En el corazón de la Patagonia, lejos del ruido mediático de las grandes metrópolis, se gestó durante los últimos veinticinco años uno de los proyectos empresariales más ambiciosos de la región. Dos hermanos formados en disciplinas técnicas lograron edificar un conglomerado económico que hoy opera en múltiples frentes: desde servicios altamente especializados en la industria petrolera hasta comercio minorista, farmacéutico y comunicacional. Lo relevante no radica solamente en la magnitud de lo construido, sino en cómo dos profesionales que mantuvieron deliberadamente un perfil discreto lograron posicionarse como proveedores estratégicos para los principales actores del sector energético nacional. Su trayectoria ilustra un fenómeno menos visible pero decisivo en la economía regional: la consolidación de empresas locales capaces de competir y ganar licitaciones frente a firmas multinacionales establecidas.

Origen humilde y formación técnica como punto de partida

Carlos y Sergio Pérez nacieron en el contexto de una familia de trabajadores rurales. Su padre, chacarero de la localidad de Vista Alegre —ubicada aproximadamente treinta kilómetros al oeste de la capital neuquina—, legó a sus hijos una ética de trabajo y precisión. Ambos cursaron sus estudios secundarios en la Escuela Técnica Nacional de Enet número uno, institución que brinda formación orientada hacia disciplinas industriales. Posteriormente, eligieron carreras universitarias en la Universidad Nacional del Comahue: Carlos se especializó en ingeniería civil mientras que Sergio optó por ingeniería química. Esta combinación de saberes resultaría determinante para el tipo de emprendimientos que después desarrollarían. La formación técnica no fue un detalle menor; permitió que ambos comprendieran a fondo la arquitectura de los procesos industriales que luego integrarían en sus negocios.

Apenas completaron sus estudios superiores, los hermanos Pérez comenzaron a materializar sus primeros proyectos. No se lanzaron a la especulación ni buscaron atajos; en cambio, cimentaron sus operaciones sobre conocimiento específico de procesos productivos. Quienes han trabajado con ellos coinciden en describirlos como profesionales de estilo riguroso, exigentes con los detalles y cuidadosos al momento de negociar números con clientes y proveedores. Sin embargo, el ambiente interno de sus empresas ha merecido caracterizaciones distintas: algunos lo describen como denso, casi sofocante, indicador quizás de una gestión atravesada por altos estándares de exigencia.

OPS: la empresa que posicionó a los hermanos en el podio petrolero

El núcleo de la expansión de los hermanos Pérez reside en Oilfield Production Services —OPS—, empresa fundada en el año 2001 que se especializa en proyectos llave en mano para las industrias del gas y el petróleo. La compañía, bajo la dirección de Carlos —conocido informalmente como "Charly" en los círculos extractivos—, se enfoca en la construcción de instalaciones de superficie, sistemas de tuberías de transporte y recipientes presurizados. Los inicios fueron modestos: obras civiles desarrolladas en las provincias de Río Negro y Neuquén, con contrataciones ligadas principalmente a la empresa estatal YPF. El salto cualitativo llegó cuando ganaron la licitación para fabricar plantas compresoras destinadas al gasoducto que, en su denominación actual, lleva el nombre de Perito Moreno —antiguamente identificado con el nombre del ex presidente fallecido en 2010—.

A partir de ese punto de inflexión, OPS consolidó su reputación. Las cifras hablan por sí solas: desde su constitución, la empresa ha ejecutado la construcción de 1.200 kilómetros de sistemas de conducción de hidrocarburos, completado 780 proyectos específicos y generado empleo para aproximadamente 4.000 trabajadores distribuidos en ocho bases operativas. El cartera de clientes revela la envergadura alcanzada: entre los contratantes figuran corporaciones como Shell, Pampa Energía, Pluspetrol, Oldeval, Chevron y Vista. Estas asociaciones no son casuales; responden a evaluaciones rigurosas sobre capacidad técnica, cumplimiento de plazos y capacidad financiera. La presencia de tales empresas en la nómina de clientes funciona como aval implícito de las competencias de OPS.

La actividad de OPS adquirió una relevancia estratégica particular en el contexto de Vaca Muerta, el yacimiento no convencional que representa la última esperanza energética argentina para las próximas décadas. Durante 2023, el consorcio Oldeval —integrado por YPF, Pampa Energía, Tecpetrol, Pluspetrol, PAE y Chevron— adjudicó a OPS la responsabilidad de construir 258 kilómetros del nuevo oleoducto denominado "Duplicar Plus", que conectará las instalaciones de extracción en Neuquén con la terminal portuaria ubicada en Puerto Rosales, Punta Alta. Esta obra resulta crítica porque la producción de petróleo desde Vaca Muerta enfrenta actualmente un cuello de botella: la red de transporte existente no posee la capacidad suficiente para evacuar toda la producción potencial. Ampliar esa capacidad equivale a desbloquear una fuente sustancial de divisas para el país. Durante 2024, OPS alcanzó otro hito cuando fabricó para YPF dos separadores bifásicos —equipos especializados cuya función consiste en segregar el petróleo del gas cuando ambos llegan mezclados desde el pozo—. Estos dispositivos fueron incorporados a los proyectos más recientes de YPF en Vaca Muerta.

El megaproyecto de gas natural licuado y la competencia internacional

A mediados de abril de 2024, OPS ganó una licitación de particular significancia: la construcción de la planta compresora intermedia que forma parte del megaproyecto de gas natural licuado —GNL— impulsado por el consorcio Southern Energy. El monto estimado de la adjudicación alcanzó los 95 millones de dólares. En este proceso competitivo, la oferta de OPS superó a otras firmas con trayectoria en el ramo, entre ellas Sacde, BTU, Pecom y Contreras Hermanos. La unanimidad en la resolución de la adjudicación sugiere que la propuesta técnica y económica de OPS fue considerada superior por los evaluadores. Este resultado refuerza la posición de los hermanos Pérez como proveedores confiables incluso cuando compiten contra empresas con décadas de operación en el sector.

La diversificación: del petróleo a la farmacia, la gastronomía y los medios

Paralela a la consolidación de OPS, los hermanos Pérez expandieron sus operaciones hacia sectores distintos del energético. Bajo la marca Global, desarrollaron una cadena de farmacias con planes de cobertura regional que abarca toda la Patagonia. Como complemento, adquirieron chacras, plantas de refrigeración y galpones de empaque en el Alto Valle mediante la empresa Global Fresh, movimientos que sugieren una estrategia de integración vertical en el ramo agroalimentario. A estas iniciativas se suman otras: el corralón de construcción Ferromundo, la droguería mayorista Farmaquén, un establecimiento hotelero bajo la denominación Global y un restaurante bautizado Casablanca. Sumado a esto, operan trece estaciones de servicio bajo las banderas de YPF y Puma, lo que les permite participar en la cadena de comercialización de combustibles.

Sin embargo, la adquisición que mayor visibilidad pública ha generado fue la compra, hace aproximadamente un año, del diario Río Negro a la familia Rajneri. Este periódico representa la publicación de mayor circulación e influencia en la provincia homónima. Sergio Pérez asume la responsabilidad de supervisar este brazo mediático, que constituye una plataforma tanto informativa como de influencia pública. De hecho, cuando diversos medios nacionales intentaron contactar a los hermanos para profundizar en sus operaciones, recibieron una respuesta categórica: solo otorgarían información a través de Río Negro. La compra del diario, entonces, puede interpretarse no solo como una inversión comercial sino también como un mecanismo de control sobre la narrativa pública respecto de sus actividades.

Implicancias y perspectivas futuras del fenómeno Pérez

La trayectoria de Carlos y Sergio Pérez ejemplifica varios fenómenos simultáneos en la economía argentina contemporánea. Primero, ilustra cómo empresarios locales con formación técnica sólida pueden competir exitosamente en sectores de alta complejidad frente a corporaciones multinacionales. Segundo, demuestra la viabilidad de estrategias de crecimiento basadas en la precisión operativa, el bajo perfil y la reinversión de ganancias en lugar de la búsqueda de visibilidad mediática inmediata. Tercero, muestra el proceso de diversificación empresarial típico de emprendedores que consolidan fortunas en un sector y las redireccionen hacia otros rubros menos volátiles.

No obstante, el modelo de expansión de los hermanos Pérez abre interrogantes sobre diversos aspectos. La integración vertical en cadenas de suministro energético, la acumulación de bases operativas, y la participación en proyectos de envergadura nacional plantean cuestiones sobre dependencia de decisiones regulatorias y sobre continuidad en contextos de cambios políticos. La compra de un medio de comunicación agrega una dimensión adicional: la capacidad de incidir sobre la percepción pública de cuestiones que afecten sus intereses. Por otra parte, la descripción del ambiente laboral en sus empresas como "denso y asfixiante" sugiere posibles tensiones internas que podrían o no representar un factor de fragilidad en el largo plazo. Finalmente, la expansión hacia sectores tan diversos —farmacéutico, hotelero, gastronómico, agrícola y mediático— tanto puede interpretarse como un signo de solidez financiera y visión empresarial como de una búsqueda de dispersión de riesgos ante la volatilidad del sector hidrocarburífero, particularmente sensible a fluctuaciones de precios internacionales y decisiones de política energética nacional.