La estructura política que gobierna la nación desde hace poco más de un año comenzó a movilizar sus engranajes territoriales con una precisión que traduce la seriedad de sus aspiraciones provinciales. Karina Milei reunió durante la tarde del lunes pasado a los legisladores de La Libertad Avanza que representan a Buenos Aires en ambas cámaras legislativas, en un encuentro que funcionó como punto de partida para una arremetida electoral que ya tiene fecha de vencimiento: el año 2027. Lo que sucedió en Balcarce 50 no fue una simple ronda de consultas de rutina, sino el armado de una hoja de ruta que pretende reconfigurar el mapa político de la provincia más poblada del país.
Dos jornadas de trabajo concentrado marcaron la dinámica de estas sesiones. Primero llegaron los senadores provinciales alrededor de las tres de la tarde; luego, dos horas después, ingresaron los diputados. Ambas delegaciones marcharon acompañadas por Sebastián Pareja, quien conduce la estructura libertaria en el territorio bonaerense. Una baja fue notable en la grilla prevista: el jefe de Gabinete nacional, Diego Santilli, debió ausentarse de los encuentros debido a que asumió una función en el directorio de la petrolera estatal, un movimiento que no dejó de tener su lectura política en el contexto de las conversaciones que se desarrollaban a solo metros de donde él debería estar presente.
La agenda programática que busca instalar raíces
Cuando los periodistas interrogaron a Pareja al término de las reuniones, el funcionario desgranó algunos elementos del contenido que había circulado en esas horas. Describió encuentros extensos, con una Karina Milei que se mostró profundamente interesada en conocer cómo avanzaba la labor legislativa y el trabajo político en el territorio bonaerense. Los legisladores acudieron provistos de informes detallados sobre lo realizado hasta ese momento y las líneas que proyectaban para el futuro inmediato. Según el relato del titular partidario, el intercambio incluyó palabras de respaldo para continuar la tarea y lograr el objetivo final: transformar a Buenos Aires en una zona de dominio libertario.
La agenda que nucleó las conversaciones presenta características que trascienden lo electoral inmediato. El programa incluye reformas que abarcan desde modificaciones en la estructura tributaria, pasando por redefiniciones en el ordenamiento político institucional, hasta alcances sobre las autonomías de los gobiernos locales. Pero hay un punto que Pareja subrayó con particular énfasis: la reforma de la Constitución provincial, con énfasis en una propuesta que suena radical en su simplicidad estructural. La Libertad Avanza plantea transformar la Legislatura bonaerense en un órgano de cámara única, eliminando el Senado provincial que existe como segunda cámara.
El argumento fiscal que respalda esta iniciativa no es menor. Pareja apuntó directamente a los números: el Senado provincial realizó apenas dos sesiones durante todo un año calendario, mientras consume recursos que el dirigente cuantificó en nueve millones de pesos diarios por senador, acumulando un gasto de 414 millones de pesos diarios para el conjunto de la institución. Estos números funcionan como munición discursiva en la batalla por instalar estas propuestas en la arena pública bonaerense. Sin embargo, Pareja fue honesto respecto de las limitaciones numéricas: La Libertad Avanza no cuenta actualmente con la cantidad de votos necesarios en la legislatura provincial para impulsar estas transformaciones durante el ciclo legislativo que transita.
La estrategia de instalación de agenda y la proyección electoral
Este reconocimiento de una realidad parlamentaria desfavorable no genera desánimo en la estructura libertaria. Por el contrario, revela una concepción sofisticada de la disputa política que trasciende los tiempos electorales inmediatos. El titular del partido en Buenos Aires explicó que la intención es instalar estas iniciativas en el debate público, crear las condiciones para que se conviertan en temas de conversación ciudadana, y así llegarles a 2027 con un mandato popular que permita concretarlas una vez que se alcance el poder ejecutivo provincial. Es una apuesta a la pedagogía política: sembrar ideas hoy para cosechar votos mañana.
El encuentro que se produjo en Casa Rosada replicó una dinámica que Karina Milei había implementado tres semanas antes con legisladores porteños. En aquella oportunidad, la funcionaria había trabajado sobre proyectos destinados a la segunda mitad del año y había insistido en fortalecer la identidad de marca política para competir con candidatura propia en las elecciones venidera. En el caso bonaerense, los asistentes al encuentro negaron que se hayan discutido candidaturas o definiciones electorales específicas, pero desde la estructura libertaria trascendió una información: pretenden mantener y profundizar el esquema de acuerdos que utilizaron durante 2025, cuando compitieron en alianza con el PRO y un sector de la Unión Cívica Radical.
Sin embargo, el objetivo declarado trasciende la mera replicación de lo hecho. La Libertad Avanza en Buenos Aires fija como meta la conquista de un mínimo de 70 intendencias en los próximos comicios, sin descartar la posibilidad de sumar más. Esa cifra no es aleatoria: incluye los 27 distritos actualmente gobernados por la UCR y los 13 que controla el PRO. Dicho de otra forma, la ambición libertaria pasa por absorber o desplazar a sus actuales aliados en buena parte del territorio provincial. Las conversaciones todavía están en estadio embrionario respecto de qué municipios tendrán candidato propio de La Libertad Avanza y en cuáles competirán respaldando a figuras de otros espacios, pero la dirección de la brújula está clara.
Pareja ya inició contactos con Cristian Ritondo, del PRO provincial, y con Maximiliano Abad, de la UCR bonaerense, además de otros referentes de agrupaciones vecinales. Estos diálogos son los primeros pasos de una negociación que se espera sea tensa, porque el punto de partida no es el reparto equitativo sino la supremacía libertaria. Lo que hay en el horizonte es claro para todos los involucrados: derrotar al peronismo en el territorio donde históricamente ha tenido su mayor fortaleza.
La perspectiva que se abre a partir de estos movimientos presenta aristas múltiples. Por un lado, La Libertad Avanza intenta consolidar una estructura territorial en la provincia más grande del país, algo que cualquier fuerza política necesita para aspirar a gobernar en escala nacional. Por otro, sus aliados actuales —PRO y UCR— deben decidir si aceptan un rol subordinado en una coalición donde no son socios sino satélites de una fuerza emergente. Los tiempos de negociación, los acuerdos que se cierren o no se cierren, y cómo se distribuya la responsabilidad sobre los territorios será determinante para definir si la alianza de 2025 evoluciona hacia algo más institucional o si se fragmenta bajo presiones que se multiplican a medida que se acerca 2027. Los bonaerenses, mientras tanto, observan cómo las fuerzas políticas rediseñan sus geografías electorales con la provincia como tablero de ajedrez.



