La conformación de un nuevo actor político

Una coalición de jefes comunales del conurbano bonaerense ha comenzado a tomar forma alrededor de objetivos concretos y de una estructura que busca reposicionarse en el tablero político provincial. Lejos de tratarse de una iniciativa espontánea, esta articulación responde a cálculos de mediano plazo: ganar visibilidad, condicionar decisiones estratégicas y presionar por cambios regulatorios en sus territorios. Lo que resulta relevante no es solo quiénes la integran, sino el momento en que emerge, cuando la provincia enfrenta una transición de poder dentro del peronismo y cuando resurge con fuerza la discusión sobre las reelecciones indefinidas en los municipios. El movimiento, denominado "La Liga de Intendentes Peronistas", ya cuenta con una docena de miembros y continúa ampliando sus filas.

El núcleo originario se conformó alrededor de cuatro figuras: Federico Otermín de Lomas de Zamora, Federico Achával de Pilar, Nicolás Mantegazza de San Vicente y Gastón Granados de Ezeiza. Estos cuatro intendentes ya circulaban informalmente como un bloque identificado por su cercanía con Claudio "Chiqui" Tapia, entonces al frente de la conducción de la AFA. Ese vínculo se solidificó en torno a posiciones comunes respecto del Ceamse, el organismo de gestión de residuos del área metropolitana, y en gestos públicos de apoyo a la dirigencia de la entidad futbolística. Fue a fines del año pasado cuando este primer grupo comenzó a visibilizarse de manera más explícita, posando con camisetas de la Selección Nacional y alineándose en bloque detrás de decisiones institucionales. Desde entonces, la composición se extendió significativamente.

La expansión territorial y los objetivos declarados

En las últimas semanas, la agrupación incorporó a Gustavo Menéndez de Merlo, Marisa Fassi de Cañuelas, Mariel Fernández de Moreno, Hernán Arranz de Monte Hermoso, Juan de Jesús de La Costa, Federico Susbielles de Bahía Blanca, Juan Pablo García de Dolores y más recientemente Esteban Sanzio de Baradero, dirigente del Smata. Esta expansión territorial representa un cambio de escala: de un grupo circunscripto al conurbano profundo hacia una estructura que abarca municipios de la primera corona, el interior bonaerense e incluso distritos de la costa atlántica. El estreno público como entidad constituida ocurrió con una reunión en La Plata con el gobernador Axel Kicillof, lo que sugiere una estrategia de posicionamiento desde múltiples flancos.

En cuanto a sus objetivos declarados, los intendentes han sido explícitos en comunicaciones públicas. Achával escribió en redes sociales que el espacio fue creado para "fortalecer el trabajo en conjunto" y trasladar la experiencia de las administraciones municipales a un "proyecto que coloque en agenda los problemas de la vida cotidiana de los vecinos" y que promueva un país con "producción, trabajo y oportunidades para todos". Susbielles, en declaraciones a medios locales, ahondó en esta línea crítica del gobierno nacional, señalando que el modelo económico actual "está dejando sin protección a muchas familias" y reclamó un Estado que "se ocupe de la gente". Anticipó además que el espacio "va a crecer" y está destinado a construir "una alternativa de futuro" sin romper con el paraguas del justicialismo. Sin embargo, más allá de los discursos sobre gestión y políticas sociales, existe un objetivo más inmediato: condicionar el reparto del poder y la estrategia electoral rumbo a 2027.

Una red de vínculos cruzados y el posicionamiento en la interna peronista

Lo que distingue esta iniciativa de anteriores armados intendentistas es la densidad de sus conexiones con los distintos sectores del peronismo bonaerense. Durante el primer semestre de este año, los integrantes de "La Liga" participaron en actos de Máximo Kirchner en Parque Lezama, compartieron un encuentro deportivo en San Vicente con dirigentes del Frente Renovador y presenciaron el lanzamiento del "espacio federal" de Juan Manuel Olmos, Guillermo Michel y Victoria Tolosa Paz, donde estuvo presente Sergio Massa. Asimismo, fueron recibidos en el Senado por el presidente del bloque justicialista José Mayans, así como por los senadores Eduardo "Wado" de Pedro y Juliana Di Tullio, en el contexto del debate sobre un proyecto legislativo del Gobierno nacional. Estas movidas, difundidas mediante redes sociales, revelan una estrategia deliberada de visibilidad y de cultivo de puentes con los principales actores de la coalición peronista.

La aspiración explícita es convertirse en una "cuarta pata" dentro de la estructura de poder provincial, junto a La Cámpora, el "Movimiento Derecho al Futuro" (cercano a Kicillof) y el massismo. Este posicionamiento no es ingenuo: los intendentes buscan ser consultados, negociar espacios y condicionar decisiones sin necesariamente ser los protagonistas principales. Varios analistas políticos que siguen de cerca el armado apuntan que la mayoría de sus integrantes mantiene una cercanía con Cristina Kirchner y fueron aliados durante el proceso que culminó con el desembarco de la presidencia del PJ nacional. Sin embargo, ninguno de ellos terminó de alinearse plenamente con la ofensiva de La Cámpora contra Kicillof, lo que les permitió mantener puentes con múltiples sectores. Una interpretación recurrente en círculos peronistas sostiene que "a los intendentes nunca les resultó fácil ganarse la confianza de Cristina", lo que explicaría esta postura de equidistancia que les permite navegar transiciones sin comprometerse excesivamente.

Federico Otermín y el rol articulador

En el centro de esta maquinaria aparece Federico Otermín, identificado por varios observadores como "el cerebro" de la operación. Su principal atributo reside en la capacidad para moverse entre sectores enfrentados sin perder legitimidad en ninguno de ellos. Durante las negociaciones por la unidad peronista de cara a 2025, fue uno de los pocos interlocutores capaces de conversar simultáneamente con el "Movimiento Derecho al Futuro" y con La Cámpora, lo que le permitió ser un puente en momentos de tensión. Este equilibrio quedó plasmado en su designación como vicepresidente segundo del PJ bonaerense, en el marco de los acuerdos por la sucesión de Máximo Kirchner en la conducción de esa estructura. Su ubicación geográfica también cuenta: Lomas de Zamora es uno de los distritos más poblados del conurbano y uno de los bastiones históricos del peronismo, lo que le confiere una base territorial considerable.

La trayectoria de Otermín ilustra un patrón recurrente en la política peronista bonaerense: la capacidad de ciertos intendentes para actuar como bisagras en momentos de reconfiguración de alianzas. Esto no es nuevo en la historia del partido. Entre 2015 y 2019, después del fin del ciclo kirchnerista de 12 años, surgieron diversos espacios intendentistas como "Esmeralda", "Fénix" y "El Establo", cuya función era similar: acumular poder en la reconstrucción del PJ durante una transición. Algunos de los actuales miembros de "La Liga" participaron de esos ensayos anteriores, aunque sus lealtades y alianzas han variado significativamente con el tiempo. Esta recurrencia sugiere que la organización de jefes comunales como bloques disciplinados es una táctica persistente en el peronismo bonaerense para disputar poder durante períodos de incertidumbre institucional.

Las incógnitas sobre los verdaderos articuladores

Existe, sin embargo, una sombra que atraviesa la lectura que algunos dirigentes hacen sobre el origen y la conducción real de "La Liga". El nombre de Martín Insaurralde, intendente de Lomas de Zamora antes que Otermín y actualmente investigado por presunto enriquecimiento ilícito y lavado de activos, aparece en conversaciones privadas de dirigentes peronistas como un posible articulador detrás de escena. "Detrás está la mano de él", sostiene un jefe municipal del conurbano, sugiriendo que la operación respondería a cálculos de defensa política o posicionamiento futuro de Insaurralde. Esta hipótesis no es comprobable a partir de los hechos públicos conocidos, pero circula con cierta frecuencia en los pasillos políticos. Lo que sí es verificable es que existe una red de vínculos que conecta a varios intendentes con el ex intendente de Lomas de Zamora, aunque la naturaleza exacta de esa influencia permanece en el terreno de la especulación.

De manera paralela, otros observadores políticos advierten sobre una influencia subterránea del kirchnerismo en la conformación de "La Liga", dada la cercanía de varios de sus integrantes con Cristina Kirchner. Uno de esos analistas señala que "cuando se los convoca, ellos están", refiriéndose a la disciplina del grupo. Sin embargo, esta interpretación debe matizarse: los intendentes han demostrado ser bastante selectivos a la hora de alinearse con ofertas políticas, evitando compromisos que los enfrentaría con otros sectores del peronismo. Esto sugiere que la lealtad de "La Liga" no es vertical hacia ningún sector específico, sino más bien instrumental: se alinean con quien pueda ofrecerles réditos en términos de poder local, recursos o influencia en decisiones provinciales.

Reelecciones indefinidas y cambios en las reglas del juego municipal

Uno de los objetivos más concretos de esta articulación es presionar por el regreso de las reelecciones indefinidas en los municipios bonaerenses. Durante años, esta fue una característica del sistema político local, permitiendo que intendentes se perpetuaran en sus cargos sin límites constitucionales. La limitación temporal de mandatos fue parte de reformas institucionales que buscaban renovar las estructuras políticas locales, pero varios jefes comunales han hecho lobby permanentemente para revertir esa normativa. Para los integrantes de "La Liga", el retorno a la reelección indefinida representaría una garantía de permanencia y una herramienta para consolidar sus bases territoriales sin la presión de tener que buscar sucesores o ceder poder. El debate sobre este tema resurge periódicamente en la política bonaerense y está conectado con discusiones más amplias sobre los límites del poder ejecutivo en democracia.

Perspectivas sobre el futuro y las limitaciones inherentes

Observadores políticos con trayectoria en el peronismo bonaerense formulan diagnósticos variados sobre el alcance real de "La Liga". Algunos sostienen que "ninguno de sus integrantes tiene los votos necesarios para acarrear una elección provincial", lo que limita su capacidad para presentar candidatos propios competitivos a nivel ejecutivo. Bajo esta lectura, la lógica de la agrupación no es la de convertirse en un movimiento político con pretensión presidencial, sino la de "acumular fotos con otros" para ganar volumen a la hora de fijar intereses puertas adentro de las negociaciones peronistas. La frase que sintetiza este objetivo es reveladora: "Nada sin nosotros". En otras palabras, los intendentes buscan ser indispensables en cualquier acuerdo que se negocie en la provincia, sin necesariamente ser los protagonistas principales.

El grupo también está explorando candidatos a apoyar en municipios específicos. En Berazategui, por ejemplo, Granados y Mantegazza se reunieron con Patricio Mussi, quien tras varios años alejado de la política evalúa regresar al distrito que gobernó durante dos períodos. El fallecimiento de su padre, Juan José Mussi, histórico intendente de Berazategui, abrió un vacío político que el hijo pretendería ocupar. Este tipo de jugadas revelan que "La Liga" no solo busca consolidarse internamente, sino también extender su influencia hacia otros municipios, generando una red más amplia de poder local. Con la incorporación de Sanzio, un dirigente sindical que además es intendente, el grupo suma una dimensión adicional: la posibilidad de activar estructuras organizadas de trabajadores.

Desde diferentes perspectivas, la emergencia de "La Liga" puede interpretarse como una reafirmación de un patrón histórico en el peronismo bonaerense: la recurrencia de bloques intendentistas que se forman durante transiciones y que actúan como contrapesos dentro de la estructura partidaria. También puede leerse como un síntoma de fragmentación dentro del peronismo, donde no existe un liderazgo hegemónico y múltiples actores compiten por espacios de poder. Alternativamente, podría representarse como un mecanismo legítimo de participación y representación de intereses locales en las negociaciones provinciales. Lo que permanece abierto es la pregunta sobre cuánta de esta construcción está montada sobre arquitecturas de poder anteriores, invisibles a la esfera pública, y cuánta responde a dinámicas genuinamente nuevas. En cualquier caso, su influencia en las decisiones electorales y políticas de la provincia en los próximos años será un indicador de su solidez real más allá de las apariciones públicas y las fotografías en redes.