Los engranajes de una operación de alcance continental se ponen en movimiento en las entrañas del yacimiento no convencional más importante del hemisferio occidental. Harold Hamm, patriarca de Continental Resources y una de las figuras más influyentes de la industria extractiva estadounidense, está en conversaciones de alto nivel para incrementar su participación en las operaciones que se despliegan en territorio argentino. La jugada empresarial involucra a José Luis Manzano y sus socios en Phoenix Global Resources, quienes controlan activos petroleros estratégicos en la región patagónica. De concretarse los acuerdos, se abriría un nuevo capítulo en la concentración de inversiones extranjeras en uno de los mayores depósitos de crudo del planeta, simultáneamente con un proceso de integración vertical sin precedentes que pretende conectar la extracción, el refinamiento y la comercialización de combustibles bajo un mismo paraguas empresarial.

Las negociaciones que caracterizan esta etapa responden a múltiples formatos posibles. Continental Resources estaría considerando tanto inyectar capital fresco en Phoenix Global Resources como adquirir bloques petroleros específicos, en una maniobra que le permitiría convertirse en accionista minoritario de la estructura existente. Lo que permanece descartado por ahora es un traspaso total de los activos, según han señalado personas con conocimiento directo del proceso. El contexto de estas conversaciones revela ambiciones que trascienden la mera explotación de recursos: la intención explícita es desarrollar en conjunto las áreas de petróleo no convencional que Phoenix posee en Neuquén y Río Negro, territorios donde la compañía ya despliega operaciones pero donde existe margen significativo para expansión exponencial. Hamm ha demostrado su interés en Argentina no solo a través de estas negociaciones sino mediante movimientos corporativos concretos realizados en los últimos meses, consolidando una presencia cada vez más gravitante en la región.

Los movimientos previos: la estrategia de acumulación de activos

Antes de estas conversaciones sobre participación accionaria, el magnate petrolero ya había materializado adquisiciones relevantes. A finales del año 2025, Continental Resources compró el noventa por ciento del área denominada Los Toldos II Oeste, una operación que le permitió posicionarse adyacente a los nuevos emprendimientos de Techint. Esta transacción, que implicó la compra de activos a Pluspetrol, no fue comunicada públicamente en términos de monto ni reportada ante la Comisión de Bolsa y Valores estadounidense. El inicio del año 2026 trajo consigo nuevas movidas estratégicas: Continental adquirió el veinte por ciento de los bloques Coirón Amargo Sureste, Bandurria Centro, Aguada Cánepa y Loma Guadalosa, un portafolio disperso geográficamente entre Neuquén y Río Negro que le fue transferido por Pan American Energy a cambio de compromisos de aceleración en los tiempos de desarrollo e inyección de recursos. Esta cadena de adquisiciones evidencia una estrategia deliberada de Hamm para transformar su presencia en Vaca Muerta de puntual a sistémica, acumulando participaciones en múltiples áreas que le otorgan flexibilidad operativa y posibilidades de sinergia.

El trayecto que llevó a estas negociaciones actuales también debe contextualizarse en encuentros diplomáticos de alto nivel. A mediados de 2025, Hamm mantuvo una reunión con el presidente Javier Milei, un encuentro que señalizó la apertura gubernamental hacia inversiones petroleras de gran escala y la recepción favorable que tal capital extranjero encontraría en la administración nacional. Estos contactos políticos funcionan como catalizadores para operaciones de envergadura, transmitiendo certidumbre regulatoria a los actores económicos internacionales. En paralelo, el ecosistema empresarial local donde Manzano, Daniel Vila y Mauricio Filiberti operan ha estado gestando sus propios planes de integración que ahora convergen con las aspiraciones de expansión de Continental.

La conexión vertical: de Mercuria a Shell, de Edenor a los surtidores

Lo que distingue este escenario de negociaciones es que no se trata simplemente de un juego de compra-venta de bloques petroleros tradicional. Mercuria, la comercializadora suiza de materias primas, acaba de adquirir por 1.420 millones de dólares la operación que Shell mantenía en Argentina, incluyendo una refinería e infraestructura de distribución compuesta por casi novecientas estaciones de servicio. Esta compra genera un eslabón crucial en una cadena de valor que los socios argentinos pretenden consolidar. La estrategia de Manzano, Vila y Filiberti contempla vender una porción de esta adquisición a Edenor, la distribuidora eléctrica que estos empresarios controlan, permitiendo así que dicha empresa amplíe significativamente su alcance comercial. La idea central es integrar verticalmente el negocio energético: producción de petróleo crudo en Vaca Muerta, su transformación en combustibles mediante refinación, y venta al público en las estaciones de servicio de la ex red Shell. A esto se suma un componente de futuro: la instalación de cargadores para vehículos eléctricos en esas mismas estaciones, permitiendo que Edenor comercialice energía eléctrica a través de la infraestructura que está en proceso de concentración. Este modelo representa una apuesta por capturar múltiples eslabones de la cadena energética dentro de una estructura empresarial unificada.

En el contexto actual de Argentina, donde la inversión extranjera directa en sectores estratégicos es buscada activamente por las autoridades y donde el sector petrolero representa una fuente crucial de divisas, estas maniobras de concentración accionaria y de integración vertical adquieren dimensiones políticas además de puramente empresariales. Hamm, cuya fortuna personal es estimada en 16.000 millones de dólares, posee los recursos para convertirse en jugador determinante no solo en Vaca Muerta sino en la morfología del mercado energético rioplatense. Continental Resources, aunque sea clasificada como empresa "independiente" en la jerga petrolera norteamericana -es decir, sin posesión de refinerías ni estaciones de servicio propias-, genera una producción promedio de 456.000 barriles de petróleo equivalentes diarios, cifra en la que 247.000 corresponden a crudo puro. Para dimensionar: esta cifra es prácticamente equiparable a la producción de YPF, la empresa estatal argentina, que ronda los 525.000 barriles equivalentes diarios. Aunque Continental sea considerada pequeña dentro del contexto estadounidense de producción petrolera, su escala en Argentina sería transformadora.

Phoenix Global Resources, por su parte, ha trazado un horizonte de inversiones por 6.000 millones de dólares en Vaca Muerta durante los próximos años, con el objetivo explícito de triplicar su producción actual, alcanzando los ochenta mil barriles diarios cuando finalice esta década. Estas cifras no son decorativas: representan un compromiso de capital de magnitud que requiere no solo acceso a financiamiento internacional sino también estabilidad regulatoria y marcos contractuales claros. La entrada de Continental como accionista o como inversor de capital en Phoenix potenciaría significativamente estos planes, dotándolos de recursos superiores y de una estructura corporativa de mayor envergadura. Las conversaciones actuales deben interpretarse dentro de este contexto de expansión planeada: Hamm y sus equipos no buscan simplemente comprar activos ya existentes, sino financiar y acelerar el desarrollo de capacidad productiva nueva.

A medida que estos movimientos se consoliden o se descarten en los próximos meses, sus implicancias se irradiarán hacia múltiples direcciones. Una eventual participación accionaria de Continental en Phoenix Global Resources significaría que una corporación estadounidense de gran peso tendría decisión sobre la trayectoria de inversiones en uno de los yacimientos más relevantes del planeta. Esto podría resultar en mayores inyecciones de capital, aceleración de desarrollo y aumento de producción exportable; escenarios estos que generarían más divisas para Argentina y empleo sectorial. Simultáneamente, la integración vertical que Manzano y su círculo buscan concretar a través de Edenor determinaría que la cadena completa de energía -desde el pozo hasta el cliente final- estaría bajo control accionario concentrado, lo cual presenta tanto eficiencias operativas como interrogantes respecto a competencia en mercados finales. Las autoridades regulatorias, los competidores desplazados y los consumidores observarán cómo estas estructuras impactan precios, disponibilidad de combustibles y acceso a energía en los próximos años.