La semana pasada, el peronismo experimentó un movimiento que trascendió los enfrentamientos que caracterizaron al espacio en los últimos tiempos. Un encuentro de dirigentes justicialistas generó ondas expansivas hacia diversos sectores del movimiento, incluyendo a quienes venían perfilándose como una tercera fuerza dentro de la interna partidaria. Para el núcleo liderado por Guillermo Michel, Victoria Tolosa Paz y Juan Manuel Olmos, la concurrencia de gobernadores y legisladores a ese cónclave representa una ventana de oportunidad para instalar su propia agenda política sin abandonar la estructura peronista. Lo que sucedió en esos espacios de encuentro refleja un fenómeno más amplio: la búsqueda de reformulación del justicialismo frente a los desafíos electorales que se avecinan.

El acercamiento que abre nuevas posibilidades

El diálogo sostenido el martes en el corazón de la ciudad porteña permitió que actores históricamente enfrentados coincidieran en un mismo espacio. El gobernador Axel Kicillof y el diputado nacional Máximo Kirchner, figuras que han protagonizado quiebres internos significativos, volvieron a encontrarse. Además de ellos, participaron mandatarios provinciales de diferentes provincias: Gildo Insfrán desde Formosa, Ricardo Quintela por La Rioja, Gustavo Melella representando a Tierra del Fuego, y Sergio Ziliotto de La Pampa. Esta convergencia, aunque parcial, despertó expectativas en el sector que había lanzado su propia iniciativa meses atrás.

El movimiento denominado "peronismo federal" había realizado su presentación oficial en los primeros días de mayo en la zona norte de la capital, bajo la denominación de jornadas tituladas "El peronismo debate". Ese lanzamiento incluyó una segunda instancia a mediados de junio en la ciudad entrerriana de Concepción del Uruguay, donde los referentes del espacio emitieron un documento que buscaba tender puentes hacia sectores históricamente alejados del kirchnerismo. La estrategia de este grupo se basa en la diferenciación respecto de los dos polos que dominan la discusión dentro del peronismo: ni alineados completamente con la línea de Cristina Fernández de Kirchner ni subordinados al eje kicillofista.

Las PASO como eje vertebrador de la estrategia

Uno de los aspectos que generó mayor satisfacción en el entorno de Michel y sus aliados fue la decisión de los asistentes a la cumbre de reafirmar su compromiso con la permanencia de las primarias abiertas simultáneas y obligatorias. Para el peronismo federal, esta resolución se alinea perfectamente con su propuesta electoral de fondo. Según explicaciones provenientes de allegados a este sector, la visión que sostienen vincula la realización de las PASO con la posibilidad de resolver internamente las candidaturas del año próximo, evitando el desgaste de negociaciones corporativas. Esta metodología, argumentan, permitiría que voces diversas dentro del peronismo tengan canales de expresión sin necesidad de acuerdos previos entre cúpulas dirigenciales.

Fuentes cercanas al armado federal señalaron que existe convergencia entre lo que ellos promovieron y lo que resultó de la reunión de gobernadores y legisladores. Mientras la cumbre peronista apostó por la defensa institucional de las PASO como herramienta democrática, el grupo liderado por Michel orientó su discurso hacia las implicancias electorales de esos mecanismos. La diputada Tolosa Paz, en declaraciones a medios de Córdoba, caracterizó al encuentro como "un gran primer paso" hacia la reconstrucción del peronismo, destacando que las primarias constituyen un instrumento válido para dirimir candidaturas. La lectura que hacen desde este espacio es que ambas iniciativas son "convergentes y muy importantes", sin que una cancele la existencia de la otra.

Reclamos por inclusión y representatividad

No obstante el tono favorable con el que el peronismo federal evaluó la cumbre justicialista, desde ese sector también surgieron voces con matices críticos. Allegados a la exministra de Desarrollo Social durante la gestión de Alberto Fernández hicieron circular la opinión de que la convocatoria podría haber sido más amplía. Según sus perspectivas, deberían haber participado presidentes de estructuras partidarias en distritos donde el peronismo no ejerce funciones ejecutivas, así como representantes de variantes peronistas provinciales que expresan sensibilidades federales pero que no necesariamente estuvieron presentes en el encuentro. Esta observación refleja una preocupación más profunda: el temor de que los espacios de decisión peronista terminen concentrados en las figuras tradicionales del movimiento, dejando fuera a actores que reclaman voz propia.

El diputado Michel, por su parte, aprovechó su agenda en Buenos Aires para mantener diálogos bilaterales con gobernadores participantes del cónclave. En particular, dialogó con Insfrán durante la estadía del mandatario formoseño en la capital federal. Estos encuentros bilaterales funcionan como canales alternativos para transmitir los mensajes del peronismo federal y evaluar grados de sintonía con las propuestas que este sector impulsa. El objetivo parece ser construir una red de afinidades sin confrontación explícita con los otros polos peronistas, sino más bien desde la lógica de proponer una tercera vía.

Apertura hacia nuevos actores políticos y sociales

Una de las maniobras más estratégicas del peronismo federal ha sido su acercamiento hacia el sector agropecuario, históricamente un terreno de conflictividad con las políticas kirchneristas. En el documento emitido durante el encuentro de mediados de junio en Concepción del Uruguay, el movimiento señaló su disposición a revisar cuestiones ligadas a las retenciones y a reconocer lo que denominaron explícitamente como "errores del pasado". Esta formulación tiene un peso político considerable: implica admitir que algunas decisiones implementadas durante gobiernos anteriores generaron externalidades negativas en ese sector. La apertura a discutir retenciones, un tema que fue central en conflictos internos durante la administración Fernández, sugiere que este grupo busca diferenciarse mediante pragmatismo económico.

El posicionamiento del peronismo federal respecto del sector productivo agrario no debe interpretarse solamente como un cálculo electoral. Refleja también una visión distinta sobre cómo debe relacionarse el peronismo con actores económicos que no son habitualmente asociados con la tradición justicialista redistributiva. Al reconocer errores en políticas pasadas e invitar al diálogo sobre cuestiones tributarias, Michel y su círculo operan desde la premisa de que la amplitud electoral requiere capacidad de escucha hacia actores diversos. Esta postura contrasta con narrativas más rígidas que han caracterizado al kirchnerismo tradicional, generando un espacio donde confluyen visiones de un peronismo más flexible en lo programático pero firme en lo institucional.

Proyecciones sobre la estructura peronista futura

Lo que está ocurriendo dentro del peronismo en estas semanas refleja transformaciones más profundas en la dinámica del movimiento. La existencia simultánea de la cumbre de gobernadores y legisladores, el desarrollo del peronismo federal como espacio diferenciado, y los distintos polos de poder alrededor de figuras como Kicillof y Máximo Kirchner sugiere que estamos ante un peronismo fragmentado en múltiples centros de decisión. Esta fragmentación puede interpretarse de distintas formas según la perspectiva desde la cual se analice. Para algunos, representa una fortaleza democrática interna que permite la expresión de sensibilidades diversas. Para otros, constituye una debilidad organizacional que dificulta la construcción de estrategias unificadas frente a desafíos comunes.

La insistencia en las PASO como mecanismo electoral adquiere particular relevancia en este contexto. Si efectivamente se implementan en los próximos comicios, permitirían que los distintos sectores del peronismo compitan entre sí bajo reglas establecidas, sin necesidad de acuerdos previos que refuercen el poder de las estructuras establecidas. Para el peronismo federal, esto representa una oportunidad: sin la maquinaria de gobernadores como la que posee Kicillof, ni la capacidad movilizadora tradicional del kirchnerismo, las PASO ofrecen un terreno más horizontal donde la competencia descansa en la capacidad de convocatoria directa. Sin embargo, el éxito de esta estrategia dependerá de si el sector logra construir una propuesta de política pública lo suficientemente distintiva y atractiva para los votantes peronistas.

Las próximas semanas determinarán si este proceso de diálogo que comenzó con la cumbre del martes en Buenos Aires evoluciona hacia una convergencia efectiva o si permanece como un conjunto de espacios paralelos que comparten ciertas visiones pero mantienen autonomía de acción. Lo cierto es que el peronismo se encuentra en un momento de reconfiguración donde actores históricos, gobernadores provinciales, legisladores y cuadros intermedios buscan redefinir su posición dentro de la estructura partidaria, generando dinámicas que transcenderán no solo los tiempos electorales sino también la configuración de fuerzas que enfrentará la sociedad argentina en los próximos años.