A poco más de un año de las elecciones legislativas que marcaron el pulso político de la provincia, el tablero bonaerense comienza a reconfigurarse bajo nuevas alianzas. La confluencia de figuras clave del oficialismo nacional en un evento rural de Lincoln durante el fin de semana pasado no fue casual ni fue presentada explícitamente como tal, pero la carga política del encuentro resultó innegable. Lo que se promocionó como un acto tradicional vinculado a las costumbres campestres del territorio provincial terminó siendo una demostración de fuerzas entre sectores que hace poco tiempo competían por separado. Ese gesto, multiplicado en varios niveles de la estructura política, anticipa un escenario completamente distinto para 2027: la necesidad de ordenar el espacio opositor al peronismo en una provincia que sigue siendo determinante para cualquier proyecto nacional.
La presencia simultánea de Karina Milei, secretaria general de la Presidencia; Diego Santilli, jefe de Gabinete; y Sebastián Pareja, responsable del armado libertario bonaerense, en el cierre de la octava edición de "Bien Montados" en la Estancia Lavinia marcó un punto de inflexión en la estrategia territorial del gobierno. Junto a ellos comparecieron dirigentes de peso del PRO, entre quienes figuraba Pablo Petrecca, actual presidente del bloque del Senado bonaerense, quien apenas hace un año había optado por un camino diferente. La composición de esa foto, acompañada por el intendente radical de Lincoln, Salvador Serenal, y otros referentes regionales, reflejó en miniatura lo que ocurre en los despachos: la construcción paciente de una alianza que busca evitar la fragmentación del voto opositor. En el plano formal, la actividad fue presentada como un evento cultural. Sin embargo, en el terreno político, funcionó como una demostración de que los tiempos de divisiones han comenzado a ceder ante la lógica de la construcción conjunta.
El giro de Petrecca y el mensaje del interior
La trayectoria de Petrecca en los últimos dieciséis meses resulta particularmente elocuente. Siendo intendente de Junín, decidió no integrarse al acuerdo que en 2025 sellaron La Libertad Avanza y el PRO para las elecciones bonaerenses. En cambio, encabezó la nómina de "Somos Buenos Aires" en la Cuarta Sección Electoral, un espacio que obtuvo 19,91% de los votos y logró acceso a dos bancas en la cámara alta provincial. Su propio agrupamiento y La Libertad Avanza, que cosechó 30,34%, acumularon conjuntamente más de la mitad de los sufragios en esa zona, pero el peronismo, con 40,34%, se quedó con la victoria. Petrecca ingresó como senador; Guillermo Britos, intendente de Chivilcoy, quedó como primer suplente. Ese resultado actuó como termómetro político: la dispersión del voto anti-peronista permitió que la fuerza oficialista provincial mantuviera su hegemonía territorial.
Ahora, un año después, Petrecca comparece en la misma actividad que reúne a las máximas autoridades de los dos espacios que lo excluyeron o con los que prefirió no alinearse. Su presencia física en Lincoln, junto a sus palabras públicas durante el evento, comunica un mensaje claro hacia adentro y hacia afuera de la política bonaerense. "Tenemos que ser capaces de armar un equipo con los mejores para la Provincia, que deje atrás las diferencias y tenga la decisión de enfrentar al populismo y construir una alternativa que vuelva a poner a Buenos Aires en marcha", expresó el senador. Esa declaración, más allá de su tono conciliador, sintetiza el reconocimiento de que el camino anterior—la fragmentación—no produjo los resultados esperados. El cálculo político ha mutado: si el peronismo sigue siendo capaz de ganar incluso cuando sus rivales juntos superan el 50%, la única solución pasa por eliminar la grieta en el propio campo opositor.
Santilli en el centro de la estrategia: la figura bisagra
Dentro de este reordenamiento, Diego Santilli ha emergido como la pieza angular del puzzle electoral. Su posición es singular: mantiene su afiliación al PRO, pero funciona como jefe de Gabinete en el gobierno de Javier Milei, lo que lo convierte en una figura aceptable—e incluso deseable—para ambas estructuras políticas. En los círculos del PRO lo describen con precisión: "Tiene un nivel de conocimiento en la provincia de Buenos Aires que hoy no tiene ningún eventual candidato libertario". Esa observación no es menor. Santilli ha construido una red territorial en la provincia durante años; conoce los municipios, sus intendentes, sus particularidades y sus demandas. En el contexto de una gobernación que requiere manejo territorial sofisticado, ese bagaje representa un activo de enorme valor.
Aunque formalmente no existe aún una postulación, ya circula con fuerza la idea de que Santilli podría ser el candidato a gobernador en una eventual chapa que unifique a libertarios y macristas. A fines de agosto, tanto él como Milei protagonizaron un acto conjunto en la Ciudad de Buenos Aires, otro de los eslabones en la cadena de señales que comunican la aproximación entre fuerzas que hace poco tiempo se consideraban rivales. Las negociaciones entre La Libertad Avanza y el PRO avanzan provincia por provincia, con conversaciones que se retomaron en Casa Rosada apenas hace semanas. Cristian Ritondo, jefe del bloque amarillo en Diputados, ha sido prudente a la hora de establecer plazos, reconociendo que se trata de un proceso que requiere tiempo y calibración. Sin embargo, la velocidad de los encuentros y la composición de los mismos sugieren que la máquina política ya está en movimiento.
Buenos Aires seguirá siendo el epicentro de cualquier batalla electoral que se dispute en los próximos años. La provincia concentra población, recursos electorales, y es determinante para definir correlaciones de fuerzas nacionales. Para La Libertad Avanza, la prioridad es clara: ampliar su base territorial y evitar que el voto opositor se disperse nuevamente, como ocurrió en 2025. Para el PRO, se trata de mantener relevancia política en un esquema donde el libertarianismo ha ganado terreno. La convergencia, por lo tanto, responde a lógicas de supervivencia política tanto como a convicciones programáticas. Karina Milei, en su rol de articuladora del armado nacional, ha asumido un protagonismo que trasciende lo que correspondería a una secretaria general de presidencia: participa activamente en la construcción electoral y pone su capital político en juego cada vez que se reúne con dirigentes de otros espacios.
Las consecuencias de este realineamiento pueden proyectarse en múltiples direcciones. Si la alianza LLA-PRO se consolida y logra mantener una unidad de acción coherente hasta 2027, es probable que enfrente al peronismo en condiciones muy superiores a las de 2025. Por otro lado, si las negociaciones fracasan o si emergen grietas irreconciliables durante el proceso de construcción de listas, el escenario podría repetir el patrón de dispersión que benefició al peronismo hace poco más de un año. También existe la posibilidad de que nuevos actores políticos, como los radicales o dirigentes con anclaje territorial independiente, encuentren espacios de maniobra en las intersticias de estas negociaciones. La provincia de Buenos Aires, en ese sentido, seguirá siendo un laboratorio donde se ensayan las estrategias que luego podrían replicarse en el territorio nacional. Los próximos meses de contactos, reuniones y definiciones de listas dirán si el acercamiento visto en Lincoln es el inicio de una nueva era política o simplemente un compás de espera antes de nuevas rupturas.



