El movimiento que abrió la caja de Pandora

En los próximos días, un tribunal federal en suelo norteamericano recibirá declaraciones de personas que durante años operaron en la trastienda de la Asociación del Fútbol Argentino. El movimiento no es menor: representa un punto de quiebre en una investigación que ya ha despertado el interés de agencias de seguridad estadounidenses y que pivotea alrededor de un esquema donde presuntamente circularon cientos de millones de dólares a través de canales opacos. Lo que suceda en esas salas de la Corte del Distrito Sur de Florida podría reconfigurar el entendimiento de cómo se canalizaron los ingresos internacionales de una institución que controla el fútbol profesional argentino. Los nombres específicos de los convocados permanecen bajo hermetismo, aunque los perfiles de quiénes podrían ser citados sugieren un abanico de actores que ocupaban posiciones estratégicas dentro del aparato administrativo de la entidad.

La investigación se concentra en TourProdEnter LLC, una sociedad radicada en Florida que desde 2021 actuó como agente comercial de la AFA en mercados internacionales. Esta compañía fue la encargada de canalizar los ingresos provenientes de derechos de transmisión, patrocinios y otros negocios asociados a la marca que representa al fútbol argentino. Lo que el FBI examina con lupa es la trayectoria de esos fondos una vez que ingresaban a las cuentas vinculadas a esta estructura: adónde fueron a parar, quiénes autorizaban los movimientos y si existió intención de ocultar el origen o destino real de esos recursos. El análisis forense de registros bancarios y documentación corporativa apunta a irregularidades que trascienden las operaciones comerciales convencionales.

Los cuatro perfiles que podrían ser determinantes

Aunque las citaciones no han sido publicadas, los analistas del caso identifican al menos cuatro actores cuya participación en la estructura los convierte en testigos potencialmente valiosos. El primero es Juan Pablo Beacon, quien durante años funcionó como una especie de ejecutor de las políticas comerciales dentro de la AFA. Su trayectoria revela un personaje inserto en las redes de poder: descendiente de una familia con raíces profundas en el fútbol del interior argentino, abogado de formación, fue durante largo tiempo el brazo derecho operativo del tesorero Pablo Toviggino. Su influencia se extendió hasta la presidencia del Consejo Federal, el organismo que articula la relación entre la entidad central y cientos de ligas provinciales y miles de clubes distribuidos en todo el país. Sin embargo, la relación entre ambos se deterioró en algún momento, transformando a quienes alguna vez fueron aliados en adversarios. Esta ruptura cobra relevancia porque Beacon, según versiones que circulan en círculos cercanos a la investigación, resguarda documentación que podría contener detalles comprometedores para múltiples actores dentro de la estructura de poder de la AFA, e incluso datos que afectarían a magistrados del ámbito federal. Su conocimiento de los mecanismos operativos internos y su acceso a información privilegiada lo posicionan como un potencial detonante para los fiscales estadounidenses que buscan comprender el funcionamiento de este entramado.

El segundo perfil corresponde a Leandro Petersen, quien ostentaba la jerarquía de máximo responsable en las áreas de Comercialización y Marketing de la AFA. Su llegada a la organización se produjo a través de un proceso de búsqueda ejecutado por una empresa especializada en recursos humanos, tras experiencias previas en corporaciones de envergadura global como IBM y Mercado Libre. Su cargo lo ubicaba en el epicentro de las decisiones comerciales: fue Petersen quien diseñó la estrategia de expansión de los negocios ligados a la marca AFA en mercados internacionales. Aunque su perfil es más técnico que político, esa circunstancia no lo exime de responsabilidad en lo que respecta a los movimientos financieros cuestionados. Las empresas que establecieron vínculos comerciales con la AFA interactuaban simultáneamente con Toviggino, con Beacon y con Petersen, lo que sugiere que estos tres actores formaban parte de un triángulo de decisión sobre los negocios internacionales. Para los investigadores estadounidenses, su testimonio podría resultar decisivo para reconstruir cómo se estructuraron las transacciones y qué criterios se aplicaron para autorizar los desembolsos millonarios que caracterizaron los movimientos entre la AFA y las entidades registradas en Estados Unidos.

El tercero en la lista es Diego Adrián Lucero, cuya vinculación con el entramado societario de la AFA revela un laberinto de participaciones cruzadas. Lucero fue identificado como uno de los presuntos testaferros involucrados en la compra y estructura de la mansión ubicada en Villa Rosa, Pilar, que funcionó como uno de los nodos de esta red de operaciones. Junto con Luciano Pantano, quien aparece como titular formal del inmueble, constituyó la sociedad que inicialmente se llamó Central Park Drinks, luego renombrada como la actual propietaria de la quinta. Esta firma recibió transferencias directas de fondos provenientes de la AFA. En 2022, Lucero renunció a su posición de gerente y transfirió sus cuotas societarias a Ana Conte, una persona jubilada que figura actualmente como copropietaria junto con Pantano. Sin embargo, su participación en la estructura no se limitó a esta empresa: también fue socio en Malte, otra sociedad vinculada al mismo ecosistema de operaciones, además de desempeñarse como empleado de Servicios Lindor, una entidad formalmente ligada a Mauro Javier Paz y que mantiene conexiones documentadas con la estructura de la AFA. Esta multiplicidad de roles lo convierte en alguien que podría desenmarañar la compleja red de sociedades que funcionaban simultáneamente.

El cuarto perfil, y quizás el más delicado, es el de Erica Gillette, esposa de Javier Faroni, quien aparece como administradora formal de TourProdEnter. Gillette figura en los registros legales de Florida como la titular de la sociedad que canalizó aproximadamente US$260 millones en concepto de ingresos comerciales internacionales de la AFA. Fue ella quien en diciembre de 2021 presentó la propuesta para que TourProdEnter se convirtiera en el agente comercial exclusivo de la entidad en mercados externos, apenas meses después de constituida la firma. En los registros bancarios de la empresa, aparecen autorizaciones con su firma para transferencias de sumas colosales. Más aún: documentación demuestra que Gillette y Faroni utilizaron tarjetas corporativas emitidas por TourProdEnter para gastos personales que superaron los US$200.000, conceptualizados como viajes, alojamientos en hoteles de lujo y consumos diversos. Su posición como administradora legal la ubica en el lugar donde convergen todas las decisiones sobre el flujo de dinero, lo que la convierte posiblemente en la persona con mayor información detallada sobre el destino de los fondos que ingresaban a través de esta estructura.

La trama de sociedades y su funcionamiento

Lo que emerge de la investigación es la existencia de una red intrincada de entidades que funcionaban de manera coordinada, cada una con un rol específico dentro del engranaje. La quinta en Pilar no era simplemente una propiedad residencial, sino que operaba como un nodo en una estructura donde circulaban fondos, se tomaban decisiones sobre distribuciones de dinero y se generaban registros que documentaban transacciones internacionales. El Consejo Federal, que controla las relaciones entre la AFA central y el fútbol del interior, fue también parte de este ecosistema, con Beacon ocupando posiciones clave en su administración. Las sociedades comerciales como Central Park Drinks, Malte y Servicios Lindor actuaban como intermediarias, recibiendo fondos directamente de la AFA y redistribuyéndolos hacia otros destinos. Este diseño de múltiples capas dificulta el seguimiento de los recursos y crea espacios grises donde las responsabilidades se diluyen entre varios actores.

El esquema que investiga la justicia estadounidense sugiere un patrón deliberado: la creación de estructuras legales complejas que permitieran mover dinero sin transparencia sobre su origen o destino real. TourProdEnter fue la puerta de entrada para estos fondos internacionales, pero una vez que ingresaban a ese circuito, los mecanismos de dispersión se volvían más opacos. Las citaciones que se emitieron desde Florida buscan precisamente reconstruir esa cadena de movimientos, identificar quién autorizaba cada paso y cuál era el razonamiento detrás de cada decisión. Los fiscales estadounidenses, en número de tres según la información disponible, necesitan escuchar directamente de las personas que ocupaban esas posiciones intermedias cómo funcionaba el sistema día a día.

Las implicancias de los testimonios en suelo norteamericano

La comparecencia en tribunales federales estadounidenses agrega una dimensión distinta a la investigación. Mientras que en Argentina la justicia ha abierto procesos relacionados con la quinta de Pilar y estructuras societarias asociadas a la AFA, la investigación en Estados Unidos opera bajo marcos legales diferentes y con capacidades de coerción que difieren de las que existe en nuestro país. Un testigo que declara ante un tribunal federal norteamericano se encuentra bajo diferentes presiones: falsear testimonio o negarse a comparecer tiene consecuencias legales que se aplican conforme a la legislación estadounidense. Esto genera incentivos distintos para la colaboración y para la precisión de los relatos. Además, los investigadores estadounidenses tienen acceso a herramientas de investigación financiera que permiten rastrear movimientos de dinero internacionales con mayor precisión que la que habitualmente está disponible en jurisdicciones locales. Los testimonios que allí se recopilen podrían servir como base para investigaciones paralelas en Argentina o para sustentar acusaciones formales en territorio estadounidense.

El timing de estas citaciones también resulta significativo. Acontecen en un momento donde la institución del fútbol argentino enfrenta escrutinio en múltiples frentes: investigaciones locales, cambios en su estructura de gobierno, y presiones de distintos sectores para implementar mayores controles sobre sus operaciones financieras. Los testimonios que rindan en Florida podrían generar efectos dominó, provocando derivaciones hacia otros actores no mencionados en la información disponible, o bien reforzando líneas de investigación que ya están en curso en otras jurisdicciones. Para cada uno de los cuatro perfiles mencionados, la obligación de comparecer representa un momento de quiebre: sus declaraciones, una vez que se vuelvan materia de autos públicos, podrían tener alcances que trascienden la investigación específica en la que se enmarca su convocatoria.

Las perspectivas que se abren desde diferentes ángulos

Desde la óptica de los organismos de control argentinos, estos testimonios representan una fuente de información valiosa que puede fortalecer investigaciones que ya están en marcha. La coincidencia de hechos investigados en ambas jurisdicciones permite hacer comparaciones, identificar inconsistencias y construir narrativas más sólidas sobre lo sucedido. Para los actores convocados a declarar, la situación presenta dilemas complejos: colaborar plenamente podría significar implicar a otros actores, incluyendo posibles superiores jerárquicos, pero la negativa o las contradicciones podrían resultar en acusaciones formales. Para la institución misma, cada revelación que surge de estos procesos genera presión adicional para explicar cómo fue posible que un esquema de estas características operara durante el tiempo que operó. Las distintas interpretaciones sobre quién sabía qué y en qué momento generarán debates sobre responsabilidades compartidas versus responsabilidades individuales. La sociedad civil que sigue estos procesos enfrenta un dilema interpretativo: si estas irregularidades sucedieron en la administración de la AFA, cuestionarse sobre qué otros espacios institucionales pudieron haber estado sujetos a dinámicas similares. La transparencia de las investigaciones y la publicidad de los hallazgos resultarán cruciales para que los distintos sectores puedan elaborar conclusiones informadas sobre lo sucedido y sobre las medidas que debieran implementarse para evitar escenarios semejantes en el futuro.