fue percibida como exclusiva o lejana. Que Argentina tenga un lugar garantizado en ese mapa no es solo una buena noticia para los aficionados locales: es una señal de que el país tiene condiciones reales para competir en el mundo del deporte motor de alto nivel. La pregunta que queda abierta es si esta visibilidad internacional se traducirá en mayor apoyo local, en más sponsors nacionales, en más pilotos argentinos compitiendo en el campeonato. Porque de poco sirve ser sede del mundo si los propios no pueden subirse a la largada.



