Cuando un campeón del mundo no puede salir a defender su título porque su propia fábrica decidió no inscribirse en el campeonato, algo importante está pasando en el mundo del motociclismo off-road. Eso es exactamente lo que le ocurre a Luciano Benavides, el piloto salteño que viste los colores de Husqvarna y que ganó el Campeonato del Mundo de Rally-Raid en 2023, pero que en 2024 verá cómo su marca no competirá en el calendario completo del W2RC (World Rally-Raid Championship). La decisión del Grupo KTM de retirarse parcialmente del circuito mundial cambia el mapa de fuerzas en una disciplina que viene creciendo en popularidad y donde la pelea de marcas es tan importante como la de los pilotos.

Una decisión que sacude el paddock de las motos

El Grupo KTM, con sede en Mattighofen, Austria, nuclea bajo su paraguas corporativo a tres marcas con identidades propias pero con tecnología y estructura compartida: KTM, GasGas y Husqvarna. Las tres tienen presencia activa en el rally-raid de élite y, hasta ahora, habían competido de manera regular en el calendario mundial. Sin embargo, la confirmación de que ninguna de las tres participará en la temporada completa del W2RC 2024 cayó como un balde de agua fría en el ambiente. La única excepción será el Rally Dakar, que se disputa entre el 5 y el 19 de enero en Arabia Saudí, donde sí estarán presentes con toda su artillería. El resto de las pruebas del año —el Abu Dhabi Desert Challenge en febrero, el BP Ultimate Rally-Raid Transibérico en abril, el Desafío Ruta 40 en junio y el Rallye du Maroc en octubre— quedarán fuera de sus planes, salvo que en algún momento decidan inscribirse de manera puntual.

Esta movida no es menor si se tiene en cuenta el peso histórico del grupo austriaco en el rally-raid mundial. KTM acumula más de 20 victorias en el Rally Dakar desde el año 2001, convirtiéndose en la marca más ganadora de la historia de la prueba más dura del planeta. Su dominio en la categoría de motos fue casi absoluto durante dos décadas, hasta que la llegada de Honda y luego de GasGas, Husqvarna y otros fabricantes rompió ese monopolio. Que ahora el grupo elija salir parcialmente del escenario mundial es una señal que el mundo del motor no puede ignorar.

Benavides, campeón sin red de protección

El caso más llamativo entre los afectados es el de Luciano Benavides. El piloto oriundo de Salta conquistó el título del W2RC en 2023 con Husqvarna y llegaba a esta temporada con la misión de revalidar esa corona. Pero la ecuación es complicada: si su marca no compite en todas las fechas del campeonato, la acumulación de puntos necesaria para retener el título se vuelve prácticamente imposible. En el mundo del automovilismo y el motociclismo deportivo, no presentarse a correr equivale a ceder terreno de manera directa. Los rivales que sí estén inscriptos en cada prueba tendrán ventaja matemática desde el arranque.

A eso se le suma un panorama físico complicado para Benavides. El salteño viene de atravesar una seguidilla de lesiones que pusieron en duda incluso su participación en el Dakar: primero sufrió una fractura de fémur tras el Dakar del año pasado, luego se lastimó la muñeca en julio y, para cerrar el año, se fracturó el peroné en diciembre. Llegar al punto de largada del Dakar ya es en sí mismo un logro de voluntad y recuperación. Competir al máximo nivel, con ese historial reciente, agrega otro nivel de dificultad. Pese a todo, el piloto argentino se mantiene en carrera y se postula como uno de los candidatos, aunque sin estar al cien por cien físicamente.

Su hermano Kevin Benavides, que corre para KTM, también tendrá protagonismo en el Dakar saudí. Kevin fue el campeón de la prueba en su edición de 2021 y llega acompañado por el experimentado australiano Toby Price, bicampeón del Dakar en 2016 y 2019. Sin embargo, el grupo austriaco también lamenta una baja sensible: Matthias Walkner, el piloto austríaco ganador del Dakar 2018, no podrá estar en Arabia Saudí tras sufrir un accidente que lo dejó fuera de combate.

El resto del equipo y la incertidumbre del calendario

El impacto de esta decisión no recae únicamente sobre los hermanos Benavides. Otros pilotos que orbitan alrededor del grupo austriaco quedan en una situación de incertidumbre similar. Sam Sunderland, el británico campeón del Dakar en 2017 y 2022 que compite con GasGas, y su compañero australiano Daniel Sanders, también verán limitadas sus chances de pelear por el título mundial. Lo mismo sucede con Michael Docherty, compañero de Luciano Benavides en Husqvarna, que aspiraba a su primera corona en el campeonato. Para todos ellos, la participación en las pruebas restantes del W2RC quedará supeditada a decisiones que tomará la estructura del grupo caso por caso, sin una inscripción formal en el campeonato.

Lo paradójico es que, en cada carrera donde sí aparezcan, las motos del grupo austriaco competirán sin las ataduras propias de quien tiene un campeonato que defender punto a punto. Eso puede significar una actitud más libre y agresiva en pista, aunque sin el respaldo organizativo y logístico que implica estar inscripto de manera regular en una competencia por etapas que demanda una planificación detallada a lo largo de todo el año.

Un escenario que abre puertas a los rivales

La ausencia parcial del grupo KTM es, inevitablemente, una oportunidad para las marcas competidoras. Honda, con su estructura Red Bull y pilotos como Ricky Brabec o Pablo Quintanilla, y Yamaha, que viene apostando fuerte a la categoría, tendrán un camino más despejado para acumular puntos a lo largo del año. También las marcas con menor presupuesto pero con pilotos consistentes pueden encontrar en esta coyuntura una ventana que en otras circunstancias estaría cerrada.

El W2RC es un campeonato relativamente joven —fue creado en 2022 bajo el auspicio de la FIM y la FIA— y todavía está construyendo su identidad y su base de seguidores. La ausencia de uno de los grupos más poderosos del paddock en buena parte del calendario puede afectar el nivel de competencia percibida y, en consecuencia, el interés del público y de los patrocinadores. Al mismo tiempo, podría abrir una discusión más profunda sobre el modelo de participación en campeonatos de este tipo y sobre si el calendario actual resulta sostenible económica y logísticamente para todas las marcas.

Las consecuencias de esta decisión se irán leyendo a lo largo de los meses. Si los pilotos del grupo KTM aparecen en alguna fecha adicional del calendario, el panorama puede cambiar. Si no lo hacen, el título de 2024 se definirá entre quienes sí asumieron el compromiso completo. Para Luciano Benavides, la situación es un desafío doble: recuperarse físicamente y encontrar la manera de competir por una corona que ganó, pero cuya defensa su propia estructura no le garantiza. Para el campeonato en su conjunto, la pregunta es si puede sostener su crecimiento cuando uno de sus actores principales decide mirar desde afuera durante buena parte del año.