Hacía casi seis meses que Mauricio Macri y Javier Milei no pisaban el mismo escenario. La cena anual de la Fundación Libertad, celebrada en el complejo Parque Norte con más de mil asistentes, puso fin a ese paréntesis. No fue solo un reencuentro simbólico entre dos figuras del espacio no peronista: fue también una señal política en un momento en que las tensiones entre el Gobierno nacional y el PRO siguen sin resolverse del todo. Macri tomó la palabra antes que el Presidente, dialogó con el escritor y analista político Álvaro Vargas Llosa, y aprovechó el foro para trazar un diagnóstico sobre el rumbo de América Latina, la situación en Venezuela y lo que él interpreta como el declive definitivo del populismo como modelo de gobierno.

Un diagnóstico sin eufemismos sobre el populismo latinoamericano

Cuando Vargas Llosa le preguntó si la derecha estaba de moda en la región, Macri eligió correrse del rótulo y apostar por un argumento más estructural. "Soy más optimista", respondió. Su lectura fue que no se trata de una moda ideológica sino del agotamiento natural de un modelo que prometió soluciones que nunca llegaron. "El populismo se está agotando. Tal vez se inventó en la Argentina y lo exportamos exitosamente al mundo", sostuvo, con una mezcla de autocrítica histórica y convicción sobre el presente. Para el expresidente, cada vez más ciudadanos comprenden el valor de la meritocracia, del emprendimiento individual y de la confianza como motor del desarrollo económico. Elementos que, en su visión, estuvieron históricamente "tapados" por discursos que ponían al Estado como solución universal a todos los problemas. "Ya se acabó ese discurso tramposo de que el Estado te resuelve todo", afirmó.

Este tipo de diagnóstico no es nuevo en Macri, pero el contexto en que lo pronunció le da un peso particular. La Argentina atraviesa un proceso de ajuste profundo, con debates encendidos sobre el rol del Estado, el gasto público y la desregulación de sectores que estuvieron bajo tutela estatal durante décadas. En ese marco, el titular del PRO celebró que las ideas que él identifica con "la libertad" estén siendo aplicadas en el país, y fue más allá al afirmar que "estas ideas conducen a la felicidad". Una declaración que, más allá de su carga filosófica, tiene una lectura política directa: el respaldo del PRO al modelo libertario que encabeza Milei, al menos en sus lineamientos generales, sigue en pie.

Macri también miró hacia afuera de las fronteras argentinas. Mencionó la incertidumbre global, el conflicto en el Golfo y la volatilidad de los mercados internacionales, pero lejos de amilanarse, los utilizó como argumento para el optimismo regional. "Somos una región llamada a aprovechar estas oportunidades", señaló, y vinculó esa posibilidad con la generación de confianza mediante "leyes inteligentes y modernas". Destacó también la existencia de seguridad jurídica e infraestructura como condiciones que, según su visión, hoy están presentes en la Argentina de un modo que antes no lo estaban.

Venezuela, Corina Machado y un llamado a no conformarse con medio camino

Uno de los momentos más emotivos de la noche fue la reproducción de un mensaje grabado por María Corina Machado, la dirigente opositora venezolana galardonada con el Premio Nobel de la Paz. Macri la escuchó y luego la describió con admiración sincera. La calificó como un ejemplo de liderazgo sin ego, "firme pero sereno", y la puso como espejo ante los dirigentes presentes en el salón. "Es un gran ejemplo para muchos de los que hoy están acá", dijo, sin nombrar a nadie en particular pero con una claridad que no dejó lugar a ambigüedades.

El expresidente valoró especialmente la tenacidad de Machado frente a la persecución del régimen de Nicolás Maduro. "Tuvo todo un gobierno persiguiéndola, batallando como una gladiadora", resumió, y destacó la movilización popular venezolana como un fenómeno esperanzador. Sin embargo, fue enfático en que la caída o debilitamiento de Maduro no debe interpretarse como el final del proceso sino como su punto de partida. "Que sea el punto de partida y no el de llegada", pidió, subrayando que Venezuela merece recuperar una democracia plena, no una transición a medias. También hizo referencia a la visita de Machado a la Casa Blanca para agradecer el apoyo de Donald Trump, aunque aclaró que el mandatario estadounidense "parece no haberla elegido a ella para esta transición".

Vale recordar que Venezuela lleva más de dos décadas bajo el modelo chavista, iniciado por Hugo Chávez en 1999 y continuado por Maduro desde 2013. En ese período, el país pasó de ser una de las economías más prósperas de América Latina —sustentada en sus enormes reservas petroleras— a protagonizar una de las crisis humanitarias más graves del continente, con millones de ciudadanos emigrados y una contracción económica sin precedentes en tiempos de paz. La figura de Machado emergió como el liderazgo opositor más visible en los últimos años, especialmente tras las cuestionadas elecciones presidenciales de 2024, en las que el régimen reclamó una victoria que gran parte de la comunidad internacional no reconoció.

Un escenario compartido que dice más de lo que se habla

El dato político de la noche no estuvo solo en las palabras sino en la imagen: Macri y Milei en el mismo salón, ante la misma audiencia, compartiendo un espacio que hasta hace pocos meses parecía impensado. El fuego cruzado entre el Gobierno y el PRO dejó huellas visibles durante el primer semestre del año, con cruces públicos, diferencias sobre la estrategia legislativa y disputas por el liderazgo del espacio no peronista. La presencia de ambos en Parque Norte no borra esas tensiones, pero sí indica que existe una voluntad —al menos en determinados contextos— de mostrar unidad hacia afuera.

Milei, por su parte, fue el orador de cierre y utilizó su discurso para cargar contra la oposición kirchnerista, con críticas directas al gobernador bonaerense Axel Kicillof, a quien llamó "el soviético que gobierna la Provincia". También tuvo un guiño hacia el jefe de Gabinete Manuel Adorni, quien ingresó al salón instantes antes de que comenzara la alocución presidencial y se ubicó junto a Karina Milei, la secretaria general de la Presidencia. Cuando el mandatario mencionó datos electorales de mayo, dijo "antes de que ganara las elecciones Manuel", en referencia al triunfo de La Libertad Avanza en la ciudad de Buenos Aires, un reconocimiento público que no pasó inadvertido entre los presentes.

La noche en Parque Norte deja abiertas varias lecturas que el tiempo irá ordenando. Por un lado, la posible recomposición del vínculo entre el PRO y el oficialismo podría tener consecuencias directas en la dinámica legislativa del segundo semestre, donde el Gobierno necesita apoyo parlamentario para avanzar en reformas estructurales. Por otro, el discurso de Macri sobre el agotamiento del populismo puede interpretarse como un intento de posicionarse como voz de referencia ideológica dentro de un espacio que hoy tiene a Milei como figura dominante. Para quienes observan con escepticismo este reencuentro, las diferencias de fondo entre ambos sectores no desaparecen con una cena; para quienes lo leen como una señal de convergencia, el solo hecho de compartir escenario ya es un mensaje. Los hechos, como siempre, tendrán la última palabra.