Un nuevo capítulo en la intrincada trama de investigaciones que rodea a la Asociación del Fútbol Argentino acaba de escribirse en los pasillos de la justicia federal. La decisión del Procurador General de la Nación, Eduardo Casal, de oponerse al traslado de dos expedientes clave hacia los tribunales de Campana representa un punto de inflexión en una disputa de competencias que llevará finalmente a la Corte Suprema a pronunciarse. Lo que está en juego no es meramente una cuestión administrativa de dónde deben tramitarse los procesos: en realidad, la resolución incidirá directamente en cómo y dónde se investigue un entramado de operaciones financieras que, según los pesquisadores, habría vaciado recursos de la entidad que dirige Claudio "Chiqui" Tapia.

El origen de la pugna: competencias en conflicto

Durante los últimos meses, se gestó una confrontación entre dos jurisdicciones respecto a dónde debían radicarse estas causas. El juez federal con asiento en Campana, Adrián González Charvay, sostuvo que la investigación sobre la adquisición de una propiedad de considerable valor en el partido de Pilar debería concentrarse en su despacho. Ese inmueble, ubicado en Villa Rosa y avaluado en aproximadamente 20 millones de dólares, forma parte de un expediente que ya estaba siendo tramitado en esa jurisdicción desde que la Sala I de la Cámara Federal de Casación Penal lo radicó allí en su momento.

González Charvay argumentó en su solicitud que entre las distintas investigaciones existía una conexidad tal que justificaba plenamente concentrar los expedientes bajo su competencia. El magistrado de Campana adujo que los hechos bajo pesquisa afectaban gravemente el sistema tributario nacional y que el carácter transnacional de las operaciones monetarias respaldaba una intervención de la justicia federal de su jurisdicción. Parecía una posición con sustento legal que, al menos inicialmente, tuvo acogida.

El giro: cuando una decisión se revierte en instancias superiores

La jueza Paula Petazzi, a cargo del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N° 11, que tramita los asuntos en la Capital Federal, había aceptado en principio ceder el expediente. Sin embargo, la Sala V de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional intervino y revocó esa decisión, enviando el conflicto de competencias directamente hacia la Corte Suprema de Justicia.

Fue en ese contexto que Casal presentó su dictamen, ejerciendo su rol como Procurador General. En su análisis, rechazó con claridad los argumentos esgrimidos por el juez de Campana. El funcionario consideró que invocar conceptos jurídicos como "comunidad probatoria", "estrecha vinculación" o "idéntico contexto delictivo" resultaba insuficiente para modificar las reglas de competencia ya establecidas. Su criterio fue que la justicia porteña, específicamente el juzgado a cargo de Petazzi, constituía el foro adecuado para la instrucción de ambas causas.

Las maniobras financieras bajo la lupa: dónde y cómo se investigarán

Más allá de las cuestiones procedimentales, lo central es entender qué se está investigando. Una de las causas se originó a partir de una denuncia presentada por el empresario Guillermo Tofoni, quien señaló una presunta administración fraudulenta en perjuicio de la AFA. La segunda causa surgió por irregularidades en los balances de la entidad. Ambas comparten un hilo conductor que, según los investigadores, es fundamental: un sistema de desviación de fondos que se movía a través del exterior.

En concreto, en el centro de estas investigaciones figura una empresa estadounidense denominada TourProdEnter LLC, vinculada a Javier Faroni. De acuerdo con lo que Casal consignó en su dictamen, esta entidad habría administrado derechos derivados de encuentros amistosos y acuerdos de patrocinio por sumas que alcanzaban centenas de millones de dólares. Las supuestas irregularidades detectadas en los balances de la AFA estarían directamente conectadas con estas maniobras de traslado de fondos que operaban desde y hacia el exterior.

La quinta de Villa Rosa emerge entonces como un eslabón más visible de toda esta cadena. La propiedad, formalmente titularizada a través de la empresa Real Central SRL cuyos dueños registrales son Luciano Pantano y Ana Conte, sería el resultado tangible de recursos que habrían sido sustraídos del patrimonio de la AFA. Este inmueble constituye, para quienes investigan, una prueba material del destino de dinero que, presuntamente, nunca debería haber salido de los arcas de la entidad futbolística.

Unificación de investigaciones: la posición del Procurador

En su segundo dictamen, referido específicamente a la causa por falseamiento de balances, Casal coincidió con la hipótesis de trabajo de los fiscales en que las omisiones contables de la AFA guardaban una relación directa con las operaciones de desvío que se ejecutaban mediante TourProdEnter LLC. Sin embargo, de esa coincidencia en el diagnóstico no dedujo que fuera necesario descentralizar las investigaciones hacia Campana. Por el contrario, concluyó que exactamente por esa vinculación las irregularidades debían tramitarse de forma unificada en el juzgado de instrucción que funciona en la Capital Federal.

Esta posición revela una lógica particular: si bien Casal reconoce la conexidad de los hechos, sostiene que ella refuerza la necesidad de mantener la instrucción en una única sede, no la de dispersarla. El Procurador argumenta que cualquier fragmentación de los expedientes podría afectar la coherencia de la investigación, generando riesgos de interpretaciones divergentes o, en el peor escenario, de descoordinación que permitiera que aspectos relevantes de la trama quedaran sin suficiente escrutinio.

La última palabra: hacia la Corte Suprema

Pese a la opinión del Procurador General, la decisión final aún no se ha adoptado. La Corte Suprema de Justicia es la que deberá resolver definitivamente este conflicto de competencias. Mientras tanto, la causa radicada en Campana sobre la compra de la propiedad en Pilar continúa allí, sin que exista una resolución que liquide definitivamente la cuestión.

Lo que se sucederá en los próximos pasos resultará determinante para el ritmo y la profundidad con que avancen estas investigaciones. Los hechos que se están pesquisando afectan de manera significativa a una de las instituciones futbolísticas más importantes del país, y las autoridades que presidieron la AFA durante el período en que estas operaciones se habrían consumado permanecen bajo escrutinio de la justicia penal federal.

La resolución que dicte la Corte Suprema establecerá no solo dónde tramitarán estos expedientes, sino que también enviará un mensaje acerca de cómo el sistema judicial argentino está dispuesto a enfrentar investigaciones complejas que involucran transferencias internacionales de fondos, estructuras empresariales offshore y posibles desvíos patrimoniales. Diferentes observadores podrán interpretar la decisión final de diversas formas: unos verán en ella un paso hacia una investigación más rigurosa e integrada, mientras que otros cuestionarán si la concentración en una única jurisdicción garantiza verdaderamente la debida esclarecimiento de los hechos. Lo que es seguro es que cualquier pronunciamiento de la Corte generará nuevas dinámicas en un caso que mantiene en vilo a sectores amplios del universo futbolístico argentino.