A través de su estructura institucional, La Libertad Avanza formalizó este jueves la conmemoración del "Día de la Unidad", una iniciativa que busca mantener viva la memoria del acuerdo que suscribió con la estructura macrista durante el ciclo electoral de 2025. La designación de esta fecha no constituye un hecho menor en la lógica política argentina: representa un esfuerzo deliberado por cristalizar en el calendario institucional un momento que, en su contexto, resultó conflictivo y requirió de intervenciones públicas para ser procesado. Lo que ahora se presenta como celebración de valores compartidos fue, en realidad, el desenlace de tensiones internas dentro del espacio libertario que amenazaban la gobernabilidad de la coalición en su primer año de gestión.
El mensaje de contención que precedió a la formalización
La génesis de esta conmemoración se remonta a julio de 2025, cuando Karina Milei, presidenta de la estructura partidaria, rompió su habitual reserva en las redes sociales para emitir un comunicado que funcionaba simultáneamente como recordatorio de lealtad y como cierre de debates internos. En aquel momento, la organización de las listas para la competencia bonaerense había generado fricciones entre distintas facciones del movimiento libertario. El sector vinculado al asesor presidencial Santiago Caputo cuestionaba el peso dado a dirigentes del PRO en las candidaturas, una posición que amenazaba con fracturar la alianza apenas iniciada.
El mensaje de la secretaria general de la Presidencia funcionó como acto de autoridad: estableció que cualquier crítica al armado electoral implicaba, de facto, un cuestionamiento directo al presidente Javier Milei y a los fundamentos que legitimaban su llegada al poder. La declaración incluyó referencias al kirchnerismo como adversario principal, un desplazamiento retórico que buscaba unificar a los bandos internos alrededor de un enemigo común. Esta operación comunicacional anticipó la necesidad de mantener la cohesión interna durante los enfrentamientos electorales venideros.
Las complejidades del armado bonaerense y sus resultados desiguales
El reparto de candidaturas en Buenos Aires fue conducido por Sebastián Pareja, figura identificada con la línea de Karina Milei. En esa distribución, Cristian Ritondo y Diego Santilli —ambos del PRO— obtuvieron posiciones de relevancia, así como también Patricia Bullrich. En contrapartida, las Fuerzas del Cielo, estructura libertaria con inclinaciones hacia Caputo, recibieron posiciones por debajo de sus expectativas iniciales. Esta asimetría en el reparto fue el punto de fricción que requirió la intervención correctiva de Milei.
Los resultados electorales que siguieron mostraron un escenario matizado. En las elecciones legislativas provinciales del 7 de septiembre de 2025, la coalición gobernante experimentó un revés significativo en territorio bonaerense. Fuerza Patria, la agrupación peronista, se impuso con un margen de más de 13 puntos porcentuales, capturando el 47,28% de los sufragios contra el 33,71% obtenido por La Libertad Avanza. Este resultado fue interpretado por los propios conductores libertarios como una señal de alerta respecto de la viabilidad de sus estrategias electorales de cara a la contienda nacional que se avecinaba apenas seis semanas después.
Sin embargo, treinta y seis días después, en las elecciones de diputados nacionales del 26 de octubre, el panorama se invirtió de manera decisiva. La Libertad Avanza logró revertir la tendencia y desplazar a su rival peronista en la provincia más poblada del país. Con Diego Santilli encabezando la boleta bonaerense, ahora en su rol de futuro jefe de Gabinete, la coalición gobernante obtuvo el 41,45% de los votos frente al 40,92% de Fuerza Patria, una diferencia que en términos de sufragios equivalía a 29.354 votos de ventaja. En esa contienda, el espacio libertario aseguró 17 de las 35 bancas que estaban en disputa en el distrito. Este giro en los números permitió que la estructura gobernante pudiera sostener su narrativa de fortaleza institucional en el principal bastión electoral de la República Argentina.
La proyección hacia 2027 y la renovación de pactos políticos
La institucionalización del "Día de la Unidad" no es un acto meramente conmemorativo, sino que forma parte de una estrategia de consolidación de alianzas de cara a los próximos comicios presidenciales. Jorge Macri, jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, reavivó este jueves las perspectivas sobre una posible continuación del acuerdo entre el PRO y La Libertad Avanza. En declaraciones formuladas en simultáneo con la conmemoración libertaria, el mandatario porteño enfatizó que su espacio no descarta la negociación electoral con el oficialismo, destacando que la principal amenaza común radica en el retorno del peronismo.
Las palabras de Macri transmitían un mensaje de flexibilidad respecto de divergencias que existen en la gestión actual. Reconoció que hay "puntos de vista en común" entre ambas estructuras, aunque también existan "diferencias" —una formulación que deja espacio para futuras negociaciones. Su énfasis en evitar "volver al pasado", en referencia al período kirchnerista y a lo que caracterizó como "populismo", funcionó como un paraguas ideológico capaz de contener tanto al PRO como a La Libertad Avanza bajo una misma sombrilla electoral.
Según información que circuló en los medios especializados, el Gobierno nacional planifica competir de manera autónoma en al menos 14 provincias durante los comicios de 2027. En paralelo, mantiene la intención de cerrar acuerdos electorales con la estructura macrista en siete distritos diferentes. Sin embargo, la definición respecto de la Ciudad de Buenos Aires permanece abierta. Dentro de La Libertad Avanza conviven dos posiciones encontradas: algunos dirigentes consideran que el distrito capitalino es ya favorable para el espacio libertario sin necesidad de pactar con el PRO, mientras que otros abogan por la negociación precisamente para evitar una fragmentación del voto que beneficiara a candidatos peronistas.
Antecedentes que pesan en la negociación actual
Un hecho que incide en estas deliberaciones es el resultado de las elecciones legislativas porteñas realizadas el 18 de mayo de 2025. En aquella oportunidad, Manuel Adorni, candidato por La Libertad Avanza, se impuso de manera sorpresiva para la estructura macrista. Adorni obtuvo el 30,13% de los sufragios, superando a Leandro Santoro, quien capturó el 27,35%. La candidata del PRO, Silvia Lospennato, quedó en el tercer lugar con el 15,92%, un resultado que implicó un revés considerable para el espacio amarillo en su principal bastión territorial.
Ese antecedente genera dinámicas conflictivas en la negociación actual. Por un lado, demuestra que La Libertad Avanza cuenta con capacidad electoral propia en la Ciudad de Buenos Aires, lo que respalda a quienes dentro del movimiento libertario consideran que la alianza no es imprescindible. Por el otro, el hecho de que Adorni haya dejado su rol en el Gobierno modifica los términos de la ecuación: sin su presencia en la estructura ejecutiva, el antecedente de su victoria pierde algo de su poder demostrativo. Además, Jorge Macri mantiene actualmente relaciones de mayor cordialidad con Milei en comparación con el período en que transcurrieron aquellas elecciones locales, lo que abre posibilidades para reformular los términos de la alianza.
Implicancias y proyecciones hacia los comicios presidenciales
La formalización del "Día de la Unidad" y las declaraciones simultáneas de Macri prefiguran un escenario político en el que la coalición gobernante busca presentarse como un bloque cohesionado ante los electores, más allá de las diferencias programáticas y de gestión que subsisten entre La Libertad Avanza y el PRO. Esta estrategia responde a la lógica de las elecciones presidenciales argentinas, donde los pactos pre-electorales suelen condicionar de manera significativa los resultados.
Sin embargo, las negociaciones que se avecinan no se desarrollarán en un contexto de claridad política absoluta. Los resultados económicos de la gestión actual, el desempeño de ambas fuerzas en las encuestas, y la capacidad del peronismo para reorganizarse y presentar candidatos competitivos serán variables que incidirán en la disposición de cada espacio a negociar. Además, las friccciones internas dentro de La Libertad Avanza —visibles en la tensión entre Caputo y el núcleo cercano a Karina Milei— seguirán influyendo en las decisiones respecto de cómo estructurar las alianzas.
Desde una perspectiva institucional, la consolidación de una coalición amplia que incluya tanto al espacio libertario como al PRO representaría una forma de gobierno más tradicional en sus mecanismos de construcción parlamentaria, aunque con nuevos actores. Desde otra óptica, quienes consideran que La Libertad Avanza debe mantener su identidad diferenciada respecto del establishment político podrían ver en una alianza demasiado extensa una disolución de los fundamentos que permitieron su llegada al poder. Las decisiones que se tomen en los próximos meses respecto de cómo estructurar las candidaturas para 2027 no solo definirán la competencia electoral, sino que también modelarán la naturaleza de la coalición gobernante y su capacidad para sostener acuerdos en el Congreso más allá de la contienda electoral.


