El Ministerio de Economía acaba de desplegar una estrategia que contiene una asunción audaz: la reelección del presidente Javier Milei no representa un escenario futuro incierto sino una realidad administrativa que simplemente aguarda su formalización electoral. Esta convicción estructura cada movimiento de Luis "Toto" Caputo y su equipo financiero. La presentación del programa de financiamiento para los próximos dos años constituye el primer ejercicio explícito en que la cartera económica ofrece una hoja de ruta pública sobre necesidades y fuentes de recursos, un cambio notable en los hábitos de un ministro históricamente reacio a atarse con compromisos de ese calibre. Lo que aparece en esos números y proyecciones, sin embargo, revela más de lo que los especialistas en finanzas públicas suelen comentar: una lectura política sobre el futuro de la competencia electoral que merece ser examinada con detenimiento.
La confianza en un escenario sin turbulencias
Desde que comenzó este ciclo de Gobierno, ha existido un patrón recurrente que afecta a todas las administraciones sin excepción: cuando se aproximan momentos electorales relevantes, los ahorristas e inversores se apresuran a convertir sus tenencias en moneda extranjera. Este fenómeno, que los economistas denominan "creación de activos externos", se traduce en una salida de divisas que presiona sobre las arcas del Banco Central. En septiembre de 2025, cuando se realizaban las elecciones legislativas, esta dinámica adquirió tal intensidad que llegó a contagiar los mercados de títulos de deuda. Los inversores comenzaron a temer que faltarían dólares para atender sus acreencias, una preocupación que obligó al Gobierno a solicitar un auxilio extraordinario de 20.000 millones de dólares que desembolsó Washington bajo la administración Trump. Esta experiencia traumática marcó profundamente a quienes conducen la política económica.
Con ese episodio aún fresco en la memoria, Caputo y su secretario de Finanzas Federico Furiase presentaron un programa que presume estar blindado contra los riesgos electorales. En el documento aparecen dos datos particularmente significativos desde la perspectiva política. El primero se refiere a los vencimientos de bonos emitidos bajo legislación local que se concentran en 2027: 4.900 millones de dólares de obligaciones que deben ser atendidas. Paralelamente, Caputo sostiene que podrá captar 5.000 millones de dólares mediante nuevas emisiones de instrumentos similares. Esta ecuación descansa en una premisa implícita de considerable envergadura: para ese momento, el mercado de cambios funcionará con la tranquilidad necesaria como para que no exista presión sobre las reservas. En otras palabras, se prevé un rollover, es decir, que los tenedores de títulos aceptarán simplemente reemplazar sus papeles vencidos por otros nuevos sin exigir efectivo.
Complementando este esquema, el Tesoro obtendrá del Banco Central 4.900 millones de dólares para pagar su deuda externa. Esta operación supone algo elemental pero decisivo: que la entidad monetaria dispondrá de esa cantidad de divisas porque no habrá escape de capitales. Los ahorristas permanecerán tranquilos, sin buscar refugio en moneda extranjera. La lectura política que sustenta todo este armazón financiero es coherente con lo que Caputo ha reiterado en múltiples ocasiones: no existe posibilidad alguna de que el electorado decida un cambio de rumbo y opte por un candidato que represente el retorno al populismo económico. En su lenguaje, el "riesgo kuka" se ha reducido a cero.
Las hipótesis electorales implícitas en los números
Para que el programa presentado por Economía funcione según lo proyectado, deben cumplirse simultáneamente dos condiciones excluyentes. La primera supone que Milei triunfará de manera contundente en primera vuelta, ganando sin necesidad de ballotage. La segunda imagina un escenario alternativo en el cual, si bien la candidatura presidencial enfrenta competencia, esa oposición proviene de un dirigente tan ortodoxo en materia económica como el propio Milei, alguien que inspira igual o mayor confianza a los mercados internacionales respecto a la continuidad del rumbo actual. Lo que el programa descarta explícitamente es que prospere cualquier propuesta que contenga afinidades conceptuales con el kirchnerismo. No contempla, por ejemplo, que surja de las filas de Cristina Kirchner un candidato del calibre de Eduardo "Wado" De Pedro, Mariano Recalde o el mismo Máximo Kirchner, alguien que pudiera mostrar competitividad electoral defendiendo consignas como "Cristina libre" y la renegociación de la deuda externa.
Tampoco parece estar previsto en los cálculos de Caputo un escenario en el que Axel Kicillof, el gobernador bonaerense, desafíe al oficialismo nacional desde una posición de verdadera independencia. Aunque es cierto que existe la posibilidad teórica de que Kicillof compita contra su antigua mentora Cristina, los especialistas en finanzas advierten que aún permanece incierto si estaría dispuesto a prometer el cumplimiento de los compromisos financieros internacionales sin reestructurar la moneda, una promesa que el Gobierno considera incompatible con un gobierno peronista. Lo que emerge del análisis es que Caputo está descartando no solo rivales políticos específicos sino líneas de pensamiento completas sobre la gestión económica. Incluso ha manifestado públicamente que ni Kicillof, ni menos aún un candidato surgido de La Cámpora, podrían llegar a la presidencia, una afirmación que contiene cierta presunción sobre el resultado electoral.
Existe otro factor que los números del Ministerio de Economía dan por resuelto y que merece atención: el calendario electoral de la provincia de Buenos Aires. En los últimos años, la provincia más poblada del país comenzó a ejercer autonomía en la programación de sus comicios, diferenciándose del calendario nacional. En 2024, los bonaerenses eligieron legisladores el 7 de septiembre, mientras que el resto del país votaba en otras fechas. El peronismo ganó esa elección, un resultado que explica en parte la urgencia de Trump por desembolsar recursos para rescatar a su principal aliado sudamericano. No está descartado que en 2027 se repita un esquema desdoblado, con los bonaerenses eligiendo al sucesor de Kicillof antes de que se realice la elección presidencial. Si esa votación provincial la ganara un candidato del Peronismo Justicialista, ¿cómo interpretarían los inversores internacionales una derrota anticipada del oficialismo en el principal distrito del país? El programa financiero de Caputo parece estar apostando a que La Libertad Avanza y Pro vencerán en territorio bonaerense de manera contundente, una premisa que tampoco aparece respaldada por evidencia electoral reciente.
Los signos de interrogación que Caputo todavía no responde
Dentro del programa presentado existe un detalle que funciona como una pequena puerta entreabierta hacia la incertidumbre. En la sección de fuentes de financiamiento, aparece la opción de emitir bonos bajo ley de Nueva York, pero los casilleros correspondientes solo contienen tres guioncitos indicando ausencia de datos. Esto sugiere que el Gobierno está considerando seriamente acceder al mercado internacional de deuda, aunque todavía no ha definido el volumen de recursos que pretende captar. Una baja del riesgo país podría volver más atractiva esa emisión, y existen analistas que proyectan que las calificadoras de riesgo mejorarán el status de Argentina. Sin embargo, el panorama se ha complicado abruptamente desde hace poco más de una semana.
La decisión de Donald Trump de desconocer el Memorandum de Entendimiento con Irán y ordenar nuevos ataques sobre bases militares en ese país ha introducido una variable que podría entorpecer seriamente los planes del Ministerio argentino. La permanencia de la guerra en Medio Oriente contiene consecuencias importantes para la administración Milei. Una de ellas es la probabilidad de que suban las tasas de interés a nivel internacional, lo que encarecería notablemente el costo de los dólares que Argentina pudiera conseguir en los mercados externos. En febrero pasado, el Presidente destituyó al secretario de Finanzas Alejandro Lewa porque se negó a autorizar una emisión de deuda por 5.000 millones de dólares a diez años a una tasa superior al 9,5%. Los especialistas estiman que actualmente la Argentina podría conseguir fondos a tasas alrededor del 8,7%. Pero si la turbulencia internacional provocada por Trump se perpetúa y el dinero se vuelve más costoso, ¿autorizaría el Presidente una eventual operación de deuda en condiciones menos favorables?
Las decisiones militares en Medio Oriente tienen otra proyección sobre el escenario político doméstico argentino. Al elevar el precio de los combustibles en Estados Unidos, vuelven más esquivo un triunfo electoral para los republicanos. Un consenso muy extendido entre los estudiosos de la opinión pública norteamericana sugiere que Trump perderá el control de la Cámara de Representantes y no tiene asegurado retener el del Senado. Esto significa que con un Trump potencialmente debilitado en el Congreso, la posibilidad de que el Gobierno libertario reciba un auxilio financiero extraordinario desde Washington, algo que ya ocurrió en septiembre de 2025 y desató controversias incómodas, se vuelve considerablemente más pequeña. Los guioncitos de Caputo representan entonces no solo la indefinición sobre montos de deuda, sino la incertidumbre sobre la viabilidad de acceder a esos mercados en condiciones aceptables.
La ingeniería electoral como complemento de la estrategia financiera
Mientras Caputo estructura los números de la economía sobre la premisa de una reelección ya consumada, el jefe de Gabinete Diego Santilli trabaja en reformas electorales que siguen una lógica similar. Santilli negocia dos cambios principales en el sistema electoral: la suspensión de las primarias, al menos en su modalidad simultánea y obligatoria, y la habilitación de listas colectoras. Este segundo cambio permitiría que fuerzas políticas que compiten con La Libertad Avanza a nivel provincial puedan alinear sus candidaturas de senadores y diputados nacionales con la fórmula presidencial de Milei, sin que ello implique una fusión formal de las estructuras partidarias.
Existe lo que podría denominarse una ilusión óptica en este nuevo esquema electoral. Santilli procede como si Milei ya tuviera asegurados los votos y las adhesiones de esos aliados partidarios provinciales, y que por lo tanto solo necesita una reglamentación que permita incorporarlos técnicamente al esquema nacional. Tal como Caputo asume la reelección como dato consumado, Santilli adopta el resultado electoral deseable como si fuera una premisa establecida. Sin embargo, la realidad actual es que Santilli está inventando un instrumento que contiene una potencialidad peligrosa: constituye un arma de doble filo.
Los gobernadores peronistas, radicales o independientes que hoy prometen a Santilli unirse a la marcha triunfal de Milei lo hacen bajo la condición de que esa marcha se verifique efectivamente. Además, varios de ellos carecen actualmente de un candidato presidencial propio, una ausencia que es particularmente relevante en la dirigencia peronista tradicional. Sin embargo, si por cualquier razón apareciera un rival competitivo que pusiera en jaque el triunfo de Milei, Santilli le estaría ofreciendo a ese dirigente alternativo una herramienta perfectamente funcional para ordenar y expandir su propio campo político. La reforma electoral se convertiría en un mecanismo que amplificaría las posibilidades de un candidato opositor, no las del Presidente.
Las operaciones judiciales como garantía de tranquilidad presidencial
Mientras Caputo y Santilli construyen blindajes financieros y electorales, el ministro de Justicia Juan Bautista Mahiques trabaja en una dimensión complementaria: la construcción de una estructura judicial que funcione al servicio del poder presidencial. A través de la designación sistemática de magistrados afines, Mahiques está creando un armazón institucional cuya finalidad de largo plazo es despejar cualquier amenaza legal que pudiera afectar al Presidente y a su hermana Karina, quien ocupa un cargo relevante en la administración.
Un ejemplo particularmente elocuente de esta operación aparece en la causa denominada "$LIBRA", que podría involucrar a ambos hermanos en operaciones con criptomonedas bajo sospecha. Para asegurar que este expediente desemboque en la impunidad, el primer servicio llegó desde el fiscal Eduardo Taiano, quien alegó carecer de recursos técnicos para investigar la operación. Posteriormente, el controvertido juez Mariano Martínez de Giorgi eliminó a los querellantes que habían sido reconocidos como tales incluso por la Cámara Federal, argumentando que estos no podían querellar porque aún no estaba probado el fraude. El razonamiento resulta circular: la prueba del delito solo podría emerger del proceso judicial, pero los querellantes quedan excluidos de la posibilidad de impulsarlo. Un detalle adicional: Ana María Juan, la esposa de Martínez de Giorgi, acaba de ser designada jueza federal de Hurlingham por el Presidente, una coincidencia que trasciende lo casual.
Mahiques también está trabajando en la composición de la Cámara Federal, el tribunal que debe revisar todos los pronunciamientos de primera instancia en casos de corrupción. El ministro tiene previsto enviar al Senado el pliego de su amigo Pablo Yadarola, quien como él compartió una excursión a Lago Escondido. Yadarola obtuvo el lugar número 16 en el concurso del Consejo de la Magistratura, pero gracias a su desempeño en la entrevista posterior ascendió 11 posiciones y terminó integrando la terna. Este juez ganó notoriedad recientemente por sus dificultades para determinar quién impartió la orden para que Laura Bel



