Cuando parecía que las investigaciones sobre la lujosa propiedad ubicada en Pilar comenzaban a avanzar con cierta velocidad, un nuevo obstáculo procesal volvió a frenar el proceso. La Cámara Federal de Casación Penal reabrió nuevamente la batalla sobre quién debe juzgar los hechos relacionados con la mansión de 25 millones de dólares que aparece vinculada a personajes cercanos a la estructura de poder del fútbol argentino. Lo que importa de este giro es que siete meses y medio después de iniciadas las denuncias, ningún acusado ha sido indagado en relación a esta propiedad específica, mientras la causa ha transitado por múltiples tribunales sin resolver su competencia. El cambio más significativo radica en que el máximo tribunal de casación acaba de habilitar nuevamente la posibilidad de que el asunto regrese a su punto de partida, en lugar de avanzar hacia la etapa instructoria.
Una madeja de tribunales que crece sin resolver
El fenómeno que caracteriza a este expediente es absolutamente atípico en la práctica forense nacional. Durante estos meses, 13 magistrados distintos han intervenido en cuestiones de competencia sin que se haya producido un solo interrogatorio a los imputados vinculados directamente con la propiedad. La causa ha navegado por tres juzgados federales, dos juzgados especializados en penal económico y tres cámaras de apelación, generando un laberinto procesal que expertos en derecho penal consideran inusual. Esto sucede mientras los acusados de ser testaferros en la compra de la mansión han presentado recurso tras recurso, cada uno de los cuales ha logrado que se reabra el debate sobre la competencia territorial y material del tribunal.
Los jueces Diego Barroetaveña y Mariano Borinsky, integrantes de la Sala I de la Cámara Federal de Casación, votaron por aceptar una queja presentada por los supuestos testaferros, argumentando que correspondía revisar la cuestión de competencia. El juez Alejandro Slokar se apartó de esta posición, realizando una reserva de criterio contrario. La decisión de estos magistrados implica que, en lugar de avanzar hacia nuevas medidas de investigación, el expediente deberá someterse a una nueva audiencia programada para el 12 de agosto, después del receso invernal del poder judicial.
El ping-pong entre fueros que beneficia a los investigados
El primer movimiento de los investigados fue traslada la causa desde la justicia federal ordinaria hacia la justicia penal económica, argumentando que los hechos encuadraban mejor en ese fuero especializado. Esta estrategia procesal logró que el asunto abandonara el escritorio del juez Adrián González Charvay, magistrado de la jurisdicción federal de Campana, para llegar a manos de la jueza Verónica Straccia, del fuero penal económico. Sin embargo, cuando pareció que el cambio de tribunal daría por cerrada la cuestión preliminar, los investigados presentaron un nuevo recurso de casación que fue rechazado inicialmente, pero lograron revertir esa decisión a través de una queja que fue admitida. Cada uno de estos movimientos procesales ha generado un nuevo intervalo de tiempo donde el expediente permanece estancado en cuestiones de competencia.
Lo paradójico del asunto radica en que el único avance sustancial registrado en estos siete meses fue la sentencia condenatoria dictada por el juez Diego Amarante en relación a la apropiación indebida de aportes. Esa resolución condenó a Claudio Tapia, máxima autoridad de la AFA, y a Pablo Toviggino, tesorero de la entidad. Los jueces Roberto Hornos y Carolina Robiglio confirmaron ese fallo en segunda instancia. Ahora, incluso esa condena regresa a la Cámara de Casación para su revisión. El contraste es evidente: mientras en un expediente se logró procesar y condenar, en el de la mansión de Pilar apenas se ha avanzado en el reconocimiento de los hechos.
La propiedad en disputa y sus conexiones
La mansión ubicada en Pilar presenta características que la colocan en un nivel excepcional de opulencia: incluye helipuerto, pista ecuestre y una valuación que ronda los 25 millones de dólares estadounidenses. Según los registros públicos, aparece bajo el nombre de Luciano Pantano y su madre Ana Conte como propietarios nominales. Sin embargo, desde que la Coalición Cívica efectuó la denuncia inicial hace siete meses y medio, la sospecha ha girado en torno a si estas personas actúan como pantalla para ocultar la verdadera propiedad. La investigación inicial, cuando pasaba por manos de los jueces Daniel Rafecas y Marcelo Aguinsky, produjo allanamientos y secuestros de 50 vehículos de lujo asociados a Toviggino, lo que sugería que se estaban recolectando elementos para sustentar acusaciones de lavado de activos.
Un dato que circuló durante el proceso judicial añade una capa adicional de complejidad: un magistrado de la Cámara de Casación, Carlos Mahiques, cuyo hijo se desempeña como ministro de Justicia en la administración nacional, habría celebrado su cumpleaños en la propiedad. Este detalle, aunque no incide directamente en la cuestión de competencia que ahora se debate, forma parte del contexto que rodea al expediente y ha generado interrogantes sobre los vínculos entre distintos niveles del aparato estatal y los personajes investigados.
La audiencia venidera y las perspectivas del caso
En poco menos de un mes, los magistrados de la Cámara de Casación escucharán los argumentos de los abogados defensores de los imputados y de las partes que sostienen las acusaciones. En esa jornada, se resolverá si la causa permanece en el fuero penal económico, bajo la competencia de Straccia, o si regresa a González Charvay en Campana, como pretenden los investigados. Esta última opción es claramente favorable para la defensa, dado que los testaferros presuntamente eligieron al magistrado federal campañense en la creencia de obtener un tratamiento más ventajoso. La reiteración de debates sobre competencia sugiere una estrategia defensiva orientada a ganar tiempo y a mantener el expediente en una fase previa a la indagatoria.
Desde una perspectiva más amplia, el caso de la mansión de Pilar refleja un patrón que se ha manifestado en múltiples investigaciones contra funcionarios públicos y dirigentes de organizaciones de poder en Argentina: la capacidad de los recursos procedimentales para dilatar significativamente el avance de las pesquisas. En este contexto específico, donde están involucrados personajes de alto perfil dentro de la estructura administrativa del fútbol nacional, los movimientos tácticos se multiplican, generando un efecto acumulativo que posterga indefinidamente las etapas sustantivas de la investigación penal. La próxima audiencia del 12 de agosto marcará un punto de inflexión: podría significar un regreso al punto de partida procesal o, alternativamente, el comienzo efectivo de una investigación que hasta ahora solo ha producido movimientos preliminares.
Las consecuencias de esta situación pueden interpretarse desde múltiples ángulos. Por un lado, los tiempos extendidos en cuestiones procedimentales pueden representar un debilitamiento de la capacidad estatal para investigar y sancionar conductas delictivas cometidas desde posiciones de poder. Por otro, algunos argumentarían que la existencia de estos recursos judiciales permite que se respeten garantías constitucionales de defensa y que no se avance sobre personas cuya responsabilidad aún no ha sido acreditada en plenitud. Lo cierto es que mientras el debate sobre competencia persiste, la propiedad de Pilar permanece bajo tutela judicial, los investigados no responden preguntas sobre los hechos, y la ciudadanía continúa esperando respuestas sobre cómo activos de esa magnitud guardan relación con la administración de una institución deportiva de alcance nacional.


