El miércoles se reúnen en Posadas los gobernadores del Norte Grande bajo una atmósfera cargada de negociaciones y expectativas de presión sobre la Casa Rosada. No es un encuentro protocolar más: la presencia de Diego Santilli, titular de Gabinete, le otorga dimensión nacional a un encuentro que trasciende lo meramente regional. Lo que suceda en la ciudad misionera en los próximos días tendrá lecturas tanto en el plano de la política cotidiana como en la construcción de consensos legislativos que el Gobierno necesita para avanzar con sus agendas reformistas. Diez mandatarios provinciales, con historias políticas disímiles y grados de conflictividad variable con el Ejecutivo nacional, se sientan a la misma mesa para plantear demandas que llevan meses sin resolverse.

Una agenda que excede lo regional

El temario oficial que circularán en Posadas proyecta tres ejes principales: las consecuencias del fenómeno de El Niño en la región, la Estrategia Federal Energética con énfasis en rutas y tarifas de gas, y la construcción de una marca institucional común para el Norte Grande. Sin embargo, estos puntos formales funcionan como paraguas de un sinfín de reclamos históricos que los mandatarios llevan años planteando sin obtener respuestas satisfactorias. La cuestión energética ocupa un lugar central. Las provincias reclaman un esquema diferencial que considere sus particularidades climáticas y geográficas. De allí surge la propuesta de "Zona Cálida", un mecanismo pensado para reducir el impacto de las tarifas eléctricas en hogares del norte, replicando con características propias los beneficios que otras regiones ya poseen. No se trata simplemente de un reclamo abstracto: en territorios donde las temperaturas extremas demandan mayor consumo de energía para climatización, la estructura tarifaria nacional genera inequidades concretas que golpean a familias y emprendimientos productivos.

Paralelo a la discusión sobre electricidad, los gobernadores insistirán sobre las condiciones del transporte de gas. El transporte de gas conlleva implicancias tanto para usuarios residenciales como para la actividad industrial y agroindustrial de la región. Las nuevas rutas y tarifas dentro del sistema son puntos específicos que figurarán en las conversaciones. Además, existe una deuda acumulada que las distribuidoras provinciales mantienen con Cammesa, la central de operaciones energéticas del país, lo que genera un círculo vicioso de problemas financieros para las provincias.

Infraestructura vial: una batalla de recursos y responsabilidades

Otro eje de conflictividad se centra en la red vial nacional. Los mandatarios del norte plantean una recuperación de recursos provenientes del Impuesto a los Combustibles Líquidos, fondos que consideran legítimamente suyos. Asimismo, denuncian la falta de ejecución presupuestaria destinada al mantenimiento de rutas nacionales, lo que genera deterioro en caminos que resultan estratégicos para la logística y la integración regional. Una propuesta que circula pero genera tensiones es la transferencia de determinados tramos de rutas nacionales a administración provincial, acompañada de fondos para su mantenimiento. Mientras algunos gobernadores mostraron apertura a analizar esta opción, la mayoría sostiene una posición firme: el Estado nacional es responsable de mantener esa infraestructura y no puede descargarse esa obligación sin garantizar los recursos correspondientes. No es un debate académico. Rutas en mal estado impactan directamente en costos logísticos, en seguridad vial y en la capacidad productiva de regiones que dependen de conectividad terrestre para exportar y comercializar.

Misiones, además de ser anfitriona, suma sus propias demandas. La extensión de la Hidrovía Paraná-Paraguay hasta las costas provinciales es una iniciativa que comparte con Corrientes y que apunta a revolucionar la logística del norte, reduciendo significativamente costos de transporte para sectores productivos. Se trata de una obra de envergadura que llevaría años en ejecución pero que podría transformar la estructura económica de la región.

La política que subyace al federalismo

La participación de Santilli responde a una estrategia deliberada del Gobierno: ordenar las negociaciones con los mandatarios y construir apoyos para avanzar con reformas legislativas. El Ejecutivo necesita consensos en el Congreso y los gobernadores son actores clave en esa ecuación. Sin embargo, el bloque del Norte Grande está lejos de ser monolítico. Conviven mandatarios que mantienen relaciones fluidas con Javier Milei junto a otros que adoptan posturas confrontativas. Esa heterogeneidad se expresó claramente en las últimas votaciones legislativas, donde algunos gobernadores apoyaron iniciativas gubernamentales mientras otros marcaban límites cuando sus intereses provinciales estaban en juego.

Ricardo Quintela, gobernador de La Rioja, no confirmó asistencia. Su ausencia es significativa: representa el malestar del sector más opositor del peronismo con la estrategia de diálogo que mantienen otros gobernadores con Casa Rosada. En contraste, Osvaldo Jaldo de Tucumán, quien históricamente cultivó relaciones cercanas con el Gobierno nacional aunque marcando diferencias legislativas puntuales, asistirá. El formoseño Gildo Insfrán, uno de los gobernadores más confrontacionales con el presidente Milei, tampoco confirmó su participación. La misma diversidad de posiciones se replica entre mandatarios radicales y provinciales, con algunos manteniendo acuerdos electorales con La Libertad Avanza y otros adoptando posturas críticas que utilizan el espacio del Norte Grande como palanca de negociación conjunta.

Contexto: una región históricamente relegada

El Norte Grande argentino ha sido durante décadas una región con menores capacidades de presión política a nivel nacional comparado con el centro del país. Buenos Aires, la provincia de Buenos Aires y Córdoba concentran población, recursos y poder legislativo. Las provincias norteñas, a pesar de representar territorios con potencial productivo significativo (agroindustria, minería, forestación, energías renovables), históricamente recibieron menor inversión pública en infraestructura. Este encuentro en Posadas debe interpretarse también como un intento de estas jurisdicciones por construir poder colectivo ante el Gobierno nacional. Hugo Passalacqua, anfitrión misionero, ha promovido activamente este encuentro invitando a sus pares: Valdés de Corrientes, Zdero de Chaco, Insfrán de Formosa, Sáenz de Salta, Jaldo de Tucumán, Sadir de Jujuy, Jalil de Catamarca, Suárez de Santiago del Estero y Quintela de La Rioja. Es decir, diez jurisdicciones que juntas representan aproximadamente 12 millones de habitantes.

Lo que está en juego: consensos legislativos y posicionamientos para 2027

Más allá de los reclamos específicos de infraestructura y tarifas, esta cumbre ocurre en un contexto político donde comienza a definirse el posicionamiento de actores clave para el calendario electoral de 2027. Los gobernadores buscan redefinir su vínculo con Casa Rosada, negociar desde una posición de fuerza colectiva y, simultáneamente, posicionarse ante sus respectivos electorados. Para el Gobierno, la presencia de Santilli representa una oportunidad de ordenar la relación con estos mandatarios, de quienes dependen votos en el Congreso. Las negociaciones que se desarrollen en Posadas probablemente trasciendirán el texto de acuerdos formales que se firmen: servirán para calibrar grados de apoyo, identificar límites de confrontación posible y establecer nuevas líneas de diálogo.

Lo que suceda en Misiones en los próximos días evidenciará si existe posibilidad de construir consensos federales más amplios o si, por el contrario, la heterogeneidad política del norte seguirá generando fragmentación en la negociación con el Ejecutivo. Los reclamos sobre energía, rutas, gas e infraestructura son concretos y urgentes; la pregunta política subyacente es si estos diez gobernadores lograrán utilizar el espacio colectivo como herramienta efectiva de presión o si terminarán negociando bilateralmente con Casa Rosada, perdiendo poder de fuego. Las ausencias —Quintela, Insfrán— sugieren que aún existen fracturas dentro de este bloque que podrían debilitarlo en sus demandas.