Mientras el ecosistema de inversión en Argentina enfrenta desafíos macroeconómicos persistentes, un puñado de fundadores con visión estratégica logró captar recursos frescos de fondos de capital de riesgo tanto nacionales como extranjeros. El denominador común de estos tres proyectos apunta en una dirección clara: potenciar actividades económicas tradicionales mediante herramientas tecnológicas disruptivas que reduzcan costos, mejoren eficiencia operativa y generen nuevas fuentes de ingresos. En total, estas iniciativas sumaron más de seis millones de dólares en financiamiento durante los últimos meses, consolidando una tendencia que sugiere que el capital de riesgo está identificando oportunidades tangibles en la transformación digital de sectores primarios que históricamente permanecieron fuera del radar de la innovación tecnológica.

Minerales críticos: la apuesta por la autonomía de suministro occidental

En el barrio porteño de Almagro funciona una oficina que alberga uno de los proyectos más ambiciosos del portafolio tecnológico local. Se trata de Alkemio, una desarrolladora especializada en procesos de recuperación y separación de tierras raras, que acaba de cerrar una vuelta de financiamiento que alcanzó los dos millones de dólares. Detrás de esta operación se alinearon inversores de diversas procedencias geográficas: el fondo estadounidense VU Venture Partners, los mexicanos Dalus Capital y Amplifica Capital, y desde Argentina participaron VX Ventures, GRIDX y Dragones Venture Partners, además de redes de inversionistas ángeles como Epic Angels y AngelHub.

El proyecto fue fundado hace poco menos de dos años por tres científicos —Federico Pereyra Bonnet, Lorena Molina Calderon y Ailín Svagzdys— que recientemente incorporaron a Ángel Centeno como socio y nuevo ejecutivo principal. Antes de esta ronda relevante, la compañía ya había accedido a 400.000 dólares provenientes de GRIDX y del programa de aceleración SkyDeck de la Universidad de California-Berkeley, lo que evidencia que el proyecto venía demostrando tracción y validación de mercado desde sus inicios. El núcleo de su propuesta consiste en un conjunto de módulos diseñados para refinar minerales de la familia de las tierras raras mediante procedimientos innovadores que distinguen su solución en un mercado global altamente concentrado.

La relevancia estratégica de estos minerales radica en sus aplicaciones industriales de punta. El 95% de la demanda mundial de tierras raras se canaliza hacia la fabricación de imanes permanentes, componentes fundamentales para sectores que definen el presente y el futuro económico: la movilidad eléctrica, los parques eólicos, la infraestructura necesaria para sistemas de inteligencia artificial, procedimientos médicos de alta complejidad, y tanto la industria aeroespacial como la de defensa. La proyección de demanda es ascendente: desde 2015 hasta hoy, la necesidad de estos recursos se duplicó, y los analistas estiman que para el cierre de esta década habrá un incremento adicional de un tercio. Este crecimiento obedece a que los imanes permanentes —particularmente aquellos compuestos por neodimio y praseodimio con trazas de disprosio y terbio— resultan imprescindibles para lograr miniaturización y control eficiente del movimiento en aplicaciones tecnológicas cada vez más sofisticadas.

Sin embargo, existe un cuello de botella geopolítico que genera inquietud en Occidente. China controla el 60% de la extracción global y domina el 91% del refinamiento mundial de estos minerales, lo que la posiciona como actor central en una cadena de suministro crítica para tecnologías estratégicas. Esta realidad ha impulsado la búsqueda acelerada de métodos alternativos de separación que disminuyan la dependencia de operadores chinos. La solución que propone Alkemio se construye sobre procesos químicos sofisticados: combina lixiviación mediante ácidos orgánicos con técnicas de separación selectiva basadas en ligandos funcionalizados, todo ello operando en condiciones acuosas sin recurrir a solventes orgánicos. Este enfoque contrasta radicalmente con los métodos convencionales, que requieren inversiones colosales de capital inicial y generan pasivos ambientales severísimos —residuos radiactivos y lixiviados ácidos que persisten en los ecosistemas durante décadas—.

Los números que sostienen la propuesta de Alkemio resultan atractivos para operadores industriales y gobiernos interesados en alternativas. La tecnología promete reducir aproximadamente un 80% del gasto de capital requerido y alrededor del 20% de los costos operativos, incluyendo la gestión de residuos. Svagzdys, quien encabeza los procesos de investigación y desarrollo en la firma con un equipo actual de siete empleados, explicó que los recursos captados en esta ronda se destinarán a ampliar el catálogo de ligandos selectivos —moléculas que se unen a átomos metálicos permitiendo su aislamiento—, lo que habilitaría recuperar un espectro más diverso de elementos. Este avance es crucial para ampliar las posibilidades comerciales. La startup ya está operando bajo acuerdos de confidencialidad con quince socios internacionales que incluyen desde extractoras mineras hasta plantas de reciclaje e instalaciones de procesamiento industrial. De ese conjunto de colaboradores, ha conseguido seis cartas de intención formales y está ejecutando múltiples pruebas de concepto.

El cronograma proyectado contempla la instalación de la primera unidad comercial en un lapso de veinticuatro meses. La estructura de ingresos combinaría concesión de licencias tecnológicas, venta de los módulos físicos, y flujos de regalías e insumos recurrentes. Más ambiciosamente, la empresa aspira a trascender su rol inicial como proveedora de tecnología para operar directamente centros de reciclaje que procesen fuentes secundarias de minerales, posicionándose así en los eslabones de mayor valor agregado de la cadena global. Rogelio de los Santos, cofundador del fondo inverssor Dalus Capital, justificó el respaldo al proyecto señalando que "Alkemio ofrece una solución disruptiva, una tecnología modular, sustentable y de bajo costo que permite refinar directamente en la mina, alcanzando niveles de pureza y recuperación competitivos con los procesosmás avanzados del mundo".

Digitalización agrícola: convirtiendo commodities en activos financieros certificables

A inicios de 2022, cuatro emprendedores —Delfín Uranga, Osvaldo Ivani, Martín López Saubidet y Jose Domínguez— fundaron SiloReal, una agtech que comenzó con un objetivo acotado: digitalizar granos almacenados en silos y bolsas. Ese proyecto inicial evolucionó hacia algo cualitativamente distinto. Hoy la plataforma ofrece una infraestructura tecnológica que permite convertir granos, cabezas de ganado y productos lácteos en activos verificables, asegurables y financiables sin necesidad de trasladarlos de su ubicación. Recientemente, la compañía concretó una ronda de inversión de 2,5 millones de dólares liderada por fondos de capital de riesgo como Draper Cygnus, Xperiment, Innventure, Galicia Ventures y byma Ventures. En la operación también participaron el Club de Ángeles del IAE, comercializadoras de granos como Lartirigoyen y fyo, y el estudio jurídico brasileño Reis Advogados.

Este nuevo capital eleva el financiamiento acumulado de SiloReal a cuatro millones de dólares, un respaldo que llegó luego de que la empresa demostrara resultados cuantitativos significativos. El corazón de la solución es un estándar tecnológico denominado VRR (Verificación Remota y Recurrente de los Activos del Agro), que permite validar a distancia la identidad, existencia y estado legal de productos físicos almacenados. Esta certificación es la que transforma commodities tradicionales en activos digitales que pueden servir como garantía para obtener créditos, contratar coberturas de seguros, o realizar transacciones comerciales. Uranga explicó el enfoque: "Comenzamos digitalizando granos almacenados en silos y bolsas y hoy proveemos infraestructura tecnológica que permite convertir tanto granos como cabezas de ganado y productos de lechería en activos verificables, asegurables y financiables, sin moverlos de su ubicación".

Los indicadores operativos de SiloReal reflejan una penetración creciente en los mercados donde opera. La plataforma ha digitalizado 528 millones de dólares en activos —más de 9.000 unidades— ha facilitado 3,1 millones de dólares en contratos de seguros, ha procesado 2,2 millones de dólares en operaciones crediticias, y genera un millón de dólares en ingresos recurrentes anuales entre sus operaciones en Argentina y Brasil. Este desempeño sustenta un modelo de negocio diversificado basado en comisiones por monitoreo, administración de contratos electrónicos, y participación en los flujos financieros y comerciales del ecosistema. La clientela incluye instituciones financieras como Nera, Galicia, Santander, A3 y La Segunda, aseguradoras como Galicia Seguros y RUS, operadores del sector agrario como Cofco, fyo, Lartirigoyen, La Bragadense y Negocio de Granos, además de plataformas especializadas como Agrology.

Uranga subrayó que la operatoria se construye sobre un enfoque API-first, que posibilita integrarse fluidamente con bancos, aseguradoras, compradores y plataformas sin necesidad de replicar infraestructura. Con los nuevos fondos, la compañía planea fortalecer su capacidad de verificación, acelerar la integración con instituciones financieras, y ampliar su equipo actual de veinte personas, particularmente en las áreas de tecnología y negocios. El objetivo declarado es transitar desde una etapa de validación de casos de uso hacia una fase de escalamiento regional.

El contexto macroeconómico en el que opera SiloReal es revelador del potencial de mercado que identifica. El segmento que intersecta agtech, insurtech y fintech está experimentando una expansión acelerada en toda América Latina, con un volumen de mercado que asciende a aproximadamente 600.000 millones de dólares. Solo el mercado crediticio agrario —entre Argentina y Brasil— alcanza 400.000 millones de dólares. Según Uranga, el mercado histórico carecía de "instrumentos que dieran respaldo a esas operaciones, para conseguir mejores plazos, montos y tasas de interés, pero hasta ahora estos activos físicos no entraban en la ecuación". Ignacio Plaza, cofundador del fondo Draper Cygnus, caracterizó la agtech como una "oportunidad estructural" al convertir productos e insumos subutilizados como colateral en una clase de activo financiero sin precedentes. Plaza además vislumbró nuevas posibilidades: "La tokenización de estos activos puede potenciar aún más su liquidez y trazabilidad", lo que podría expandir drásticamente el acceso al financiamiento en sectores neurálgicos de la economía rural.

Gestión ganadera: automatización integral del feedlot a la cadena de valor

Cattler es una startup con presencia compartida entre Buenos Aires y Lincoln, Nebraska, que acaba de recibir una inyección de capital de dos millones de dólares. La operación contó con el respaldo de fondos estadounidenses como Homegrown Capital, Grit Road Partners, Invest Nebraska y SDH Capital, además del fondo argentino Innventure. Este hito sitúa al financiamiento acumulado desde la creación de la compañía en 2019 en 4,5 millones de dólares. El proyecto es liderado por Ignacio Albornoz, junto con Martín Garbulsky y Ezequiel Conti. Albornoz, además de empresario, es investigador en Economía Agropecuaria en la CEPAL e integrante de una familia con tradición ganadera, lo que le proporciona perspectiva privilegiada sobre los desafíos operativos del sector.

La solución que Cattler ofrece es una plataforma móvil y en la nube diseñada para operación y gestión de explotaciones ganaderas, inicialmente enfocada en feedlots pero en proceso de expansión hacia la ganadería de base pastoril. Su propuesta de valor radica en la capacidad de centralizar en un único lugar una serie de procesos críticos que tradicionalmente operan de manera fragmentada. La herramienta concentra recolección de datos, integración con sistemas de terceros, operaciones en tiempo real y gestión económica, adaptándose tanto a productores pequeños como a establecimientos de gran escala. Albornoz explicó: "El sistema concentra toda la recolección de datos, la integración con sistemas de terceros, la operación misma y la gestión económica en una herramienta que se adapta tanto a pequeños productores como a grandes establecimientos".

En términos funcionales, Cattler permite monitorear en tiempo real los protocolos de alimentación y sanidad, los movimientos de hacienda y control de stock, así como la gestión de compras, facturación y cuentas corrientes para operaciones de feedlot. Ofrece además conectividad directa con básculas, lectores electrónicos y software contable, eliminando la necesidad de ingresos manuales de información. El impacto económico proyectado por la plataforma es significativo: promete optimizar entre una y tres horas diarias de labor mediante carga automática de datos, y simultáneamente reducir costos de entre el 5% y el 15% en el uso de insumos y fármacos. La propuesta se complementa con servicios de valor agregado basados en análisis de datos, como gestión de riesgos y servicios de compraventa de ganado y alimentos.

Los números operacionales de Cattler sugieren una trayectoria de crecimiento sostenida. Actualmente la compañía procesa diariamente