La mañana de este martes se transformó en un síntoma de una enfermedad que padece la principal fuerza política de la Capital desde hace meses: la disputa sin tregua entre dos ramas de la misma dinastía que controla los destinos de Pro. Jorge Macri y Mauricio Macri se encontraron en el predio de Ecoparque, ubicado en Palermo, para evaluar asuntos relativos a la gestión municipal, pero el encuentro no puede desligarse del contexto que lo rodea: un creciente distanciamiento sobre cómo enfrentar la contienda electoral que se aproxima y cómo negociar con los libertarios. Lo que sucede en las entrañas de Pro trasciende el ámbito meramente partidario. Define, en buena medida, el tablero político de Buenos Aires para los próximos años y condiciona las posibilidades reales de alcanzar acuerdos que blindan la gobernanza de la ciudad más importante del país.
Según trascendió, la reunión de aproximadamente una hora incluyó una agenda previamente consensuada: la revisión de iniciativas de desregulación que impulsa la administración porteña y cuestiones operativas del gobierno local. Mauricio Macri llegó acompañado por Fernando De Andreis, diputado nacional y secretario general de Pro, mientras que Jorge Macri se presentó con Gabriel Sánchez Zinny, jefe de Gabinete, y Gustavo Arengo, ministro de Hacienda. El hecho de que ambos dirigentes acudieran con sus principales colaboradores sugiere que, aunque oficialmente se limitaran a cuestiones administrativas, los núcleos duros de cada uno buscaban transmitir un mensaje de solidez interna. La escenificación importa en política, quizá tanto como los contenidos que se discuten a puertas cerradas.
El trasfondo del desencuentro
Desde la derrota electoral que Pro experimentó en mayo del año anterior, cuando La Libertad Avanza arrasó en las legislativas porteñas, la relación entre los primos se deterioró de manera progresiva. Mauricio Macri culpabilizó a Jorge por la estrategia desplegada: desdoblar los comicios y confrontar directamente con Javier Milei. Esa lectura no fue un comentario al pasar; significó el inicio de una frialdad que persiste. El expresidente, quien regresó al país hace apenas días después de presenciar el Mundial de fútbol en Estados Unidos, México y Canadá, no oculta su incomodidad. Lo que le molesta fundamentalmente es que Jorge haya confirmado públicamente su intención de renovar su mandato en los comicios venideros. Un anuncio que, en la lógica de Mauricio, debería haber sido consensuado previamente o al menos debería contar con su respaldo explícito.
Esa falta de apoyo constituye la médula del conflicto. Mauricio aún no definió si respaldaría la candidatura de su primo a la reelección. La incertidumbre genera malestar en el círculo íntimo de Jorge, que observa cómo la indecisión se filtra hacia los escalafones inferiores de la estructura partidaria. Ministros de la administración porteña han expresado su inquietud mediante una metáfora familiar que refleja el malestar generalizado: "Se pelearon mamá y papá". La frase, aunque coloquial, sintetiza el desconcierto que genera en la militancia de Pro una disputa entre sus dos máximas figuras. En el macrismo histórico, alguien que dialoga regularmente con el expresidente resumió la situación con crudeza: "No descarto que se arreglen, pero hoy no están bien".
La batalla por la estrategia electoral y las negociaciones con Milei
Más allá de las diferencias personales, existe una divergencia profunda sobre cómo proceder en la búsqueda de alianzas para 2027. Jorge ha intentado sistemáticamente acercarse a La Libertad Avanza en los últimos meses. Las señales han sido inequívocas: desde gestos simbólicos en actos públicos, como cuando el presidente Milei le dedicó sonrisas y atenciones durante el Tedeum del 9 de Julio y en la inauguración de la exposición rural de Palermo, pasando por un clima de cooperación en la Legislatura porteña. El jefe de gobierno incluso ratificó la semana pasada su intención de alcanzar un acuerdo electoral con los violetas para competir en 2027.
Sin embargo, los colaboradores más cercanos a Mauricio sostienen que los libertarios le cierran las puertas al jefe de gobierno porteño. Según confiesan en el entorno del expresidente, los karinistas únicamente estarían dispuestos a negociar si el interlocutor es Mauricio. La justificación que esgrimen es clara: Macri padre controla los destinos de Pro a escala nacional. Mientras tanto, el expresidente recorre el país resucitando al partido amarillo y dejando entrever la posibilidad de construir una candidatura presidencial propia. Esa eventual candidatura funcionaría como un obstáculo para los planes del gobierno nacional, que aspira a ganar en primera vuelta en la elección general de 2027. En la Casa Rosada intuyen que una construcción alternativa de la derecha republicana comandada por Mauricio representaría un cortocircuito para la estrategia oficial.
La asimetría de poder en la negociación es evidente. Jorge necesita a los libertarios para retener la Capital; Mauricio, en cambio, negocia desde una posición que trasciende Buenos Aires. Por eso, desde el círculo de allegados del expresidente sostienen que no descartan una eventual aventura electoral. El próximo paso en su agenda lo llevará a ciudades del Sur y del Noroeste argentino en los próximos días, como parte de su gira denominada "El próximo paso". En Pro, sin embargo, hay quienes dudan de que verdaderamente busque ser candidato. Lo que nadie cuestiona es su voluntad de retener poder político y negociar desde una posición de fortaleza. "Dicen que no tiene ganas, pero no vamos a regalar los 8 o 10 puntos a nivel nacional que puede medir Pro en 2027. Falta mucho; no hay nada concreto y no tenemos apura", repiten en los despachos del expresidente.
Esta pugna por la estrategia adquiere características especiales cuando se analiza el rol de los diferentes actores dentro de Pro. Cristian Ritondo, jefe de Pro en Buenos Aires, ha avanzado en conversaciones con Diego Santilli, jefe de Gabinete, y Sebastián Pareja, titular de La Libertad Avanza en territorio bonaerense, para repetir la alianza electoral que macristas y libertarios sellaron en 2025. Los pedidos de Pro incluyen garantías explícitas: que los violetas respeten a los once intendentes que controla la fuerza política en el territorio bonaerense y que no compitan contra sus candidatos en distritos donde Pro goza de mayor competitividad. Además, reclaman mantener o incrementar la cantidad de legisladores provinciales que ponen en juego. Se trata de una negociación compleja en la que los karinistas reconocen que en Buenos Aires la mejor alternativa para enfrentar al peronismo en 2027 consiste en aunar fuerzas con macristas y radicales, replicando el modelo que desplegó Santilli en 2021 y 2023 cuando integraba las filas de Horacio Rodríguez Larreta.
El problema central radica en la Ciudad Autónoma. Desde el entorno de Mauricio expresan la frustración con una crudeza que no admite ambigüedades: "A Jorge los libertarios no le atienden el teléfono. ¿Cuál es el incentivo que tienen para acordar con él?". Esa pregunta retórica condensa toda una estrategia. En cambio, en la sede gubernamental de Parque Patricios, donde funciona el despacho de Jorge, existe cierto optimismo. Los sondeos de opinión muestran un repunte de la valoración ciudadana sobre la gestión porteña. "Jorge levantó en las encuestas y los libertarios no tienen candidatos", especula un referente de Pro que gobierna la Capital desde hace casi dos décadas. Ese factor podría funcionar como un elemento de presión en las negociaciones con Milei.
Las alternativas sobre la mesa y los escenarios posibles
En el seno de Pro comienzan a circular diferentes hipótesis sobre cómo proceder si el entendimiento con los libertarios no prospera. Una opción que fue evaluada consistía en seducir a Horacio Rodríguez Larreta, el antecesor de Jorge en la jefatura porteña, para que se sumara a una interna competitiva. Daniel Angelici intentó acercar posiciones, pero el tema se enfrió rápidamente. Jorge descarió de plano esa alternativa; considera que Rodríguez Larreta ha intensificado sus críticas a la gestión actual y representa un riesgo político innecesario. Otra posibilidad que circula en las conversaciones privadas de los dirigentes macristas consiste en armar una interna atractiva con la Unión Cívica Radical, similar a la que se produjo en 2023, cuando Jorge superó en las urnas a Martín Lousteau. "Si no acordamos con LLA, hay que potenciar el espacio de alguna forma", estiman en la dirigencia de Pro.
Los vericuetos de la negociación incluyen, además, la cuestión de las primarias abiertas simultáneas y obligatorias. El gobierno nacional impulsa la supresión de las PASO para 2027, pero aún no ha logrado el apoyo de los gobernadores peronistas que son aliados de la Casa Rosada. Pro, en una estrategia deliberada de ambigüedad, ha evitado fijar un posicionamiento institucional sobre este asunto. La última discusión se produjo en la previa del Mundial de fútbol. Mauricio se inclinó por mantener el sistema vigente. En Pro advierten: "En política nadie cambia presente por futuro sobre todo con quienes son incumplidores seriales". La lógica es pragmática: mientras el oficialismo no consiga modificar las reglas electorales a nivel nacional, Pro puede utilizar esa incertidumbre como una herramienta de negociación. "Nos hacemos los boludos con las PASO, porque necesitamos garantías", confiesan sin tapujos algunos de los principales operadores de Pro.
Jorge deberá tomar en las próximas semanas una decisión de magnitud: si unifica los comicios porteños con los nacionales o vuelve a desdoblarlos. En la sede de Parque Patricios sostienen que es prematuro definir el escenario. "Es muy pronto para definir el escenario electoral. Aún resta saber si a nivel nacional va a haber PASO o no. Hay que esperar para esas definiciones", repiten en los despachos del jefe de gobierno. De todas maneras, Jorge ha reiterado públicamente que no contempla suprimir las primarias porteñas, como procuran los representantes de Karina Milei. Esa posición lo diferencia de Mauricio y abre interrogantes sobre cómo procederá si los libertarios exigen la eliminación de las PASO como condición sine qua non para un acuerdo.
Las implicancias políticas del conflicto interno
La tensión entre los dos Macri revela fracturas profundas que trascienden las personalidades. En un sector de Pro intuyen que ambos primos, en realidad, buscan acordar con La Libertad Avanza en la Ciudad de Buenos Aires, pero difieren fundamentalmente en la estrategia para lograrlo. Jorge abre los brazos a los Milei y podría negociar una fórmula compartida, incluso mencionan a Pilar Ramírez, cercana a Karina Milei, como eventual prenda de unidad. Quienes lo conocen lo describen como "más pragmático". En cambio, los macristas calculan que La Libertad Avanza querrá competir en las PASO, lo que significaría exigir una contienda interna incluso dentro de un acuerdo general.
La preocupación en la mesa ejecutiva de Pro es genuina. La mayoría de los jerarcas cree que la interna debilita la posición de negociación frente a la Casa Rosada. Mientras Ritondo avanza en conversaciones con Santilli y Pareja respecto de Buenos Aires, y mientras que otros gobernadores como Rogelio Frigerio de Entre Ríos e Ignacio Torres de Chubut exploran pactos con el oficialismo, la Capital permanece como la pieza clave pero también como el territorio más conflictivo. Pro ha gobernado la ciudad durante casi veinte años; perder esa fortaleza institucional significaría un retroceso político de proporciones significativas.
Las derivaciones del enfrentamiento entre los primos poseen ramificaciones que se extienden más allá de Buenos Aires. Si Mauricio decide jugar como candidato presidencial, competiría en el espacio de la derecha con Milei. Si Pro se fragmenta internamente en la Capital, pierde potencia negociadora no solo porteña sino nacional. Si Jorge logra un acuerdo con los libertarios y se reelige, consolidaría su poder territorial pero potencialmente se subordinaría a la estructura que Mauricio construye a nivel nacional. Si fracasa en la negociación y debe competir en una interna con la UCR o con candidatos alternativos, enfrenta el riesgo de salir debilitado. Cada escenario posible genera consecuencias que alterarían el mapa político argentino en los próximos años, desde la composición de la Cámara de Diputados y el Senado hasta la configuración de los gobiernos locales en territorio bonaerense.
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