En una jugada que desafía la lógica convencional de las transacciones comerciales modernas, la institución castrense argentina decidió recurrir al trueque como mecanismo para resolver una necesidad operativa. La dependencia militar que administra la Remonta y Veterinaria en el predio de Campo de Mayo puso en marcha un proceso de intercambio poco común: cientos de toneladas de membrillos —fruto producido en sus propias parcelas— serán permutados por componentes mecánicos destinados a reparar un vehículo de transporte. La propuesta se encuentra formalizada a través de un llamado a licitación privada cuya apertura de ofertas está programada para el 27 de mayo a las 10 de la mañana. Este procedimiento evidencia tanto la creatividad administrativa como las limitaciones presupuestarias que enfrenta el sector en la actualidad.
La camioneta en cuestión, un modelo Chevrolet S10 2.8 TDI STD 4X4 del año 2010, se encuentra estacionada en la localidad mendocina de Cuadro Nacional, en el departamento de San Rafael. Se trata de un vehículo de más de una década de antigüedad que requiere piezas de reemplazo para mantener su operatividad. En lugar de seguir los canales tradicionales de adquisición mediante presupuesto fiscal, la institución optó por aprovechar un activo tangible que tiene abundancia: la producción agrícola de sus campos. Esto no constituye un acto improvisado, sino una estrategia deliberada que requirió documentación administrativa y fue elevada a través de resoluciones oficiales. El coronel Ángel Octavio Peluffo, funcionario de la dependencia de Remonta y Veterinaria, fue el responsable de autorizar este procedimiento mediante un documento fechado el 15 de mayo pasado.
Un segundo intento después del fracaso anterior
La presente licitación no constituye el primer esfuerzo por resolver esta necesidad. Según documentación oficial, existió un llamado anterior de características similares que no llegó a buen puerto. La resolución que autorizó el nuevo intento licitatorio reconoce explícitamente el fracaso de la gestión previa, lo que indica que los responsables consideraron necesario reintentar la operación bajo condiciones potencialmente modificadas. Este detalle revela un aspecto importante: a pesar de los resultados negativos iniciales, la institución perseveró en su estrategia de permuta, lo que sugiere tanto una falta de alternativas viables como una confianza razonable en que el mecanismo podría funcionar si se ajustaban ciertos parámetros del llamado.
El proceso fue iniciado formalmente en febrero de este año y ha permanecido en tramitación administrativa durante varios meses. La caracterización del procedimiento como una "licitación privada de urgencia normal" indica que, aunque existe cierta premura en resolver el asunto, no se considera una emergencia que justifique saltear protocolos. El llamado fue publicado en la plataforma oficial de Comprar, el portal estatal donde se difunden todas las adquisiciones y contrataciones del sector público argentino. El título de la convocatoria es directo: "PERMUTA TN DE MEMBRILLO POR REPUESTOS PARA CAMIONETA CHEVROLET S10 2.8 TDI STD 4X4 MODELO 2010 - ECN". Las iniciales finales corresponden presumiblemente a la dependencia contratante dentro de la estructura militar.
La lógica invertida: quien menos frutas reciba gana
Un aspecto particularmente singular del mecanismo licitatorio reside en la mecánica de adjudicación. Contrario a lo que ocurre en la mayoría de los procesos de compra estatal —donde gana quien ofrece el menor precio— en este caso ganará quien acepte recibir la menor cantidad de membrillos a cambio de los repuestos solicitados. Esta inversión lógica refleja el objetivo real de la operación: no es vender la fruta, sino deshacerse de ella de la manera más eficiente posible mientras se obtiene algo útil a cambio. La especificación técnica del vehículo es precisa: Chevrolet S10 2.8 TDI STD 4X4 Electronic CD Modelo 2010. Los potenciales oferentes —presumiblemente talleres mecánicos, distribuidoras de repuestos automotrices o empresas especializadas en reciclaje vehicular— competirán no por ofrecer el precio más bajo, sino por minimizar la cantidad de producto agrícola que aceptan recibir como contraprestación.
Esta estructura de incentivos revela una verdad incómoda sobre la relación costo-beneficio en la transacción desde la perspectiva de la institución militar. Los membrillos, aunque cultivados en instalaciones propias con costos que ya fueron absorbidos, representan un pasivo de difícil comercialización. No se trata de un producto con alta demanda en mercados mayoristas convencionales, ni es frecuente que la industria alimentaria lo procese a escala. Las opciones para monetizar la producción son limitadas: vender a bajo precio en mercados locales, donar a instituciones benéficas, o bien, utilizarlo como moneda de cambio —exactamente lo que la institución está haciendo. El volumen involucrado no ha sido especificado públicamente en los documentos accesibles, pero la referencia a "toneladas" sugiere una cantidad considerable, probablemente resultado de una o varias cosechas acumuladas.
Desde una perspectiva histórica, el trueque directo entre bienes fue durante siglos el principal mecanismo de intercambio económico antes del surgimiento del dinero como medio de pago estandarizado. En economías modernas, esta práctica ha quedado relegada a contextos muy específicos: transacciones entre particulares, economía informal, o bien situaciones donde la liquidez escasea. Que una institución pública de envergadura como el Ejército recurra a esta modalidad no es un detalle menor. Refleja tanto limitaciones presupuestarias reales como la capacidad creativa para resolver problemas dentro de restricciones financieras. En el contexto de las fuerzas armadas argentinas, donde los presupuestos de operación y mantenimiento han enfrentado variaciones significativas en las últimas décadas, estas soluciones ingenieriles se vuelven cada vez más frecuentes.
Las implicancias de este mecanismo permutan varían según la óptica desde la cual se analice. Para algunos observadores, constituye un ejemplo loable de racionalización de recursos y aprovechamiento de activos subutilizados. Para otros, podría interpretarse como un síntoma de restricciones presupuestarias tan severas que obligan a instituciones públicas a recurrir a prácticas poco convencionales para mantener operativa su infraestructura. Los proveedores potenciales, por su parte, enfrentan una decisión comercial particular: aceptar una contraprestación en especie cuyo valor de mercado es problemático de establecer. Algunos podrían ver aquí una oportunidad de obtener repuestos a cambio de un producto de bajo costo operativo; otros podrían rechazar la propuesta por considerarla comercialmente riesgosa. Los resultados de la apertura de ofertas, prevista para fines de mayo, determinarán si esta estrategia obtiene mejor resultado que su predecesora fallida.
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